Asómate al mundo exterior...Y VERÁS TODO LO BUENO QUE TIENE!

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Asómate a la ventana y mira, escucha, habla...y comparte conmigo tus impresiones.

"Hermanos, comencemos, ya que hasta ahora poco o nada hemos hecho..."

Un gran Santo, el más pobre en lo material, pero el más rico en lo espiritual dijo en su lecho de muerte: "Hermanos, comencemos, ya que hasta ahora poco o nada hemos hecho...". Ese gran Santo era Francisco, y si él dijo no haber hecho nada, ¿que hemos hecho nosotros? Empecemos a hacer algo para cambiar el mundo, ¿no os parece?

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lunes, 6 de febrero de 2012

¡¡POR FIN GRANADA Y OLLEROS...!!


2 de febrero de 2012
           
         Una vez más me despierto a eso de las 6:00 de la mañana y ya no vuelvo a dormirme. Doy vueltas en la cama y pongo algo de “La rosa de los vientos” o de “Luces en la oscuridad”. En España, cuando me pasaba esto, al escuchar la voz de Juan Antonio Cebrián o Pedro Rivas, me quedaba dormido antes de que supiera de qué iban a hablar. Aquí no funciona. De todos modos, hoy hemos quedado a las 7:00 para salir de viaje, así que me levanto.

         Es un buen momento para despejarse uno, y una ducha es lo mejor. Tengo que aprovechar que tengo ducha, porque en unos días se acabará este privilegio. Se me va juntando la ropa sucia y todavía no he tenido tiempo de lavarla. De mañana no pasa.

         Anoche en la cena estuvimos hablando del viaje, y no sé porqué, hablando de varias cosas dije algo de pinchar una rueda del coche. Algunos de los curas (los peruanos) me miraron con cara extraña y se rieron, y entonces D. Emiliano salió al quite y me dijo que en Perú no se me ocurra decir la palabra “pinchar” si no quiero tener problemas. De paso me aconsejó que tampoco usara la palabra “fregar”, que tampoco traería buenas consecuencias. Es bueno saber todas estas cosas antes de meter la pata, aunque para mí las ruedas se seguirán pinchando y los platos se seguirán fregando. Para ellos las ruedas “se bajan” y los platos “se lavan”... vamos, que habrá que tenerlo en cuenta por si acaso...

Mons. Emiliano Cisneros. Obispo de Chachapoyas
         A las 7:00 en punto, Juanito, el chófer del Obispo me viene a buscar hasta la planta segunda de la pensión: “Don Martín, don Martín... ¿está usted despierto?”... Voy, voy... le digo. Tengo el sueño cambiado, me despierto antes de tiempo y encima llego tarde. No queda bien que el obispo me espere, debería ser más bien al revés. De todos modos, este obispo es algo peculiar, no tiene nada que ver con lo que nosotros conocemos como Obispo en España. No es ni mejor ni peor que los demás, pero las cosas que hace este no las hacen los demás. Será por lo distinto de la situación, pero D. Emiliano es otra cosa. Es la primera vez que cuando hablo con un Obispo, hablo como si hablara con un compañero del trabajo... Se nota que es Obispo por la cruz colgada al pecho, por lo demás, es un hombre igual que cualquiera. Desde el primer momento, cuando me vino a buscar al aeropuerto, me di cuenta de su sencillez. Cualquier otro habría mandado a buscarme. El, no solo me fue a buscar, sino que me acompañó al hotel y cenó conmigo. En Chachapoyas me fue a buscar a la estación de autobuses y, acto seguido, me hizo una visita turística por todo Chachapoyas con el chófer Juanito. Me explicaron todo lo explicable. Me llevaron a la pensión y me acompañaron para enseñarme el Obispado y cenar. Solo conozco a otro como él, y no en persona. Me refiero al Obispo de Yauyos que tan bien describe Samuel Valero en su libro "Yauyos, una aventura en los andes". Las cosas que le pasaban a Don Ignacio, el Obispo, no eran normales... Al igual que él, Don Emiliano vive la  aventura andina a diario, no exenta de riesgos y contratiempos, entre temblores, huaycos y asaltos para llevar el evangelio allí donde es tan difícil.

Juanito (izq). La ayuda que todo Obispo querría
         Juanito no se queda atrás. Es como el típico mayordomo-chófer-multiusos de los ricos de las telenovelas. Noble, bueno, atento... A veces me resulta incómodo que me llame Don Martín. También que cuando subo al coche me abra y cierre la puerta. Cuando voy a entrar a algún sitio sólo le falta tirarse en plancha para que no toque el pomo de la puerta... Es un buen conductor, y se nota que controla los caminos andinos que conoce con los ojos cerrados.. Esos caminos, carreteras para ellos, para nosotros son caminos de cabras, pero os aseguro que va más seguro él por ellos que nosotros por una carretera convencional. Sólo tiene un defecto: que corre que se las pela... Sólo de pensar que tenemos un constante abismo debajo de nosotros, y que conduce como si fuera por autovía, se me ponían los pelos como escarpias... Las curvas ya las quisiera tomar así Fernando Alonso, y los adelantamientos son dignos de una carrera en “Le mans”... El Obispo delante, disimula su angustia constante... o eso creo yo. Yo también, aunque me pongo los cinturones hasta alrededor del cuello... pero bien pensado, en una caída de más de 3.000 metros no creo que sirvan de mucho... 

    Cuando le veo me acuerdo de Sor Isabel, del convento de monjas de Santa Clara de Almendralejo, ya que, al igual que ella, no usa calzado cerrado. Da igual si hace calor como si hace frío o llueve... él va con los pies al aire, porque dice que lo natural son los "zapatos de piel" que el lleva... y tiene razón: esos sí que son zapatos de piel... ¡¡humana!!

      Bueno, pues el camino, como decía, ha sido un poco espeluznante. Sólo pensaba: “verás tú con el Juanito de los ...., cómo después de hacer todo el viaje hasta aquí sin contratiempo, nos despeña por estos barrancos...”

         Y así, entre espasmos, encomiendas y rezos, llegamos al final de un camino de abismos, aunque llano, para pasar a un camino campo a través, sin grandes caídas, pero digno del mejor rally “París-Dakar”... Por estos caminos quería ver yo al Carlos Sainz.
  
Juan de Dios preparando el desayuno
  Paramos en Molinopampa a desayunar, ya que nos esperaba Juan de Dios, el párroco de Molinopampa, Granada, Olleros, el alto Imaza y varios pueblos más... Es digno de admiración este hombre. A diario recorre los caminos de peñas y barrancos para llevar la palabra de Dios a las pobres gentes perdidas por las laderas de las montañas, en moto, todo-terreno y caballo..., indistintamente, como comprenderás.

 La gente vive generalmente en comunidades, aunque pequeñas. Unas comunidades de otras distan varios kilómetros, que ya os dije que se miden en horas. Sin embargo, existen muchos núcleos pequeños de dos o tres familias, e incluso familias individuales solas perdidas por los montes... A todos visita más tarde o más temprano.

         Es muy bohemio ver cómo los pobladitos donde el cura no llega más que una vez al mes, su figura la suple la “catequista”, que para nada se asemeja a la figura del catequista que conocemos nosotros en España. La catequista hace las veces de cura: da la comunión, proclama la palabra, dirige los rezos de la comunidad, organiza los rosarios, catequiza a los niños, se ocupa del agua bendita para que dure hasta la próxima venida del cura, para lo cual antes pregunta cuando será la próxima visita y así calcula si el cura debe bendecir un litro o quice... y aparte de esto, la catequista es madre, ama de casa y trabajadora en el campo o vendedora en mercados ambulantes... Mientras tanto, nosotros, en nuestros países “civilizados” donde nos dan todo hecho, nos cuesta hasta trabajo vestirnos para ir a misa...

         Bueno, dejando las críticas aparte, sigo con la aventura granadina...

