Asómate al mundo exterior...Y VERÁS TODO LO BUENO QUE TIENE!

Asómate al mundo exterior...Y VERÁS TODO LO BUENO QUE TIENE!
Asómate a la ventana y mira, escucha, habla...y comparte conmigo tus impresiones.

"Hermanos, comencemos, ya que hasta ahora poco o nada hemos hecho..."

Un gran Santo, el más pobre en lo material, pero el más rico en lo espiritual dijo en su lecho de muerte: "Hermanos, comencemos, ya que hasta ahora poco o nada hemos hecho...". Ese gran Santo era Francisco, y si él dijo no haber hecho nada, ¿que hemos hecho nosotros? Empecemos a hacer algo para cambiar el mundo, ¿no os parece?

Eres el visitante número:

Busca aquí lo que quieras

lunes, 28 de enero de 2013

Capitulo 9. Mañana de trabajo, tarde de distendimiento...

         Hoy he amanecido bien. Se puede decir que ya he pasado el periodo de adaptación y ahora vamos a ver si podemos afrontar el trabajo. Una ducha para eliminar todo el sudor de la noche y un buen desayuno después y directos a trabajar.


Remy y Karima se ponen con mi documento mano a mano. Mientras él traduce mis textos, ella los mecanografía al ordenador. Así toda la mañana hasta la hora de comer. Mientras tanto yo he terminado los esquemas y dibujos que me faltaban, con lo que el trabajo de la prisión se puede dar por concluido.

Antes de nada quería dar las gracias al rey Baltasar (por eso de que estamos en África), ya que me ha traído un regalo: una tarjeta de teléfono malgache. Ya tengo un número de teléfono en Madagascar... al menos ya no estoy incomunicado.

Ahora queda pendiente comenzar lo mismo con el Centro de reeducación, que tiene más miga. Es mucho más grande y solo las mediciones necesarias me llevarán una semana al menos. Mañana empezaré con Remy, aunque ya tengo el dibujo hecho del la semana pasada, incluso algunas medidas que tomé con ayuda de David.

Creo que Remy y Karima trabajan más que yo, porque yo me limito a pensar y a poner en el papel lo que pienso, sin embargo ellos tienen que “descifrar” cada una de mis frases, contextualizarlas y, además, buscar en el diccionario o preguntarme por palabras más técnicas como bancada, caudal, arqueta, etc... Después de traducido lo tienen que poner con sus palabras para hacer un nuevo proyecto en francés.... Dios mío, espero que la traducción sea literal. Ya lo dice un dicho italiano: “Traduttore, traditore”... es decir, “traductor traidor”, aunque si le preguntáramos a un italiano nos lo traduciría como “la traducción es una traidora”. Ya dice Vicente Borragán, no sé si le conocéis, que el genio vivo de una lengua queda perdido ya en la primera traducción que de ella se hace. Imaginaos en la segunda, tercera, etc... Este problema ocurría cuando la Biblia se tradujo del hebreo al griego, luego del griego al latín, luego del latín al alemán, luego del alemán al español... dando como fruto una versión totalmente tergiversada que a veces nada tiene que ver con el original. No sé si habrás captado que hablo de protestantismo, aunque algo peor pasa con los testigos de jehová, con los adventistas y con otros tantos. Por eso nosotros usamos Biblias siempre traducidas del original hebreo... bueno, que me voy por los cerros de Úbeda... sigo...

Regateando el precio del viaje
 Después de la mañana de trabajos, traducciones, etc, me dicen Remy y Karima que vayamos a un mercado en Antananarivo a intentar comprar una guitarra para que ella aprenda y luego otras dos más, una para el Centro y otra para la prisión. Salimos temprano, tomamos un taxi y, tras regatear el precio, nos montamos. El viaje es de algo más de media hora de ida, y otro tanto de vuelta. Además, el chófer nos esperará sentado en el coche durante más o menos una hora que tardemos en comprar. Todo esto costará 38.000 Ariarys, es decir, unos 13 €. No sé cuánto costaría esto en España, pero seguro que más o menos lo mismo que la entrada de un piso...

