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Asómate a la ventana y mira, escucha, habla...y comparte conmigo tus impresiones.

"Hermanos, comencemos, ya que hasta ahora poco o nada hemos hecho..."

Un gran Santo, el más pobre en lo material, pero el más rico en lo espiritual dijo en su lecho de muerte: "Hermanos, comencemos, ya que hasta ahora poco o nada hemos hecho...". Ese gran Santo era Francisco, y si él dijo no haber hecho nada, ¿que hemos hecho nosotros? Empecemos a hacer algo para cambiar el mundo, ¿no os parece?

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martes, 4 de junio de 2013

Sacramentos, chamba, niños y siete lagunas (PARTE IV)

Por la noche, antes de acostarme, me encontré con el antiguo director del colegio. Conversamos un poco acerca del día siguiente, ya que sabía que íbamos a las siete lagunas. La conversación fue la siguiente:

-          Hola!
-          Hola!
-          Saludos, don Martinsito!!
-          Saludos profe!!
-          Me han dicho que el día de mañana van ustedes a las siete lagunas...
-          Cierto... espero que salga bueno el día.
-          Ah!... bueno no, bueníiiiisimo...
-          Y eso cómo lo sabe?
-          Pues mire, don Martinsito... resulta que cuando el cielo deja ver unas estrellas sí y otras no, quiere decir que mañana no lloverá... de todos modos, el mayor indicativo es aquel cerro (y señala co el dedo)... si está nubladillo quiere decir que mañana hará un solazo todo el día.
-   Qué bueno!. Gracias por la clase de meteorología... me alegra saber que mañana andaremos secos.
-          Bueno, don Martinsito... que descanse. Hasta mañana.
-          Hasta mañana, profe!.

Y así me fui a la cama, contento por saber que el día prometía. Puse el despertador a las siete para salir el primero, no fuera que tuvieran que esperar por mí, y me acosté. Antes de la hora convenida con el despertador abro la pestaña a causa de un terrible ruido que no me deja dormir... parece el ruido de la tele cuando pierde la señal, pero mucho más fuerte. Y cuando me espabilo, pienso: ¡¡¡valiente meteorólogo el profe!!!... estaba cayendo la lluvia del siglo sobre las calaminas de la casa de Horacio, y cómo llovería para que yo me despertara...

Me visto, salgo a la calle y al abrir la puerta casi no atino a ver ni el umbral de la puerta. La niebla es tan espesa que la puerta parecía la del programa “lluvia de estrellas” cuando salía el concursante a cantar... Mejor no ver, porque si veo al profe...

En fin, que todos piensan que puede que se acabe por fastidiar el día, pero Horacio dice que no, que a partir de las diez o las once clareará... así que es mejor salir aunque sea lloviendo. Aquí la lluvia es tan normal que cuando viene un señor hacia la casa de Horacio, le vemos atónitos cómo mete los pies en un charco, cuando parecía venir sequito... y no contento con ello, se para encima del charco y se remoja más los pies con las zapatillas puestas. Preguntado Horacio por la tontuna del señor, responde que cuando uno tiene la costumbre de tener los pies mojados, no aguanta el calzado en seco... por eso se metió los pies en el charco hasta el tobillo. ¿¿...??... no me preguntes... no sabría responderte. Surrealismo en estado puro...

En esto que le digo a Horacio que no haga de pitoniso meteorólogo, que ya encontré uno ayer y no me llenó el ojo... Sin embargo, él se apuesta una mano... casi ná... Menos mal que acertaría... Dejó de llover algo, pero estuvo lloviendo a ratos por casi todo el día.