Especie de mermelada de no sé qué, pero buenísimo...
   Juan de Dios nos prepara un desayuno típico andino, con café peruano con leche evaporada, pan de maiz con mermelada de fresa natural, nada de comprada en mercados. También una mezcla pastosa de una especie de mermelada de una fruta que no me acuerdo, pero que no había oído nunca, y que sabe bastante bien. Todo esto en una cocina tradicional peruana, con pucheros andinos y un paisaje en la ventana de los que dan ganas de no dejar de mirar... Seguro que a más de uno os gustaría desayunar mientras ves cómo liba néctar un colibrí... ¡espectacular! Pero esos bichos salen como alma que lleva el diablo en cuanto te acercas, así que os quedáis sin foto.

Iglesia de Molinopampa
         Terminado el desayuno, nos enseña la casa de la Iglesia y la Iglesia. Como todas las casas de perú, la gente construye a medida que tiene algo de dinero para comprar el material. Esta casa es de estructura de hormigón, con pilares con ferralla. Pero hacen la planta baja completa y rematada y después empiezan la segunda, con lo que nunca tienen tejado y tienen unas goteras por toda la vivienda que soportan estoicamente, porque aquí la humedad es el mal menor. Y cuando tienen dinero comienzan la segunda planta, y lo mismo, la rematan por dentro hasta con ventanas, yesos y pinturas... y vuelven a dejarla uno, dos o diez años hasta que hacen el tejado... Son cosas que nosotros no entenderíamos nunca, sin embargo aquí es más que normal... Incluso le dije que deberían haber invertido el dinero de los pisos, las instalaciones, alicatados y aparatos sanitarios, yesos, pinturas, etc... en hacer el piso superior en bruto y el tejado, a lo que me respondió:

 ...y entonces, ¿dónde me meto?... 

... te quedas patidifuso... En España le habría dicho que se metiera en mis... pero aquí simplemente lo entiendes, aunque no por eso le dejo de decir que le ponga al menos un plástico por encima, ... ¡que parecen tontos, hombre!

         Nos montamos en el coche y proseguimos el viaje. Llevamos unas dos horas y todavía nos queda hora y media... Me dice Don Emiliano a modo de guasa: tranquilo, que ahora cambia el camino... Yo, pensando que cambiaría para ser un camino asfaltado, me quedé de piedra cuando entramos en el camino y empezamos a votar dentro de la furgoneta como si estuviéramos en un castillo hinchable lleno de críos saltando. Vamos, que te arrascas la cara y te saltas un ojo... ¡Y así hora y media!.. Al principio te ries, al final te desco...yuntas.

         Lo malo de estos caminos no es la distancia, sino el tiempo. Son interminables, y cuando miras el cuenta kilómetros, te das cuenta que llevas media hora de pegar cabezazos en el techo y cuatro kilómetros recorridos. Cuando no te metes en el barro hasta la cintura, saltas por encima de piedras que no se las salta un galgo. Y encima con el desayuno recién tomado... Para mi sorpresa, me acuerdo de la biodramina de Nina... ahora sí que la necesitaría. Pero tampoco, no la he necesitado tanto como un collarín.

Las perdices se quedan calvas por saltar compulsivamente dentro de la jaula... nosotros nos vamos a quedar calvos de viajar a Granada.

         ¡Y por fin, llegamos a Granada! No me lo puedo creer... casi un año detrás de este proyecto, a ciegas porque google no se acuerda de estos pueblos, y de repente, estoy aquí... Me acuerdo de las horas de viaje y del camino de cabras, pero aquí estoy... Me siento como Ronald Admunsen cuando pinchó su bandera en la antártida, aunque creo que aún mejor todavía.

         La sorpresa no hace más que empezar... Nos espera el pueblo a modo de comitiva de bienvenida... Hombres, mujeres, niños, perros y gatos... todo el pueblo vestido de gala, como quienes reciben a una alta personalidad de estado. Veo vestigios de que ha llegado la luz eléctrica... ¡qué sorpresa! Me dijeron que no había. Tienen una nave que hace las veces de salón de actos, y en unas sillas de plástico nos hacen sentar para darnos la bienvenida... Habla el alcalde... se emociona y nos emociona a nosotros... ¡anda que...! Pero lo mejor es que se refiere a mí como El Ilustrísimo señor Arquitecto don Martín de España...¡toma ya!...

         Menos mal que llevaba una bolsa llena de caramelos para repartir entre los niños: chupa-chups, caramelos, peta-zetas, gominolas... Las tiraba y los niños las cogían al vuelo. Yo creo que ni un solo caramelo llegó a tomar la parábola en sentido descendente... Si los hubiera tirado al tejado de la Iglesia, habrían subido a él como un cohete de feria y los habrían barrido ipso-facto.

Eso sí que es ilusión... cuando un niño no tiene nada en absoluto, un caramelo le hace más ilusión que una Wii a un niño portugués. No se imaginan lo que tengo preparado para ellos... Cine diario con cientos de pelis que llevo para ver de dibujos animados, y 500 euros que al cambio son unos 2.000 nuevos soles peruanos para invertir sólo en ellos: material escolar, juguetes de todo tipo (individuales y colectivos), golosinas, plastilinas y material de manualidades, pizarras y tizas, y un largo etcétera de lo que se me vaya ocurriendo, todo ello gracias a los generosos aportes de mis amigos.... Por lo pronto ya tengo un cargamento encargado de balones, combas, muñecas, caramelos, cuadernos, bolis, lápices y sacapuntas, gomas, libros para colorear, ceras y rotuladores, cuadernos y blocs.... y todo por poco más de 180 nuevos soles, es decir, unos 50 euros. Para que os hagáis una idea, un arquitecto que trabaja para el Obispado cobra 300 nuevos soles al mes, y yo tengo para ellos 2.000... Por una vez estos niños van a tener lo mismo que los europeos. Y todo este material en España me habría constado al menos 300 ó 400 euros.

         Ya os imaginaréis la sencillez y humildad de estas gentes, que reciben a un extranjero como si fuera el mismo Papa venido del Vaticano... Lo que en cualquier lugar pasa desapercibido, aquí se le da una atención especial. Nos dan el discurso, agradecimientos y demás honores...y después sacan la artillería pesada: los niños cantando y bailando a coro especialmente para nosotros... Yo no doy crédito a lo que veo... Han estado ensayando los coros y las danzas para recibirnos... pero esto no acaba aquí... Resulta que después de esto, nos sacan a la calle para celebrar “el muy noble y honroso gesto del izado de la bandera nacional peruana...” Ahí tienes al señor Obispo izando la bandera con cara de asustado... y todo el pueblo cantando el himno nacional peruano sobre una base de música grabada en un disco... hasta los niños...

          Vamos, una entrada triunfal en Granada...

      Lo mejor es que para mi sorpresa, la luz eléctrica ha llegado a ambos pueblos, con lo que será todo más fácil. Venía predispuesto a no contar con este privilegio y traía mi equipo personal.

         Por supuesto, han venido personalidades y altos cargos de distritos vecinos del Alto Imaza, como un representante de la policía nacional y el teniente de alcalde del distrito de Olleros. Se quieren unir a tan honorable ceremonia... Y ahí, entre alcaldes, tenientes, representantes de las fuerzas armadas, Obispos, niños, perros y gatos... me sacan a la palestra para dar “mi discurso”... y yo, por supuesto, sin haber preparado nada.