El chófer es muy simpático, aunque no habla mucho... tampoco podríamos hablar mucho con él. Apenas entiende el francés, pero como los nombres de las calles y los mercados, así como los números para hablar de precio, se los ha aprendido bien, nos lleva a donde le pedimos sin mayor problema.
Ves cómo llena el depósito bajo el volante?

Es curioso, pero al parar en una estación de servicio, le dice al dependiente que le eche gasolina, y cual es mi sorpresa cuando se la echa en un recipiente de aceite de esos de cinco litros de Cepsa que lleva dentro del coche, bajo la palanca de cambios. De ese bote sale una manguera que va directa al motor... Vamos, ¡¡menudo depósito de gasolina que tiene el tío...!! ¡¡un depósito de cinco litros!!. Así tendrá que repostar gasolina cada dos o tres horas... Imagino que es el único sistema antirrobo fiable, ya que, como máximo, te roban lo que tengas en la lata.

Por esas callejuelas abarrotadas de gente, todos con sus mercadillos de miles de cosas variopintas, unos descalzos, otros con chanclas, unas con un niño a la espalda, otros empujando un carro con la cabeza cuesta arriba... al final, llegamos al mercado principal. Ya me advirtieron que nada de cámaras ni móviles, pues aquí los robos son despiadados, a plena luz del día y, además, a los blancos más, puesto que llevamos pintado en la frente el símbolo del euro.

En cualquier caso no quiero perder la ocasión de tomar un reportaje gráfico del mercado y me llevo el viejo móvil que tengo. Si me lo roban no será para tanto.
El primer hombre que nos intenta vender algo por la ventana
Pesando el género...
Aunque no lo creáis, detrás de este carro hay un hombre empujando con su cabeza.
Para darse un baño en este río... y eso que no se aprecia bien lo que en verdad hay en él.
Otra típica carnicería
Nos miraba como extrañada la niña...
Nada más bajar del taxi, un Renault 4 de cuando Franco era corneta, empieza la fiesta... se pone a llover de tal manera que nos tenemos que refugiar en una especie de portales y donde se mete todo el mundo a presión para no empaparse. Aquí es raro el que lleva el paraguas encima, y nosotros no íbamos a ser menos. Mira que tengo un chubasquero en la maleta, pero con el calor que hacía quién iba a pensar que el clima iba a cambiar tan radicalmente en cinco minutos.... Total, que no nos mojamos mucho porque nos refugiamos, pero poco después, cuando nos adentramos en el mercado, empieza a apretar de nuevo, y ahí no tenemos cobijo. Nos ponemos como una sopa, y yo me arrepiento de no haber sido precavido, pero cuando miro a Remy con camiseta de tirantes y en chanclas, me digo para mí mismo: “bueno, no es para tanto...”. 

Llega un momento en el que ya me da igual todo. Por mirar a ver si viene un coche meto el pie en un charco hasta los tobillos, y ni siquiera había traído las botas, con lo que me pongo a caminar bajo la lluvia como si no lloviese.

Preguntamos por todas las guitarras del mercado, pero la mayoría son una estafa, por no decir un robo... ¡Como puede ser posible que una guitarra de tan mala calidad cueste hasta 70 €!. ¡¡Si debería costar, por lógica, la mitad de lo que nos cobra el taxista!!... Hay cosas que no tienen lógica alguna.

Buscando guitarras encontramos balones, y como quería comprar un par de ellos para el Centro y para la prisión, regateamos y salen los dos por 28.000 Ariays, es decir, menos de 10 €. Esto sí que es un precio razonable... Uno de ellos es “Spalding”, jeje... bueno, al menos eso pone.

Con cautela echo una foto por aquí, una foto por allá, y me hago con unas poquitas para poder enseñároslas. No son de muy buena calidad, pero menos da una piedra.