Comienza el camino... al principio bien...
Y nos ponemos a esperar a Diógenes con todo el séquito, que había ido a recogerle a Pedro Ruiz para tardar menos, por lo que venían por Jumbilla. Así me lo dijo por teléfono, así que nos dispusimos a esperar para salir hasta casi las diez de la mañana. Al menos podemos dar gracias por contar con la presencia del cuerpo municipal casi al completo. Vienen Diógenes, Adelita, Manuel, Ever, Manguera, Aníbal, Martín y Carmencita.... de Granada íbamos Lenin, Horacio, Darío, los franceses, Fernando, un buen número de niños y otro señor que se arrimó y cuyo nombre no recuerdo... vamos, que íbamos un nutrido grupete.

Primer descanso en el camino
Después solté la mochila y me subí encima del équido... mejor...
Yo preparé mi mochila para cualquier emergencia... desde la navaja hasta el poncho de agua y las botas, pasando por ropa seca, comida para todos, agua y un sinfín de cosas más, por si las moscas... Pesaba la mochila un quintal, pero no sabíamos a lo que nos exponíamos.. y así salimos.

Segundo descanso... parada para comer y dejar las bestias... a partir de ahora las bestias somos nosotros mismos...
El menú...
 Cuando llevábamos media hora de subida sin parar, me daba cuenta de que prefería no llevar mochila, aunque tuviese que ir todo el camino mojándome, aunque no tuviese que comer. En un momento dado, alguien se ofrece para llevármela en su caballo. Ya podían haberlo dicho antes, pues para cuando me deshice de la mochila, ya tenía un cansancio tal que necesitaba parar. Pero el grupo avanzaba y yo tenía que hacerlo también... solo faltaba que dijesen que el español no puede ni con sus... huesos...

Nuestras guías... menuda nos metieron pal cuerpo!!!
Y pude, si bien me tuve que subir un rato a la grupa de un caballo, porque estaba sin jinete y hay que ser tonto para andar junto a un caballo... él me miraba y yo a él. No sé si pensaría quien montaría a quién, pero no le dejé opción... cuando se quiso dar cuenta ya estaba debajo de mi. Y se ponía a resoplar, aunque yo le hacía gestos amables para que acarrease conmigo... ya si eso le llevaría yo luego...

Llegado un momento, y con eso de que iba más descansado, me encendí un cigarrito, y como el potro de mi caballo iba detrás llevando al Manguera, por querencia hacia su madre, le iba todo el humo a la cara. El Manguera es un antitabaquista de libro, y por más que le arreaba al potro para adelantar a su madre, éste no quería, así que se tragó todo el humo mientras iba profiriendo todo tipo de improperios... y cuando acabé el cigarro me lo dijo. Yo no podía más que decirle que podía haberlo dicho antes... además de esto, entre las ramas que yo apartaba se ganó más de un sopapo por no estar atento cuando yo las soltaba.

A mitad de camino, paramos para el descanso y aprovechamos para almorzar, ya que íbamos por las casi dos horas de subida. No sabíamos los de fuera que a partir de ahí el camino continuaba sin bestia... y cuando acabamos de comer la cecina con maíz, el cuy y el pollo, me acordaba de mi mochila, que iba en la bestia de Martín (me refiero al caballo) rumbo a las siete lagunas sin hacer la parada,  ya que ellos fueron por otro camino. Nosotros íbamos, sin saberlo y dirigidos por los niños, hacia lo alto de una montaña para divisar las lagunas desde lo alto, mientras que otros prefirieron no soltar el caballo y avanzar hacia la orilla de las lagunas. Y yo pensaba en mi mochila, especialmente por la comida, las botas de jeve y el poncho de agua... Vaya fracaso haberla traido para nada, pero pensaba que luego me haría falta....
Tuvimos que subir a esta cordillera para luego volver a bajar...
Esto sí que son pendientes... lo demás son cuestecillas...
Aquí se aprecia mejor la pendinte...
Nos encaminamos por una vereda entre selva virgen, uno tras otro.. y de pronto los franceses se negaron a continuar por la exagerada pendiente que había, y decidieron esperar en la cabaña donde hicimos el descanso. Luego se arrepentirían, pues nos espararon más de cuatro horas en medio de un bosque donde hay osos de anteojos... además de otros bichos raros... Nosotos comenzamos una subida que, más que una ascensión, era una escalada... Había una especie de juncos de los que agarrarse, pero nos advirtieron que hay que agarrarlos bien, porque si resbalan en la mano cortan... y menos mal que estuve atento a este detalle, porque la mitad de la expedición se quejaba de cortes en las manos.