Teniente Alcalde Olleros (izq). Alcalde Granada (dcha)
          Pero agarro el toro por los cuernos, y tomo el micrófono en la mano sin darme cuenta de que de nada sirve cuando hablas en una pequeña habitación para cuatro gatos... sin embargo, me lo arrimo bien y les doy mi discurso:

         “Amigos Granadinos... Ante todo quiero daros las gracias por tan caluroso recibimiento... no lo esperaba, y me ha emocionado. Sólo este recibimiento bien vale el largo viaje que he hecho desde España. Dos días de viaje para venir a veros y compartir con vosotros mis experiencias y mi persona. No puedo estar más orgulloso de haber llegado al fin a este vuestro pueblo que siento como mío, porque es más de un año el que llevo trabajando sin que nos conociéramos para poder estar ahora aquí. Sin vosotros saberlo, hemos movido muchos hilos en la Ofra, con Don Humberto desde Madrid, en España, al cual le habría encantado estar aquí. Doy gracias también a Monseñor Don Emiliano, que tan generosamente nos ha allanado todos los caminos y nos ha facilitado todos los medios a su disposición. Hoy comenzamos un trabajo común, la restauración de ésta, vuestra Iglesia de Granada. Yo no vengo sólo a construir muros, sino que vengo a construir lazos, entre vosotros y yo, entre vuestro pueblo y el mío... Y vengo a construir algo más grande que un edificio de piedra: la casa de Dios. Y vamos a hacerlo todos, hombres, mujeres y niños... cada uno en la medida de sus posibilidades. Yo no vengo a dirigiros, ni a ser el jefe de esta obra. Vengo a trabajar con mis manos junto a vosotros, y traeré mis guantes, mi poncho impermeable y mis botas de agua para trabajar codo con codo con vosotros. También quiero que sepáis que esta es la primera vez que vengo, pero deseo que no sea la última, sino que a partir de ahora podamos seguir colaborando y poco a poco establecer una amistad que dure más allá del plazo de ejecución de la obra. Ahora me voy hasta el lunes, pero este fin de semana seguiré trabajando elaborando un plan de acción para ponerlo en marcha cuanto antes. El lunes comenzaremos y entre todos, ya veréis cómo hacemos un trabajo digno de reconstrucción del templo de nuestro Señor... Que Dios nos ayude y nos de las fuerzas y el ánimo necesario. Muchas gracias.....”

         El clamor y el sonido de los aplausos no hacían justicia al número de personas, ya que parecía que estaba aplaudiendo el mismo estadio Santiago Bernabeu en partido de Champions. Se les iluminó la cara al escuchar el discurso, especialmente en la parte que digo que voy a trabajar con ellos, con guantes y botas, al pie del cañón... ¡serán los tíos! Es como si pensaran: ¡¡este viene de señorito...!!, y luego se dieran cuenta de que iba a pringar como el que más.

Y por supuesto, llegó el momento del brindis... por Monseñor y por Don Martín... y nos clavamos un chupito de un licor fabricado por ellos... y los niños, inca-cola, una variedad peruana de la extendida bebida gringa, pero de color amarillo. El caso es que me hizo gracias que hicieran partícipes a los niños del brindis.. En España los padres les habrían dicho: “Iros a tomar por..... un rato, niños”

         Se me hincha la vena crítica más de lo que quisiera... prosigo:

Después del brindis, salimos por fin a ojear la Iglesia y os podéis imaginar... todos detrás del Ilustrísimo señor Don Martín esperando cada frase y cada opinión que tengo acerca de la construcción... voy andando, echando fotos y valorando, y cuando miro atrás... mil ojos observándome.. ¡hasta los del obispo!

         - ¡Dejen que Don Martín valore...!, decía el Obispo.

         - Está muy malogradita la Iglesia... dicen ellos...

         - Esto tiene tela..., digo yo...

         - ¿¿... tela...?? , dicen ellos...

         - ejem,.. quiero decir que tiene mucho trabajo....

         - claro, claro, don Martín... nosotros vamos a trabajar..., responden.

Aspecto exterior
Aspecto interior

         Y acto seguido comienza el segundo acto de acogida.. la comida. Los peruanos tienen la costumbre de ofrecer lo mejor que tienen a sus visitas, y como por regla general no tienen nada, lo mejor que pueden ofrecer es una buena comida caliente...

         De primer plato sopa de no sé qué... calentita y bastante buena... aderezada con unas hierbas que saben fuerte, pero bien... De segundo un plato de arroz, con una especie de habas pequeñas verdes que saben fuerte también, un trozo de trucha frita y un trozo de tronco de yuca. Después un vaso de agua caliente para echarle café en polvo y azúcar de caña, sin leche ni nada... a pelo.

Primer plato
Segundo plato
     Es gracioso ver lo detallistas que son. Como ejemplo os diré que en un momento dado me apetecía orinar, así que pregunto si tienen cuarto de baño... Luego pienso en lo absurdo de la pregunta viviendo en medio de una selva, así que me dirijo a la calle para ir a mear tras la primera palmera que encuentre... y de repente, empiezan a murmurar:

         ¿Mayores o menores... eh, eh...?

         No sé, no sé... acompáñale...

         Don Martín.... miccionar o defecar...
        
         Y yo: ejem... no, no... sólo voy a mear... gracias, gracias...

         Llévale, llévale... decía uno...

         Don Martín, espere, por favor....
        
           Y se dirige a por su moto todo terreno de 49 c.c.

         Así que el tío se pega una carrera de 150 metros para ir a por la moto para llevarme a un cuarto de baño que está a 20... y otro sale corriendo a buscar algo... y yo en medio sin saber qué hacer... y por fin se presenta uno por un lado con la moto para que no me manche los pies de barro y el otro corriendo por el lado contrario con un rollo de papel higiénico en la mano para dármelo...

         Y ahí me tenéis a mí montado detrás en la moto, con el rollo de papel en la mano, bajo la lluvia y, mientras tanto, el resto de Ilustres ven el espectáculo como algo digno de sustituir al mejor programa de entretenimiento televisivo.

Terminada la faena, me dirijo hacia ellos, y me espera el motorista con el puño en el acelerador para acercarme de nuevo. Me monto para no parecer hosco y vuelvo con sus señorías.

Después de ésta anécdota, salimos rumbo a Olleros, ya que allí nos espera otra comitiva. Aunque el teniente de alcalde de Olleros no esperaba que fuéramos para allá, nos convenció porque quería que viéramos también su Iglesia. Pero como no había avisado a nadie, nos dijo que, por favor, demoráramos un poco nuestra visita mientras ellos iban como un torpedo camino abajo para darles tiempo de avisar al pueblo y recibirnos lo más dignamente posible, no fuera a ser que nos presentáramos como si tal cosa. Mira que Juanito corre con el Toyota, pero los Olleranos salen como un tiro para dejar el pabellón lo más alto posible... volaban ladera abajo... me dio la impresión de una viñeta de mingote, de Mortadelo y Filemón, saliendo humo y chispas de las ruedas del coche...

Efectivamente, cuando llegamos ya han reunido al pueblo entero que nos espera en la plaza mayor (y menor, y única...) para la recepción de rigor... Como no estaba previsto, sólo pueden pasar uno a uno a darnos besos y abrazos y a desearnos lo mejor, y mil gracias, y encantados... etc, etc...

Pasamos a ver la Iglesia rápido porque se nos echa el tiempo encima y no conviene viajar de noche en esos parajes... vemos los interiores y los alrededores.. y para mi sorpresa, esta Iglesia está peor que la de Granada... pero a ver quién dice ahora que vamos a cambiar los planes... Nos conmueven tanto, que decidimos sobre la marcha hacer una actuación conjunta... lo más gordo en Granada, pero escapándome puntualmente a Olleros para marcarles las pautas para la reconstrucción de su Iglesia. Lo primero será quitar toda la vegetación de las paredes... Tanto en Granada como en Olleros, han dejado crecer auténticas parras, palmeras y otras variedades botánicas entre las juntas de las piedras, lo que está haciendo que sus raíces las separen y se caigan...
Conservación (si se puede llamar así) de Iglesia de Olleros

Vemos la posibilidad de una limpieza general de los alrededores, a los que sólo les faltan los monos colgando de las ramas... y para ello Don Emiliano dice que el Alcalde de Chachapoyas nos cederá gustoso una máquina excavadora... yo pienso que el alcalde estará gustoso, pero al que le toque llevar la máquina por esos andurriales no lo va a estar tanto... sobre todo al bajar.

Todos se me echan encima con mil preguntas acerca de su Iglesia y cómo salvarla...

¡¡Sálvela, por favor, don Martín... aquí somos todos católicos...!!, decían..., y en bajito, para que no lo oyera el alcalde de Granada, me espeta: “No como en Granada, que están divisionados y hay evangélicos...” Me quedé patidifuso...