Todos estos aparatos están bajo la lluvia protegidos con una lona. ¿Tendrán garantía?
Cualquier fotógrafo de estos que se autodenominan como artistas diría que esta foto la tiró para recoger el momento más íntimo de la pobreza humana, y lo habría titulado: "Mujer caminando con niño a cuestas sobre fondo de muro de adobe".... Yo la llamo: "Una foto que tiré sin querer desde la ventanilla del Renault 4 y que salió bien de chorra"
"Trabajador del campo posando con su carga sobre la cabeza en actitud meditativa"... O mejor dicho: otra foto como la anterior, que salió bien por casualidad. Es lo que tiene disparar mil fotos, que algunas salen buenas.
¿Hay algo en esta foto que os resulte familiar?
Regresamos a casa pronto porque las guitarras han sido un camelo, y de camino pasamos por un mercadillo artesanal. Le decimos al chófer que pare, lo que nos costará solo 2.000 Ar más. En el mercado Karima se compra su soñado djembé, mientras yo echo algún vistazo para ver qué llevo para España. Me reservo el derecho de la sorpresa, así que no me preguntéis nada acerca de qué he hecho o si he comprado algo...
Karima con su nuevo djembé

Vuelta a casa me encuentro con una estampa muy triste. Primero son los mercaderes ambulantes que aprovechan el intenso tráfico para intentar vender a los que viajan en taxi por la ventanilla. Me dicen que hay que decirles: “Chess”... y así se van, pero ni chés ni chás... por más que se lo digo no dejan de seguir al coche.

Termina uno y empieza otro. Es como si tuviesen un pacto de kilometraje, es decir, que cada cual tiene un punto de inicio y un punto de finalización de su venta.

Pero lo peor no es esto, sino ver cómo un niño se pone a correr paralelo al coche con la mano puesta en la manilla de la puerta. Lloviendo, descalzo y gritando en su idioma: ”una limosna, por favor...”. Esto me parte el alma, porque el chiquillo no tendrá más de siete u ocho años... Me dicen que no le de nada, porque no hay que acostumbrarlos a eso, ya que luego no hay quien te los quite de encima. Sin embargo, el chico se puede haber hecho cinco kilómetros corriendo hasta que, en un momento dado, le perdimos. El chófer está tan acostumbrado que incluso se mete en el arcén o toma los desvíos con toda tranquilidad, sin preocuparse por el chico, como intuyendo que el chaval está tan acostumbrado que sabe cuidarse bien.
El testarudo chaval que consiguió su botín
Un rato más adelante, en otro pequeño embotellamiento, mi sorpresa es mayúscula cuando el chico vuelve a ponerse a la par del coche... nos había estado siguiendo desde lo lejos, sin dejar de correr aunque el coche iba más rápido que él. Sin embargo él sabía que más adelante iríamos más despacio y nos volvería a coger.

Karima le da algo, no sé qué... pero me dice que nunca les de dinero. Automáticamente, el chico nos deja con la satisfacción del deber cumplido: ha conseguido que le demos algo a fuerza de intentarlo.

No hace más que dejarnos cuando, de repente, aparece una niña más pequeña que el niño anterior. Es preciosa, con una cara muy linda, y saben muy bien qué expresión poner para dar pena. Su estrategia será la misma que la del chico. Va descalza y corre también agarrada de la manilla de la puerta. Ellos saben que no deben abrir la puerta, porque no les está permitido, pero no la soltarían ni aunque terminasen siendo arrastrados por el coche.
No me digáis que no es una pena ver esto... menos mal que no la vísteis en directo.
Finalmente, otra vez Karima, le da un bolígrafo y, automáticamente, la niña se desvía del rumbo para apartarse en el arcén a disfrutar de su botín. Me dicen que aquí se pirran por los bolis, y más los niños. Daos cuenta de la escala de valores de esta gente... si la comparamos con la nuestra, si pensamos en qué nos diría un niño si le regalamos un boli, nos daremos cuenta de la realidad de este país. Creo que el oto día fui explícito y no hará falta que os diga que un niño español nos clavaría el bolígrafo en la espalda en cuanto nos girásemos.

Bueno, una vez llegamos a casa me doy cuenta de que mi descuido al no llevarme ropa de lluvia me va a costar recaer de nuevo... ya me siento un poco regular. Karima también está tocada, sin embargo, Remy está como el que se acaba de levantar de la cama, más fresco que una lechuga.

Ya en casa teníamos pensado comprar una pizza, pero como no la sirven a domicilio, van por ella mientras yo me cambio un poco.

Cuando regresan nos comemos las pizzas. Están buenísimas y caen rápido con un poco de Coca-Cola. Y es justo entonces cuando comienza a contarnos su historia Karima. El otro día conté yo la mía, con Remy como traductor... hoy le toca a ella.