La papeleta que tengo es chunga... creo que piensan que vengo con las alforjas llenas de milagros para verterlos sobre las piedras de sus Iglesias.. y yo pensaba: ¡so mandurriales...!, ¡¡si no hubierais permitido crecer hasta higos en las paredes, ahora estarían en pie...!!

Y cuando estamos a punto de irnos, nos sorprenden con otro halago culinario... nos tienen la mesa preparada... ¡¡Pero si acabamos de almorzar en Granada!!, decía Monseñor... Yo no daba crédito... y Juanito callaba.

Pero nada, con eso de que no se puede rechazar una invitación a un indígena, nos metemos en su choza y en el porche de la misma nos disponemos a tomar nuestra segunda comida de primero y segundo plato, postre y café de nuevo... en menos de una hora desde que nos metimos pal cuerpo la primera... El alcalde de Granada se reía... pero él decía que se iba a hacer cosas...

Después de comer la sopa, le pregunto a Don Emiliano...

Don Emiliano, ¿es una falta de respeto dejar el plato a medias?

Hombre, siempre lo es, aquí y en Rumanía.... dice.

¡Qué bien! Y acabada la sopa, viene el segundo plato... que me puso nervioso nada más verlo... Resulta que ayer, en casa de Filo, vi un monton de ratitas preciosas todas felices chillando en una especie de cerquita... Mi abuela tenía una igual, a la que no conocí en vida, pero que estaba harto de ver en casa porque la disecó... sería por cariño.

Os dejo una muestra de los Kuis que grabé en casa de Filo


Se llaman Kuis, no sé si está bien escrito, pero lo pongo tal y como suena. Pues bien, los kuis los “cultivan” porque es un exquisito plato que se suele servir cuando tienen invitados... como un acto de alto honor... y son las típicas cobayas o conejillos de indias que tenemos en España..., es decir, una rata.


Y de pronto, los mismos animalejos que ayer juraba y perjuraba que no comería en mi estancia andina por lo asqueroso que me parecía comer rata, lo tenía frito en mi plato sobre un montón de arroz, patatas cocidas y dos hojas de lechuga... Intuía lo que era, pero aún así lo pregunté... en la hora...

Y de nuevo, ahí me tenéis, tras un menú completo y el primer plato del segundo, me ponen bajo el hocico una rata muerta que encima es un plato servido con los honores de exquisito manjar para el Ilustrísimo... y venga, a comer...

La cara de Monseñor tampoco es muy halagüeña, aunque él ya lo había comido antes... Su cara tenía más que ver con la manera de negociar el cuarto plato del interminable menú. La mía era una combinación de lo suyo y la rata.

Segundo primer plato
Segundo segundo plato (Kui)
 Mientras tanto, Juanito se metía entre pecho y espalda rata, arroz, papas y aún tenía hueco para algo más... Y yo decidí excusarme por haber comido antes, aludiendo al Teniente de alcalde y diciéndole que él mismo había sido testigo de ello...y aún así me comí la rata, medio arroz y una patata... ya no fui capaz de comer ni una de las hojas de lechuga. Pues así y todo, tuvimos que tomarnos los chupitos de licor con alcalde y teniente de alcalde... Monseñor se libró por ser religioso, Juanito por ser conductor... yo no me libré y me tuve que clavar tres... Lo cierto es que el primero era obligado, y los otros dos porquee me dio la gana a mí... Llevaba la receta perfecta en el estómago para un camino de vuelta en el que, si la subida había sido un infierno, la bajada prometía.

Peor que la experiencia gastronómica era pensar en el centrifugado que produciría el Toyota, el cual nos esperaba ya para negociar la bajada por el camino de cabras. Sin embargo, una vez más, me sorprendí al no padecer el mal del pavo relleno... Bajamos sin contratiempos digestivos, eso sí, botando de nuevo como saltarines sobre camas elásticas.

Al fin acaba el sendero mortífero y comienza el camino llano de tierra, con terraplenes y abismos de 3.000 metros... pero los prefería con tal de no dar botes. Esta vez era peor, porque a la ida, íbamos por el lado de la ladera, pero ahora nos tocaba por el lado del abismo, y Juanito parecía no dar importancia a éste aspecto y seguía acelerando como aquel que iba a perder el barco... Pero es que encima, aquí nadie tenía prisa por regresar... y entre esto y las historias sin fin de camiones, coches, motos y hasta personas andando que cuenta que han caído para abajo, me dan ganas de sacar la navaja y desollarle ahí mismo... Hasta dice que el camión de la basura cayó mientras descargaba la basura en el abismo... se despistó, decía Juanito...

Cuando llegamos me parece que más habría ganado quedándome en Granada, porque el domingo tengo que volver a pasar por lo mismo.

Otra vez, una vez en Chachapoyas, asistimos a misa, oficiada por Don Emiliano, el cual parece no haber hecho gran esfuerzo.. y yo con el cuello desviado y sin poder moverlo...

Después de misa, vamos a cenar y para la pensión, que hoy hay que descansar.... Creo que esta noche dormiré bien. Comentamos la jugada y a dormir.

Os dejo algunos videos que muestran un poco como fue la cosa:


La primera parte del camino a Granada:



La segunda parte del camino ya empieza a complicarse:



Y por fin, la llegada a Granada:




Esto es todo por hoy... hasta mañana!!

domingo, 5 de febrero de 2012

Visita a Filo y mirador de Huancas...


Preciosas vistas desde la pensión Chachapoyas
     Hoy es 1 de febrero. Me levanto temprano, como de costumbre aquí. No sé si es la pensión que me da un poco de grima o las ganas de ver más cosas, pero no aguanto mucho en la habitación.

Aspecto de la misteriosa bola rellena...
Voy a desayunar al obispado y mi sorpresa es que me ponen una especie de bolsita como de pasta, que no es pasta, sino una tela como de una fruta rellena de cosas. Me sirvo el café y le meto el diente, y dentro hay un hueso de pollo con algo de carne, una aceituna y algo más que no acierto a adivinar. Me dan ganas de echar lo que tenía en el estómago, pero como todavía no tenía nada me ahorro dar un buen espectáculo nada más comenzar el día... Para no parecer descortés, me como sólo el envoltorio, y ni siquiera entero, ya que me ven la cara y me dicen que hay mermelada, mantequilla y tostadas...      
                                                            ¡menos mal! 

Después voy al banco nacional de Perú a cambiar los pocos dólares que traía y que al final no me han servido de nada. Me dijeron que los aceptan en muchos sitios, aunque no sale rentable, nada más llegar a Lima cambié en el aeropuerto los euros que traía, y nada más entrar en Perú ya tenía nuevos soles peruanos. Una cosa me ha impactado del Banco en Perú. Hay tantos cajeros como cajas... En Chachapoyas hay cinco cajas con sus respectivos cajeros, y fluye el público que da gusto... me acuerdo de las colas de tres cuartos de hora de Cajalmendralejo...


Si que quedó algo tocada la Iglesia...
         Después de cambiar me dice D. Emiliano que le gustaría que visitara con él la Iglesia del Señor de Burgos, que quedó bastante deteriorada de los dos últimos temblores. Quedamos con una señora que viene con la llave para enseñárnosla y para que le de una primera valoración de lo que creo que se debe hacer. La señora cuando llega me da un beso, y yo voy a darle el segundo y me quedo con el amago y cara de tonto por darle un beso al aire... allí hay costumbre de dar un solo beso. La mujer rápidamente se da cuenta de que soy un ignorante extranjero y viene corriendo a darme el otro beso, pero eso ya no me hace dejar de sentir ridículo.