Es curioso ver cómo aquí estamos reunidos unos cuantos, cada uno de un lugar del mundo, unos de Francia, otos de Túnez, otros de España... y todos tenemos una historia que contar, un pasado más o menos difícil.... y todos estamos aquí haciendo un mismo trabajo: aplicar el Evangelio a nuestras vidas y a las vidas de estos pobres niños... Es curioso ver cómo Dios tiene sus planes. Si me dijeran que iba a estar aquí hace unos meses no me lo habría creído, sin embargo, no llevo aquí una semana y me siento como en mi propia casa.

Desde aquí doy las gracias a Hèléne y a David por abrirme las puertas de su casa de par en par, sin problemas y con tal confianza desde el primer día que incluso tengo las llaves y se van dejándome solo... Son las cosas de Dios... desde luego, quien sirve a Dios y se fía de su providencia no se ve defraudado nunca por Él. Y eso es lo que me está pasando aquí...

En fin, que acaba el día con una historia más, la de Karima... esperaremos a las del resto... mientras tanto ya estamos preparando el plan de mañana. Y mientras os escribo esto, los demás siguen en sus labores de traducción, y de vez en cuanto me interrumpen para preguntarme qué es el caudal, o que les recuerde qué era una arqueta... Ahora mismo que estoy acabando, me pregunta Remy que qué significa la frase: “para conseguir los fines contenidos en este proyecto”... y una vez que se lo acabo de explicar, concluyo la crónica de este día. Me despido de vosotros y mañana os contaré si mis sospechas de haber recaído eran ciertas o no.

 Os dejo alguna foto más y me despido.

Mercadillo callejero
No es recomendable, pero te puedes hacer hasta un tatoo....
Que descanséis.... hasta mañana!!









































domingo, 27 de enero de 2013

Capítulo 8. Pues vaya un domingo


            Pues resulta que hoy sigo igual, aunque creo que mañana estaré mejor. Por la mañana no me levanto para ir con Remy y Karima a Antananarivo, sino que prefiero quedarme para la misa de 8:30 aquí, en el Centro Salesiano.

Al final me levanto, me ducho y me voy. Está hasta arriba de gente, y como es normal, la misa es en malgache. No hace falta repetir que da igual el idioma, porque lo que menos importa es eso...

En misa me siento con cuatro chavalotes muy simpáticos que me quieren tocar, como un bicho raro que soy aquí... ellos ya conocen a los blancos, pero quizás ninguno les haya hecho una foto. En un momento dado, cuando los fotogafío y luego les enseño la foto, se echan a reir, y es entonces cuando todo el respetabla gira la cabeza hacia mi posición y no se me ocurre otra cosa que saludar. Con ese gesto quería decir: “Perdón, no lo volveré a hacer”... sin embargo, los imberbes no dejaban de reirse y pensaba que me iban a buscar un lío, así que se acabó la cámara.

Los pequeños traviesos... 
He grabado un poquito de los cantos de la misa. Ellos son muy metódicos y solemnes. La misa ha durado más de hora y media... solo la homilía ha sido de tres cuartos de hora. Los cantos están muy bien preparados y tienen un orden para comulgar que ya quisiera verlo yo más por el norte, pongamos por la piel de toro...

Van saliendo de uno en uno, ordenadamente y según el número de banco que ocupan, es decir, que los del primer banco son los primeros, los del segundo los segundos, etc... mientras que nosotos en España, si pudiésemos, íbamos a comulgar con pértiga para saltar por encima de todos.

Después de misa regreso a casa y voy con David a hacer algunas compras, peor no estoy muy bien y regresamos pronto. Nada más llegar me meto en la cama y así paso el día hasta las siete de la tarde, quitando un ratito que me levanto para comer un bocadillo. A eso de las siete parece que estoy mejor, será por que me he tenido que tomar un paracetamol (muy a mi pesar), porque tanto desde España como desde aquí me querían medicar. Lo cierto es que estoy mejor...