         Vemos la Iglesia, y tiene mala solución, ya que tiene varias grietas que harán necesaria una demolición parcial, y como está hecha de adobe y el gobierno no deja actuar en ella más que con adobe, no se puede consolidar como yo quisiera... Las normas peruanas en este sentido son un poco extrañas, ya que en lugar de querer progresar constructivamente prefiera quedarse en lo tradicional de un material que no sólo ha quedado obsoleto, sino que ni siquiera es práctico ni resistente.... en fin, así y todo le doy mis opiniones y D. Emiliano y yo nos vamos a ver el Seminario Menor que están acabando de construir, para que le de mi impresión acerca de los acabados y la obra en general... Cuando terminamos de verlo, le hago saber todas las cosas que he visto incorrectas, y son tantas que tenemos que apuntarlas para corregir... lo típico, en cuanto una empresa hace una obra para alguien que no tiene ni idea, hace lo que le da la gana... pero hoy va a tener mala suerte el albañil-maestro de obras-constructor que está haciendo la obra, porque tendrá que trabajar para corregir lo que, en algunos casos, son auténticas chapuzas que no voy a mencionar.

         Después de esto, vemos unos salones amplios y en una calle principal con los que cuenta el obispado y que tiene deshabitados y abandonados. Le propongo al obispo que los arregle bien y los alquile, ya que se encuentran en la calle más comercial y resulta que media calle está con sus locales cerrados porque son del obispado y los tiene muertos de risa. Hablamos, echamos números y vemos las posibilidades... le ha gustado tanto la idea que mañana, después de visitar Granada, tendremos que empezar a hacer los planos para comenzar la obra... así, sin anestesia. En el fondo gusta que a uno le hagan caso, pero que lo que uno diga sea inmediato, da más gusto... Ya estoy puesto con los planos.

         Aprovecho para hacer un poco de turismo callejero por la ciudad, y cuando llego a comer a las 13:00 h al obispado, me está esperando Iván, el chico ruso que está trabajando también para la Ofra en una labor de investigación de animales peruanos. Habíamos oído hablar mucho el uno del otro, pero no nos conocíamos. Me lleva al ayuntamiento, donde el alcalde nos ha cedido un espacio con wifi para nuestras comunicaciones y trabajos, aunque es una pena que no vaya a estar más que los fines de semana. De todos modos da igual, porque una de las cosas de los funcionarios peruanos es que trabajan mañana y tarde y de lunes a domingo.... creo que en España anda la cosa parecida.

         Hablamos un rato y compartimos impresiones. Menos mal que habla español, porque yo de ruso no ando muy fino. Quedamos en que el viernes tomaríamos unas cervezas mientras nos contamos nuestros respectivos trabajos peruanos.

Agua caliente + café + leche evaporada... y maiz.
         Después de comer, me voy con Amado a ver un paisaje de los buenos que se ven aquí, un mirador llamado Huancas. Subimos con el Toyota hasta la mitad del camino, ya que allí vive Filo, la catequista de Huancas, que nos va a enseñar la Iglesia de allí. Nada más llegar a su casa, nos hace entrar y nos obliga a tomar un café con leche evaporada, unas palomitas de maiz natural y otro maiz húmedo que ni siquiera pruebo por el tema de higiene. Las moscas se confunden entre el maiz y no sé si cuando meta la mano voy a sacar una cosa o la otra. Prefiero las palomitas. El caso es que desde el primer momento que conozco a Filo y a su hijo, me han causado un impacto tal de austeridad y alegría dentro de la pobreza, que no he podido evitar pensar en que mi amiga María Solano me dio 20 euros para compartir con quien los necesitara. Al cambio son unos 70 soles, así que le dejo 30 soles debajo del plato del pan para que los descubra cuando no esté. Y como el niño está solo porque no tiene hermanos de su edad, ya que tiene una hermana de 28 años fuera del pueblo hace tiempo, y una hermanita pequeña que se murió. Está alejado del pueblo como quince kilómetros, solo y sin un triste juguete, así que decido que el resto del dinero hasta los 70 soles los voy a dedicar a él. Como me cuenta que le gusta el futbol, le pregunto si tiene balón y me dice que no, así que ya sé qué comprarle... el resto del dinero irá en chucherías y cosas para pintar, etc. María Solano puede estar contenta porque su dinero ya está donde ella quería, es decir, donde me parezca que debía emplearlo lo mejor posible. El niño se llama Javier, y es muy simpático para estar tan solo. Quizá por eso lo sea, no sé... Lo que no sé es dónde va a jugar al fútbol, porque su casa está en una pendiente de 45º... Javier está cojito porque sufrió una caída hace tiempo que le ha dejado bastante mal... 

Con Javier y su gato mantúo

Aquí se puso el poncho para la foto.

Con Amado, seguidor del blog desde hoy...

Con Filo y Javier en su modesta casa.
El horno: última tecnología en fabricación de pan
   Nos enseñan la casa y el horno donde hacen el pan, ya que se ganan la vida vendiendo pan en los mercados de los pueblos. El marido de Filo es agricultor y está fuera trabajando.

  Después nos vamos a Huancas todos menos el niño, al que la madre deja solo en casa. Pronto a un niño español de su edad le dejan solo en casa... No sería capaz ni de sacarse un moco sin la ayuda de la madre.

 Llegamos a la Iglesia y la inspeccionamos entera, retablos, torre, carpinterías, coro... fotos y tal y nos vamos para el mirador de Huancas.

         Cuando llegamos al mirador no doy crédito. No he visto el cañon del colorado, pero no debe andar muy lejos de esto. Es impresionante ver la creación de un trocito del planeta. Sólo de pensar en que esa mole de montañas no son más que un grano en la tierra me hacen pensar otra vez en la grandeza de Dios. Estamos hablando de la cordillera andina, una de las cadenas montañosas más impresionantes del mundo, y yo encima de ella como un conquistador plantando la bandera.




Y como vale más un vídeo que mil imágenes:


         Por la zona de Huancas pasa el río Sonche, que más adelante se une al Utcubamba para desembocar los dos en el río Marañón. El río Marañón separa las regiones de Cajamarca y Amazonas, y termina desembocando en el río amazonas y así hasta el atlántico. Es un río digno de verse, y sólo es afluente de afluente del amazonas... vamos, que sólo de pensar cómo será el amazonas se me ponen los pelos de punta.

         Regresamos al pueblo justo a tiempo para asistir a misa de siete, cenamos y nos quedamos un rato hablando y contando las cosas.

         Después me voy para la pensión para poder escribir, que luego se me olvida. Y con esto acaba el día, ya que mañana tenemos previsto madrugar para viajar a Granada, por fin...

         Hasta mañana!




viernes, 3 de febrero de 2012

LLEGADA A LIMA Y COMIENZO DE LA AVENTURA...


Creí que me levantaría muy tarde por lo cansado que llegaba,  así que le dije a la recepcionista que hiciera el favor de despertarme a las 9:00 de la mañana por si acaso. No quería perder el día en la cama, para una vez que estoy en Lima. Puse el despertador de un móvil a las 8:30 y el otro a las 9:00, y resulta que a las 6:00 de la mañana me desperté solo, y sin más ganas de dormir. Intenté volver a dormir porque sabía que el día iba a ser cansado, pero ni por esas, así que decidí levantarme y empezar a recoger lo más gordo del equipaje para adelantar cuando me fuera.

         La chica de recepción dijo que la hora de salida del Hotel eran las 12:00, pero como el bus salía a las 16:30, la convencí para que me diera una hora más, y aceptó. Eso sí, me dijo bien clarito que si me pasaba me cobraría medio día más. Aceptamos los dos, yo a regañadientes...

El desayuno
         Cuando le digo este comentario a la chica le pregunto que dónde se puede desayunar, y cómo no, me dice que en el bar del Hotel. Me miró como con cara sorprendida y me dijo: “El desayuno está incluido en el precio...”. Entonces intenté disimular mi sorpresa, y hacerla ver que ya lo sabía, aunque no tenía ni idea, y por dentro estaba gritando de alegría... Me hice el interesante y me fui a desayunar.