Un ratito en la puerta viendo llover como pocas veces llueve por mi tierra, me acuerdo de hace ya más de 20 años, cuando descubí a una tal Enya, gracias a mi amigo Gabriel. Me quedé tan impactado con esa música que desde entonces, sin faltar casi ningún día, la escucho. Especialmente me gustaba una canción que se llama “Storms in África” (Tormentas en África). En aquellos momentos jamás pensé que un día podría vivir una de esas tormentas en África y ahora, mira tú por donde, la estoy viviendo, así que nada mejor para celebrarlo que escuchar a mi querida Enya, a la que tantos momentos de relax le debo.

Te dejo este regalo por si lo quieres escuchar

Antes de la cena, David saca el violín de Hèléne y nos ponemos a tocar. Le enseño algunas de las canciones que tocamos con los Hey Folks!, a quien os recomiendo, por cierto. Después ellos tocan algunas canciones suyas y luego todos cantan en francés. Es tiste, pero las canciones españolas que más conocen son el “aserejé”, “la macarena” y alguna más del estilo. ¡¡Qué alto tenemos el pabellón los españoles!!, para que luego nos las demos de internacionales...

Mientras unos hacen la cena otros la amenizan
La tormenta sigue, pero nosotros tenemos que cenar. Hoy hay crepes con jamón de pollo y queso. Los hace Karima, muy bien, por cierto. Y para terminar, de postre, me hace un crepe de plátano con chocolate que está para chuparse los dedos.

El turno de ellos, y yo escuchando con Sarah
Hemos estado  charlando un rato antes de irnos a la cama, y apovecho para escribir. Hoy no hay mucho que contar porque más de medio día he estado en la cama. Mañana será lunes, espero estar mejor y, si Dios quiere, habrá cosas más interesantes.

Dedicada a la fiel seguidora del Peregrino, Karima!!

Hasta mañana!

sábado, 26 de enero de 2013

Capítulo 7. Un día muy normal.


Ayer me las daba de estar como un toro, sin embargo, esta mañana cuando me levanté, no podía con mis huesos. Me he resfriado bien, y es que aquí lo mismo estás buscando el protector solar que te cae una lluvia encima, y por las noches refresca bien. He dormido desarropado y esto ha tenido como consecuencia un buen resfriado.

Remy y Karima se han ido sin mí al Centro de reeducación. Prefiero quedarme porque van a regresar a las siete de la tarde y creo que no tengo el cuerpo para tanto ajetreo.

Voy a inspeccionar el Centro Salesiano para ver si existe algún lugar entre la naturaleza en el que pueda trabajar en los dibujos de la cárcel, y al final lo encuentro. Hay un rincón muy bonito en una especie de anfiteatro que tienen para las representaciones teatrales con los niños. Existe un asiento de cemento y un punto de luz para enchufar el ordenador, vamos, que es perfecto. Me voy a casa para buscar una mesita pequeña y Hèléne me da una de Sarah. La cojo y me la llevo, me instalo y estoy presto para trabajar al aire libre. Sin embargo, nada más sacar todos los trastos, se pone a llover y tengo que regresar a casa. Mi gozo en un pozo... en fin, termino uno de los esquemas de la cárcel, el de la acometida de agua.

Luego comemos los tres y yo me voy a acostar porque sigo encontrándome mal, y me duermo de tal manera que me levanto casi a las seis de la tarde. Entonces vamos David y yo a comprar algo para comer, tomate, cebolla, ajo, pimiento, etc... lo necesario para la cena. Hoy tocan lentejas.

Los futboleros
Ese momento de paseo es el único que tengo de distensión, porque en todo el día no he salido del centro. Me llevo la cámara porque quiero aprovechar que no voy solo para poder echar fotos con tranquilidad. De camino a la pequeña tienda donde compramos nos encontramos con Remy y Karima, que están viendo un partido de fútbol en una especie de bar. David y yo continuamos y es entonces cuando saco algunas fotos del mercadillo donde compramos y también de una de las carnicerías que os contaba días atrás. El otro día, pasando por una, me fijé en que el dependiente se entretenía para desaburrirse en aplastar con un cuchillo las moscas verdes que se posaban sobre unos trozos de tocino que había en el mostrador... con esto os lo digo todo. Lo mismo que Gaspar, el del pueblo.
Tienen buena pinta


La carnicería

Cuidando del género


Bueno, de regreso a casa recogemos a los compañeros y en el camino nos encontramos a unos jóvenes jugadores de petanca. Me cuenta David que Madagascar es el campeón del mundo en petanca, así que esto se merece una foto.

Comprando los caramelos
 Una cosa buena es que pasamos por una tienda donde por fin puedo comprar caramelos para los niños. Aquí los llaman "bombom".

Y también pasamos por la parada del bus.


Ya en casa voy a mi cita de Vísperas, y hoy toca la lectura que tanto me gusta, solo que  en francés... A ver si averiguáis cual es... 


Bueno, os lo digo yo. Es la carta a los Filipenses, en la que se encuentra este himno precioso:

Cristo, a pesar de su condición divina
no hizo alarde de su categoría de Dios.
Al contrario, se despojó de su rango
y tomó la condición de esclavo,
pasando por uno de tantos.

Y asi, actuando como un hombre cualquiera
se rebajó y se sometió incluso a la muerte
y una muerte de cruz.

Por eso, Dios le concedió
el nombre-sobre-todo-nombre
de modo que al nombre de Jesús
toda rodilla se doble,
en el cielo, en la tierra,
n el abismo.

Y toda lengua proclame:
Jesucristo es el Señor
para gloria de Dios Padre.

Podría decir que son mis palabras favoritas de la Biblia, entre otras muchas, pero esta siempre me gustó más que ninguna.

Terminadas las Vísperas, voy a casa a por las lentejas. Comemos lentejas con arroz, solo que aquí el arroz es blanco cocido y, mientras ellos lo mezclan, yo lo como aparte, como en Perú. Terminamos y jugamos a un nuevo juego.... se llama Jungle Speed, y este, al contario que los otros, no me gusta mucho... Luego continuamos con el “Perudo” que es el juego peruano del otro día.

Se acaba la noche, así que escribo un rato, pero no podré publicar hasta mañana porque se ha ido la luz... así que mañana nos leeremos.

Os dejo un último regalo:




Hasta mañana!! 

viernes, 25 de enero de 2013

Capítulo 6. Un día en el Centro de reeducación


         Como ya os conté ayer, el proyecto de la cárcel (a falta de algún detalle) está acabado, así que hoy es un buen día para empezar el proyecto del centro de reeducación. Al menos ha sido un día más divertido, ya que he visto la calle.

         A las 6:15 ya es costumbre ir a misa en malgache, y después vamos a desayunar. Hoy hemos ido Karima y yo porque Remy no está en casa. A la vuelta hemos desayunado y rápidamente henos salido Karima, David y yo para el centro de reeducación, donde tengo que tomar medidas de todo para hacer los planos del proyecto.

         Ya en el centro he cogido una cinta métrica que tenían allí, pero casi mejor habría sido medir a palmos, porque es un desastre. Mañana tengo que comprar una urgentemente, ya que no se puede trabajar sin medios.

         Antes de empezar a medir he dibujado todo el centro, y cuando David me iba a ayuda con la cinta me contó algo acerca de un movimiento francés que él conoce. Quería saber si yo lo conozco, y la conversación más o menos literal es esta:

         David:          Conoces un movimiento francés llamado....
         Martín:          Si?
         David:          Llamado... uhm...
         Martín:          ¿...?
         David:          Como llamas a los “beeee”. (Gesto de cuernos con los dedos).
         Martín:          ¿Cabra?
         David:          No, nooo... (y hace un gesto señalando la ropa que lleva)
         Martín:          (Pensando en la lana).... Ah!... Oveja!!
         David:          Noo... oveja no!!... Más pequeño...
         Martín:          Más pequeño?.... ovejita?
         David:          Nooo!!... ¿cómo se llama el hijo de la oveja?
         Martín:          Cordero.
         David:          Eso!!... Cordero. Conoces el movimiento del Cordero?...
         Martín:          Ah!... No.
         David:          Bueno, pues nada...

         Y acto seguido comenzamos a medir el Centro. Terminada la medición nos damos cuenta de que se trata casi de un cuadrado perfecto, de 100 x 102 metros. Dentro están repartidas todas las edificaciones, barracones, aseos, comedor, cocina, etc. Mi trabajo consistirá en hacer un plano general del Centro y luego planos de detalle de cada una de las construcciones que contiene.