         El hotel es de cuatro estrellas, pero la cafetería parece de un barrio bajo de Calcuta. Aún así, me siento en una de las mesas y pido mi desayuno, que para eso lo he pagado... Le digo a la señora que vengo a desayunar y ella va y desaparece de mi vista. Espero a que vuelva, y cuando vuelve me trae una taza de café negro hasta arriba, un sándwich partido en dos a triángulo, uno de mermelada y otro de mantequilla, tostados un poco. Por último, me sirve un zumo no sé de qué, ni lo supe antes de tomarlo ni lo supe después, y eso que le pregunté, pero no me enteré. Yo no hacía más que preguntarme porqué me trajo eso si yo no le había llegado a pedir nada, y me imagino que como el desayuno está incluido en el precio, desayunas lo que a ella le salga del... no veo otra explicación. De todos modos, me callé y me lo tomé, porque la cara de la señora era para verla... me habría comido hasta la cáscara de un plátano si me la hubiera puesto. Eso sí, no me quedé con las ganas y le pedí un poco de leche, porque no me daba la gana de beberme el café solo, y me la puso en una taza aparte.

De mi paseo por Lima
         Terminado el desayuno, me hago el interesante con un taxista, porque Monseñor Emiliano me dijo que los taxis hay que regatearlos antes de montarte. Nunca subas a un taxi en Lima y le preguntes al final cuanto cuesta... La cosa funciona así: paras al taxi, le preguntas cuanto te cobrará por llevarte al sitio que sea, le quitas cinco soles al precio que te diga, el sigue en sus trece, subes dos soles y medio y al final, se queda en lo que te pedía menos dos o tres soles... vamos, lo que es regatear de toda la vida.

     
   Pues bien, terminando de desayunar, veo un taxista en la puerta del hotel, me hago el interesante para que no sepa que es el primer día de mi vida en Lima, y le pregunto:

         Peregrino:    Buenos días!
         Tasixta:        Buenos días!
         Peregrino:    Cuanto por llevarme al convento de Santo Domingo?
         Taxista:        10 Soles.
         Peregrino:    Nada, nada, eso es caro...
         Taxista:        Bien, adios!

         Se monta en el coche y arranca...

         Me quedo con una cara de bobo que no puedo con ella, mi primer regateo me ha salido rana... vamos, que un poco más y a la segunda me aumenta el precio el taxista. Creo que sabía dos cosas, que soy europeo y que es mi primer día... estos taxistas ya vienen de vuelta, nunca mejor dicho.

         Tras aceptar el precio y montarme en el coche con un poco de vergüenza por haber fracasado en mi regate, decido hablar con él un poco.... y hasta en eso me llevó la delantera el tío...

         Taxista:        Español, no?
         Peregrino:    (Pues vaya con el tío...) Si, sí...
         Taxista:        Trabajo?
         Peregrino:    No, no... voy a Chachapoyas a ver a unos amigos.
         Taxista:        Pues vaya viaje te espera...
         Peregrino:    Ya, ya... ya me estoy haciendo a la idea.
         Taxista:        Bueno, me llamo Manuel.
         Peregrino:    Martín, encantado...
         Taxista:        En España nos llaman Manolo....
         Peregrino:    Ya, ya... je, je...
         Taxista:        Es muy temprano para ir al centro, estará todo cerrado.
         Peregrino:    A qué hora abren?
         Taxista:        Mínimo a las 9:30.

         Eran las 7:30 de la mañana...

         Peregrino:    Bueno, daré unas vueltas hasta que abran.
         Taxista:        Te dejo mi tarjeta, por si me quieres volver a llamar...
        
Vista general de Lima
         Al final, cuando me dejó en el convento, tuvimos una charla más amena, me comentó las cosas con las que debía tener cuidado, como era llevar el móvil en la mano, o pasar por ciertas calles... Me llevó al convento y me dijo que a la vuelta al hotel podía parar un taxi de los amarillos, que funcionan a gas y me costaría menos, pero que al taxi le parara yo y que nunca tomara uno que parara para ofrecerse a llevarme... Al final, hasta nos hicimos amigos y todo... Me comentó que era del Barcelona, y yo para fastidiarle un poco le dije que era del Madrid, me comentó que tenía dos hijos, etc, etc... y cuando se fue me dijo que me cobraba 10 soles porque era legal, pagaba impuestos y la mayoría son piratas, y además su coche es de gasolina y no de gas... Bueno, bueno, pues muchas gracias por los consejos y adios.

Palacio Presidencial
         Reconozco que sus consejos fueron útiles, aunque me sirvieron para mirar a la cara de todo el que me cruzaba, y luego pensé que si andaba así no disfrutaría del paseo... Llegué a una calle concurrida, mucha policía por todas partes, y luego me enteré de que estaba en el palacio presidencial, que cubre una cuadra entera. Aquí llaman cuadras a lo que nosotros llamamos manzanas.

Si vas a Lima no pesques aqui
         Llego a un río lleno de mugre que baja corriendo que se las pela, y a una carretera en la que empiezo a ver los síntomas de la economía de Lima... coches de hace 40 años, autobuses que parece mentira que sigan funcionando, camiones que llevan personas en los techos... bicicletas mezclándose en la autovía con los coches, motos-taxi cubiertos y sin cubrir... y un sin fin de vehículos que jamás creía que vería nunca... los grabo para que los veáis.
  
         Me vuelvo para atrás a ver más calles, y todas son parecidas... sigo dando vueltas y acabo metiéndome en una arteria de las principales, donde están los edificios importantes... Andando, llego a la biblioteca nacional. Entro por un detector de metales con monedas, cámaras, mi navaja choricera, el cinturón con hebilla metálica, el relor, etc... y el detector no hace el menor atisbo de detectar metal alguno... además hay un guarda de seguridad que me dice: tira, tira... No dejo de asombrarme... Si uno quisiera entrar armado hasta los dientes, podría hacerlo sin inconveniente.... y tras tanta “medida de seguridad”, me pongo a echar fotos y me viene una señora que me prohibe fotografiar un cuadro de no sé quién, aunque todo lo demás lo puedo fotografiar.... Para estar más segura de que no eche la foto al dichoso cuadro, me acompaña en todo momento... me dice que fotografíe unos bustos..., los fotografío. Me dice que fotografíe un patio..., lo fotografío. Me dice que fotografíe una fuente..., la fotografío... y cuando me canso de fotografiar las cosas que me dice le digo amablemente que se vaya a freir espárragos, que yo fotografío lo que quiero. Y me voy.

         Sigo andando y veo un espectacular movimiento de autobuses llenos de gente hasta las orejas que llevan a personas remetidas apretadas para ahorras espacio. El copiloto lleva tres cuartas partes de su cuerpo fuera del autobús, con un cartel y gritando a moco tendido los destinos a los que se dirigen... y cuando la gente lo escucha entran como si dentro repartieran billetes... es digno de ver.

El extintor no es de la epoca...
         Un poco más adelante veo un museo tradicional peruano, llamado Museo del congreso y de la Inquisición. Ya solo por el nombre, decido entrar, y porque es gratis... Está bien, porque muestra la vida de los soldados peruanos, sus batallas y sus trajes de uniforme, sus armas y sus cañones, y luego, métodos de tortura inquisitoriales y cámaras de reclusión subterráneas reales, con las pocas comodidades que podéis imaginar. No sé qué relación pueden guardar dos hechos tan distintos, por un lado la inquisición y sus métodos y por otro lado los trajes y armas de fuego de los siglos XIX y XX peruanos... imagino que será por falta de espacio para dos museos separados, o porque por separado no tienen entidad suficiente para que sean visitados... de todos modos daría igual, porque es gratis... en fin, que salgo y me voy a ver cosas más alegres.
Algo común aquí

         Caminando por un edificio victoriano colosal, veo que es el Palacio del Congreso de la República. Anoche en la tele peruana me percaté de un anuncio del gobierno que decía que por primera vez en la historia de Perú, el congreso de la república abre sus puertas para que el pueblo pueda visitar el lugar donde se formulan las leyes del país... como me acuerdo de ese anuncio, pregunto si puedo entrar, y me señalan una puerta en la que me tengo que identificar. Me identifico, les dejo mi DNI y me meten con un guía que iba a entrar con un grupo de colegiales de unos 8-10 años.
Este es de los modernos

         Resulta que llego a Perú y puedo ver de primera mano el congreso de la república, antes que la mayoría de los peruanos. La verdad es que por dentro es una joya arquitectónica, vemos los pasillos por los que circulan los políticos, los salones de recepciones nacionales e internacionales, el salón de actos e institucional, y cómo no, el congreso con sus escaños y sus balcones para la familia presidencial, las fuerzas armadas, los periodistas y la Iglesia...
El congreso peruano

         Después de ver el Congreso, me voy al convento de Santo Domingo, que es a lo que he venido y veo que me da la una del medio día sin verlo. No puedo irme sin ver a San Martín de Porres y a Santa Rosa de Lima. Voy andando y paso por la Iglesia de San Francisco, a la cual entro por obligación franciscana... Cuando entro, están celebrando la eucaristía, ya casi en la Comunión, así que me quedo hasta que acaba. Después echo las fotos de rigor y me voy.