         Hemos estado un buen rato, y mientras dibujaba aquello, todos los niños querían una foto, así que he echado varias. Me comentan que las fotos de los chicos del Centro de reeducación las puedo publicar, ya que estos niños no están en calidad de presos, y como tienen una calidad de vida mejor, no será problemático que se publiquen.

         Los chicos están contentos con las vsitas. No las reciben habitualmente, así que para ellos es todo un regalo que alguien quiera compartir su tiempo con ellos. David les ha llevado un juego simple, pero les ha hecho mucha ilusión. Se trata de una tabla de madera con tres agujeros. Está decorada con motivos africanos y el juego consiste en tirar piedras para meterlas en los agujeros. Dependiendo del agujero se obtienen más o menos puntos. Me acuerdo de cuando era pequeño, en épocas menos tecnológicas, cuando jugábamos con piedras, palos y cosas que encontrábamos por las calles. Éramos felices sin la Play Satation...

Posando para el peregrino
Haciendo el desayuno
Con la sonrisa siempre en la boca
Ya me gustaría ver aquí al Llongueras
Mon petit ami
En plena faena de lavandería
Sin comentarios

   Estos chicos son felces con cualquier cosa, porque el que no tienen nada valora mucho más las pequeñas cosas. Siempre la cabeza se me va al pensamiento europeo, y si a un chico europeo le regalamos por su cumpleaños un juego así corremos el riesgo de que nos parta la tabla en la cabeza. ¡Cómo cambian los tiempos!... o mejor dicho: las personas. Ya en Europa sabemos que el materialismo nos está matando, pero no somos conscientes de ello porque vivimos inmersos en él. Cuando uno sale y ve la realidad que existe en la mayor parte del mundo, ve las cosas de otra manera.

Hay que preparar la comida
         Bien, prosigo... Unas medidas aquí, unos dibujos allá y nos tenemos que ir porque David tiene que recoger a Sarah en el colegio y vamos tarde. Nos montamos en el coche y vamos en su busca. El tráfico está imposible y piensa que llegará tarde, pero al final llegamos a tiempo. La recogemos y vamos de vuelta a casa a comer.

         Hoy tenemos para comer la ensalada de lechuga que compramos ayer, con tomate y cebolla... una delicia. Es mi primera ensalada de lechuga aquí. Pensaba que no existía en la isla, pero ayer la vi en el expositor del Shoprice y me lancé a por ella como si fuera la última lechuga de mi vida. También había arroz y un queso muy bueno. Después de comer, ellos se van y yo me acuesto un rato. Creo que hoy ya me he recuperado del todo y a partir de ahora estaré más fresco que una lechuga, jeje...

Tres pillines
         A eso de las cinco y media me levanto y deambulo un rato hasta que vamos a echar un vistazo al hotel de cinco estrellas en el que viviremos próximamente. Está limpio y la cosa cambia. Lo acaban de pintar y tiene un pestazo a pintura que no te menees, así que abrimos todas las ventanas para que se ventile...

Después vamos a casa y yo me voy a la preciosa capilla de los salesianos. Tengo previsto estar más o menos una hora... Abro la biblia por donde pillo y leo 1 Co, 14. “El criterio del beneficio común”.

         Mi interpretación va encaminada por el sentido de hacer las cosas no para uno mismo, sino en beneficio de los demás. El símil propuesto: hablar en lenguas. No se refiere Pablo a lenguas en el sentido de idiomas, aunque reflexiono sobre ello y me acabo por dar cuenta de que estoy inmerso en una cultura en la que me pasa lo que cuenta el apóstol. La gente habla, pero yo no la entiendo... ni a los franceses ni a los malgaches. Es cierto que todos me ayudan con las traducciones, y que David se preocupa de hablar en inglés, pero me gustaría participar con ellos en las oraciones de la mañana o contarles mis experiencias con todo lujo de detalle. Tengo que limitarme a contarles lo básico, aunque por fortuna, leen el blog traducido al francés y pueden saber qué pienso y qué hago.

Sin embargo, siempre tengo a mi disposición a alguien con quien conversar “a moco tendido”. En la capilla de los Salesianos me siento muy bien, y hoy conversaba con el Señor y le daba gracias por esta experiencia. Le decía que lo que para Pablo es hablar en lenguas lo entendía porque a mí me pasaba algo igual aquí.

Una frase me gusta sobremanera: “Si los instrumentos musicales, como la flauta o el arpa, no tuvieran timbres diferentes, no podrían distinguirse unos de otros”. Y es verdad... Aquí todos somos distintos, pero nos compenetramos bien. Todos tenemos distintas funciones: unos animan, otros hacen planos, otros animan y traducen y otros llevan las riendas... y todos juntos formamos un buen equipo. Un equipo al servicio de Dios a través de los pobres.

Si mi solidaridad fuera una simple solidaridad, sería un buen sentimiento y nada más. Sería una buena acción. Pero nuestra solidaridad va más allá, porque no hacemos las cosas por nosotros, ni siquiera por la gente de aquí, sino que las hacemos por el Señor, que es nuestro referente. Visto así, la cosa cambia. Ya no es simple solidaridad, sino aplicación directa del Evangelio. Ya no es una buena acción, sino un sentimiento de amor a Dios a través del hermano necesitado.

En el nombre del Señor y para el beneficio común suyo, nuestro y el de estos pobres chicos, hacemos este trabajo con la mayor alegría del mundo (diarreas aparte).

Pues bien. Después de estar habllando con el Señor de esto, entra en la capilla un señor. ¡Es blanco!. Tiene una barba blanca también, para colmo... se sienta a mi lado y saca su brreviario. Me da a mí que pronto vendrán más porque son las siete de la tarde. Efectivamente, en menos de un minuto llegan otros siete u ocho salesianos más, todos malgaches. Ellos empiezan a rezar Vísperas y de pronto uno, que no sabe que no entiendo nada de francés, me da un breviario abierto por la página del día.

Lo voy siguiendo a trompicones, pero finalmente no solo sigo atento la lectura, sino que incluso entiendo lo que dicen. Me acuerdo de la barrera idiomática y de cómo para el Señor no existen estas barreras, y me quedo contento porque he rezado Vísperas en francés (menos mal que no era malgache) con la comunidad salesiana.

Al final del rezo, todos vienen a saludarme, a preguntarme quien soy, de dónde vengo, qué blanco soy, etc... y como no entiendo nada de lo que dicen les digo: “Je ne parle françois”.... pero el amigo Paolo que me conoce ya, les transmite mis palabras. Después de esto, cada mochuelo a su olivo. (mañana me preguntarán los franceses: ¿qué quiere decir mochuelo?... y a ver cómo se lo explico).

Cenamos un poco, la ensalada del mediodía y cosas muy buenas: un paté exquisito, el queso que está muy bueno y un jamón de pollo también bastante bueno. De momento me estoy salvando de la gastronomía que veía en fotos antes de venir... ya veremos por cuánto tiempo. Después de la cena jugamos de nuevo al “Uno”, y la verdad es que es un juego que te pone de los nervios, aunque ya le he cogido el punto y no pierdo... pero tampoco gano.

Programamos el día de mañana. Iremos a misa de 6:00 (los sábados es más temprano), después iremos a comprar un metro y una cinta métrica decentes y nos iremos al Centro otra vez. Allí Karima y Remy harán animaciones para los chicos, con música, bailes, etc. Yo trabajaré en la medición de todo aquello, aunque no creo que lo termine en todo el día porque aquello es muy grande.

Y colorín colorado, este cuento se ha acabado... por hoy. La buena noticia es que no solo estoy descansado, sino que las diarreas son parte del pasado (si bien lo serán también del futuro), así que mañana espero estar a pleno rendimiento.

Antes de despedirme quería dejaros unas fotos de lo que yo llamo "turismo rural". Quienes me siguieron en Perú saben qué es, pero lo repito. Se trata de conocer un país viendo, no lo que quieren que veas, sino lo que se cuece en el día a día de las calles, en los suburbios, en la normalidad de las gentes. Ahí es donde se ve cómo es un país de verdad. Si uno va a Roma solo ve lo que está programado para que se vea, aunque la verdadera Roma está en las calles antiguas y en las costumbres de su población. Aquí pasa lo mismo, y os dejo un pequeño detalle de cómo es aquí la vida.












Un saludo y hasta mañana.