Tumba de Fray Escoba
         Llego al convento de Santo Domingo, donde están los Santos que voy a visitar. Compro a una mujercilla unos rosarios y regalos porque me acuerdo de que me hicieron el encargo de pasar algún objeto por la tumba del Santo de Lima. Compro de todo y al final todo lo pasé por la tumba del Santo, y de regalo, también por la de la Santa.

Santa Rosa de Lima, San Martín de Porres y San Juan Macías están aquí

         La entrada al convento cuesta 5 soles, es decir, que no llega a 1 euro, y aunque hubiera sido más cara, habría merecido la pena. El convento me suena, creía que ya lo había visto... son estas sensaciones que uno tiene... y le pregunto a la guía: ¿aquí se rodó la película de San Martín de Porres?.. y me contestó que sí, y que precisamente lo último que veremos es un video que muestra fragmentos de la película en los que se ven detalles del convento...

Tumba de Santa Rosa
         Veo todo el convento, las tumbas, las muestras de los estragos de los terremotos y cuando llega ese momento, la guía me pregunta: ¿Has sentido el temblor de esta noche? Me quedo patidifuso... no había pensado en los temblores y de repente me doy cuenta de que estoy en la zona sísmica por excelencia del planeta... entonces me muestra por fin lo estragos que hace un terremoto y los típicos carteles de “zona segura en caso de sismo”... no sabe porqué se colocan esos carteles en puntos estratégicos, pero rápidamente me doy cuenta de que se colocan debajo de vigas, debajo de puertas y debajo de arcos... nunca debajo de otros sitios como techos o bóvedas.. eso no es más que porque lo que corre peligro de caer es la bóveda o el techo. Para que caigan las vigas y los arcos, tiene que se un temblor de cuidado... pero los hay.

         Como me dan las 12:30, salgo a parar un taxi de los amarillos y el taxista me dice que 7 soles por ir al hotel, así que ni regateo ni nada... primero porque son tres soles más baratos que la ida, y segundo, porque no se me da bien regatear... De todos modos, cuando llego al hotel, le doy un sol de propina al taxista porque es muy gracioso... viste pantalón corto y chanclas, camiseta amarilla rota y raída, gorra de medio lado a lo “príncipe de Bel Air” y bigotillo tipo “Flanders”... además, habla muy gracioso y es buena persona, se nota de lejos... Cuando me deja le doy un sol más de propina, aunque pensándolo bien, le estoy dando poco más de 25 céntimos de euro... sin embargo, se muestra muy agradecido.

         Subo al hotel y recojo todo rápido... pero para cuando quiero salir son las 13:10.... y antes de abrir la puerta suena el teléfono... Me imagino la cara de la recepcionista ya con la mano puesta para cobrarse nuestro trato... le digo que estoy bajando, y cuando bajo, suerte.... es otra que no sabe nada, sólo que debía abandonar la habitación a las 13:00 horas y llamaba para cerciorarse... me voy riendo un rato.

Mi nuevo amigo Manolo
         Salgo fuera y Carlos, el recepcionista más amable del mundo a la par que el más alegre, me coge las maletas, me las guarda y me llama a Manolo para que venga porque se lo pido... Esperamos porque está haciendo un servicio, y tal y como está la cosa, me dice que es mejor que me lleve él que no otro, por si acaso... Como ya me dio precio de ir a la estación, esta vez no hizo falta negociar... eran 12 soles.  Cuando llega, Carlos me mete las maletas y salimos pitando... Cuando llegamos a la estación de GH Bus, veo que la pinta de los alrededores, incluso a pleno día, tiene peor pinta que el Bronx de madrugada... y me dice: Ni se te ocurra salir de la estación bajo ningún concepto... Entonces, viendo que quedan tres horas para que salga el Bus, le digo que me lleve de vuelta al hotel, y que allí hago tiempo para venir justo a la salida del Bus... A ver qué pinto yo en zona hostil tres horas sin nada mejor que hacer que vigilar con saña las maleta y la mochila...

Aquí os dejo el documento de un taxista de taxis amarillos de gas


         Me lleva de vuelta y le invito a él y a Carlos a una cocacola, porque no beben alcohol ninguno de los dos. Yo pido una cerveza, pero están recién metidas en la cámara y están calientes.. pero con 35 grados a la sombra, prefiero una coca-cola fria. Es entonces cuando surgen los buenos momentos de conversación entre los tres... vienen personas a hablar, me las  presentan... me preguntan cosas de España, de la paella, del fútbol, de la crisis.... y me cuentan las cosas de Perú y de Lima. Sus familias, sus hijos y sus estudios, sus trabajos, un chiste por aquí y otro por allá... me presentan hasta al mismo jefe del hotel que me dice que tiene un hostal justo al lado a mitad de precio para cuando vuelva a España y pase por Lima... Total, que va llegando la hora de irme y me da pena de despedirme de mis nuevos amigos... Le cuento a Manolo a qué voy a Chachapoyas y se queda impresionado.... no concibe que alguien pueda prestar un minuto de su vida por nadie... pero le recuerdo que me comentó que durante sus años de taxi le parieron hasta cinco veces en el taxi y las mujeres, cuando llegaron al Hospital, de lo último que se acordaban era de pagar y de limpiar... y sin embargo se sentía orgulloso de haberlo hecho... Casi se le salta una lagrimilla... Me lleva al Bus, antes me despido de Carlos, me dejan en la parada y saca las maletas, las mete dentro y se cerciora de que paso la línea en la que hay policías custodiando a los pasajeros... Le pago y me voy... esta vez se ha merecido una buena propina. Me llevo su tarjeta para la vuelta...

         Ya en la estación, como llevaba un bollo de pan para el viaje y no lo había usado, lo saqué junto con un blister de queso que me compró mi hermana envasado al vacío. Saqué mi navaja y la enseñé bien para que todos supieran que iba armado, ya que era el centro de atención... Sentía que despertaba la curiosidad entre el gentío del mismo modo que si un hombre vestido de sevillana entrara en un bar heavy... Pero no parecían tan hostiles como los que estaban detrás de la policía esperando que algún incauto cruzara la línea... todos parecían sabérselas bien, ya que todos estaban bien dentro de las instalaciones para no asomar los hocicos.
La huella dactilar... ¿porqué será?

         Cuando llegó el momento, me subí al autobús, y como estaba comiéndome el bocadillo en la misma puerta de embarque, fui el primero en subir... esperaba no causar mala impresión por ser el españolito que se cuela a todos los peruanos... Y vaya con la sorpresa! Para subir al autobús tienes que firmar un documento y poner tu huella dactilar mojada en un tampón de tinta y en un documento identificativo.... poco después supe que es por si el autobús se despeña y no quedan supervivientes, que se sepa quienes eran las víctimas... muy alentador, si... sobre todo para empezar un viaje en bus de 24 horas.

         Más tarde comprendería que tiene más sentido del que pensaba la medida de la identificación de los pasajeros con la huella dactilar...

         Me toca el asiento 41, y cuando entra hasta el último pasajero de las estación, me llevo la sorpresa de que viajo sólo... ¡qué bien! Al menos puedo despatarrarme y desperezarme sin molestar ni ser molestado.

El asiento del bus
         El autobús arranca y salimos, y sólo tardamos 2 horas en salir de Lima... no puede ser... la ciudad es interminable... también pasamos por otra estación a recoger equipaje y algún pasajero más.... De repente, entra un peruano gordaco como un tejón, con cara de malas pulgas y buscando un asiento.... Yo rezaba para que no tuviera el 42.... llega, mira mi asiento, mira su boleto.... y tras unos segundos de terror, se da cuenta de que su asiento es el de delante de mí.... Ese asiento lo ocupa una chavalita muy maja que viaja con una señora que luego supe que ni era su abuela, ni era su madre... así que me quedé con las ganas de saber quién era...

         Resulta que la chica y la mujer tenían previsto el viaje para el día anterior, pero no pudieron viajar porque la empresa de autobuses canceló el viaje porque había habido un huayco en la zona de Baguas Grandes... Si no fuera porque yo ya sabía lo que era un huayco, no me habría puesto los pelos de punta... Resulta que yo había leído un libro llamado “Yauyos, una aventura andina”... en el cual te explica muy clarito que un huayco “es un desprendimiento de la ladera de una montaña, con el consiguiente corrimiento de tierras ladera abajo en forma de monstruo imparable que arrasa con todo a su paso...” Y resulta que en Baguas Grandes, un huayco se había llevado por delante un tramo de carretera y estaba cortada la comunicación. Para el día del viaje, ya estaba abierta una ruta alternativa... Los peruanos tienen un servicio muy bueno y rápido de solución de este tipo de problemas, ya que es más frecuente de lo que pensamos... De un día para otro son capaces de movilizar un ejército para trasladar una montaña entera de sitio con tal de no interrumpir las comunicaciones.

         Pues bien, la chica estaba sentada en un asiento cualquiera, ya que su billete era del día anterior, del viaje cancelado... y el peruano, ni corto ni perezoso, dijo que no le importaba, que ese asiento era suyo, que “llevaba su nombre...” Tuvo que venir el copiloto para mediar con él, y le propuso salir a la señora, pero el lambuzo del peruano quería que saliera la chica, porque el asiento que llevaba su nombre era el de la ventanilla... Por no discutir, el copiloto le dijo a la chica que si no le importaba viajar junto a mí, y accedió... Y, cómo no, yo respiré aliviado... siempre es mejor viajar un día entero junto a una chica, por muy fea que sea, que junto al lambuzo cabreado.

         Al final, como estos viajes dan para mucho, hicimos amistad la chica y yo. Se llama Milagros, porque dice que el patrón de su pueblo es el Señor de los Milagros y que nació el 19 de octubre, el día de la onomástica. Me contó cosas de su familia, de ella y de porqué está en Lima, de los secretillos del camino y de Perú, etc... y yo le conté a qué iba a Chachapoyas... La chica tenía una voz parecida a la de los angelitos, lo cual, combinado con el acento medio cantarín medio telenovelero de los peruanos, la hacía más agradable.

         En realidad, la chica tenía una vida dura, y los sacrificios que hacía en Lima por sacar adelante sus estudios, trabajando de diario cuidando a una anciana y de fin de semana en una pollería, hacen que uno piense dos veces las cosas cuando se queja en la vida. Sin embargo, la chica no daba muestras de ser infeliz, y se mostraba contenta por poder ir a ver a su “mamita” por quince días, ya que en Perú las vacaciones escolares comienzan en febrero.

         El viaje es todo un espectáculo. Nada más salir de lima, un accidente de un trailer que cortaba la carretera y el bus, haciendo uso de la tracción total, campo a través se metió con tal de no detener su marcha... Se nota que el conductor está más que habituado a contratiempos de este calibre. Después, nos sirven la cena en el Bus, algo inaudito en un país como España, nos ponen una película y a dormir.

         No duermo mucho tiempo seguido, pero sí varias veces por un rato. Me había quitado las botas para estar más cómodo, y el copiloto, que hace las veces de azafato, dijo por megafonía que por favor nadie se quitara el calzado por respeto al resto del pasaje... Me los puse de nuevo y a dormirr.

         A las 3:00 de la mañana llegamos a Chiclayo, lo que viene siendo la ciudad sin ley... Es cierto que este país no es seguro para un viajero incauto que no quiera seguir las normas básicas de supervivencia en territorios hostiles. La única norma es no bajarse del bus para nada, y como hay cuarto de baño, no es necesario. Aún así, baje... no podía resistir la tentación de ver cara a cara a tantas personas buscándose la vida entre los pasajeros incautos... Pero cuando vi que la cosa podía ser seria, subí como alma que lleva el diablo... si me descuido me meto en un autobús que no es el mío...

         Seguimos el viaje en el mismo bus, yo pensaba que haríamos transbordo, y como sigue siendo de noche, otra película y a dormir... Fijaos bien cómo atendería a las películas que no me acuerdo ni de qué iban.

         Al final amaneció, poco a poco... pero ya desde las 5:30 de la mañana se empieza a ver el bullir de personas en moto-carro, andando o corriendo y dirigiéndose a cualquier parte... a las 6:00 de la mañana es pleno bullir de gente. Creo recordar que desde Lima a Chachapoyas (1.200 Km) no hay un tramo de más de 5 Km en el que no haya gente haciendo algo: robando, sentada, trabajando, arreglando un pinchazo al motocarro o de paseo... y multitud de casitas (si se pueden llamar así) salteadas durante todo el trayecto.

         Llegamos a Bagua Grande, y llegó el momento de ver qué había pasado con el huayco... simplemente impresionante... Ha sido un milagro que no haya habido víctimas, porque de haber pasado alguien por la carretera en ese momento no habría quedado el menor rastro... Sin embargo, los peruanitos vestidos de amarillo habían abierto ya un paso alternativo.... eso sí, campo a través, lo cual no supuso la menor traba para nuestro chofer, que seguro que se las ha visto peores...

         Un par de camiones volcados más y unos cuantos peruanos haciendo acopio de su carga, y llegamos a la subida más impresionante que jamás haya hecho en carretera... Cruzando los andes como quien cruza el umbral de la panadería, casi nada.

         Y los paisajes son espectaculares. Eso de mirar por la ventana y ver una montaña de 5 km de alto junto a ti, pequeño ser inapreciable, es algo indescriptible... hay que verlo. Del mismo modo, mirar por la ventana y ver las nubes por debajo de ti en lugar de por encima, es también una sensación para vivirla... en autobús, claro, porque en avión no vale la comparación.

         Y al fin, llegamos a Chachapoyas. No me lo puedo creer... seis meses esperando esto, conociéndolo por internet, pasando por los viajes más largos de mi vida y al fin, llegué...

         La recogida del equipaje es un caos... todos quieren su equipaje y a los de la empresa de autobuses, que deben estar acostumbrados a negociar los robos de equipajes, sólo les faltaba sacar la pistola y pegar dos tiros al aire... Por fin todo se calma y se entregan los equipajes.

       
    Una vez más, el Obispo Don Emiliano me viene a recoger a la estación y me lleva al obispado. Nada más llegar me hacen un tour por el pueblo para enseñarme los entresijos de sus calles y sus gentes... No me puedo creer lo que veo: El mayor caos constructivo que jamás haya visto nunca, no hay orden ni concierto en nada, ni en calles, ni en fachadas, ni en sistemas...  Si hasta muchas personas ponen la casa donde les parece y pasados un par de años, poco a poco van suprimiendo los toldos por adobe y luego, a ver quien dice que el terreno es suyo...

         Nada más llegar, ya tengo la primera audiencia con el obispo y Toni, el alcalde de Granada que se encuentra en Chachapoyas. No entramos en detalles, pero hablamos un rato, nos conocemos y quedamos para visitar Granada el jueves.

         Después de todo esto, hay una misa diaria a las 19:00 horas, a la que voy para agradecer a Dios que haya llegado sin contratiempo con tanta aventura por medio... Cena con los curas, y a dormir. La pensión provisional está regulin, no es como la de Lima, aunque cuenta con lo básico... ¡hasta tele en color! Una ducha intentando no rozar mucho las paredes, pijama improvisado al haberlo olvidado en casa y a dormir...

         Mañana será otro día y ya te lo contaré.

         Hasta mañana!!