3.606 msnm... y subiendo hasta los 4.000... y sin coca...
Se empiezan a divisar las lagunas... al menos la primera...
Lagunaza... como dicen aquí...
Cuando ya estábamos para el arrastre, especialmente los europeos, llegamos arriba del todo, desde donde se divisaba un paisaje maravilloso. Mereció la pena la subida... Desde allí se veían unos puntitos que se movían. Era la parte de la expedición que había decidido ir directa por el valle... con mi mochila. Yo veía cómo llovía, tenía sed y me mojaba los pies... y de lejos pensaba en mi mochila y en Martín... Cuando ya no había nada más que subir, medimos la altura... casi 4.000 metros de altura... vamos, nada... y mi coca en la mochila... La coca es necesaria para sobrellevar el mal de altura, aunque yo no tenía náuseas ni mal cuerpo... quizás porque estoy acostumbrado a Granada. Otros lo pasaron peor... y me daba apuro decir que yo tenía coca, pero que estaba a tomar morcillas...
Un descanso en el camino
Y comenzó la bajada... todo lo que sube, baja. Y bien que bajamos. La pendiente era casi vertical, así que todos con cuidado de no caernos, hasta que Horacio, el guía, cayó de bruces por una escarpada. Llevaba las manos en el bolsillo y no pudo ponerlas para amortiguar la caida. Poco antes ma había pedido un cigarro, y justo cuando aterrizó con toda la frente en la roca del suelo, se levantó a toda prisa, le dio unas caladas al cigarro y se felicitaba porque no se había apagado... vamos, casi se rompe la crisma y su mayor preocupación era que el cigarro no se apagase, ya que con el viento y la lluvia costaba encenderlo. Esta gente es de auténtico acero... eso sí, Fernando y yo no podíamos parar de reir, aunque no queríamos que se sientiera violento por ver cómo dos españoles se parten la caja por su desgracia...

Y entre barrancos, charcos y escarpadas, llegamos a la orilla de las lagunas, donde esperaban todos. Yo pregunté por mi mochila, pero Martín me dijo que la había dejado varios kilómetros atrás, con las bestias... ufff!!!... Vaya éxito mi mochila!!!

Ya está cerca....
Y al final llegamos... y lo celebramos bien...
Algunos no pudieron resistirse y se bañaron incluso... 
Y nos paramos a disfrutar de las lagunas, celebrar el cumpleaños de Diógenes, tomar unos tragos, hablar y, cómo no, escuchar los discursos de todos las autoridades... todos empiezan siempre igual: “Señor alcalde, señora regidora, miembros todos de la municipalidad de chacha, don Martín, don Fernando... “ y tal y tal hasta llegar a los niños..., vamos, que solo les faltaba nombrar a las bestias una por una. Y después de tal preámbulo, comienza el discurso, que generalmente habla de lo orgulloso de estar ahí, de las gracias a todos... y bla, bla, bla...

Cuando estábamos para irnos, Lenin y Aníbal se quisieron dar un baño en la laguna. Como ya estaban mojados, les daba igual, pero al parecer el agua estaba bien fresquita. A ellos les importó poco, y mientras seguían con su baño, comenzábamos la vuelta, pues ya era tarde y preveíamos que la noche nos daría por el camino... y nadie llevaba linterna. Yo sí la llevaba, pero en mi maldita mochila... Los niños se fueron delante a por las bestias, y cómo no, con ellas se llevaron la que acarreaba mi mochila... y así me despedí de ella para siempre, hasta Granada. Un quintal de cosas necesarias todas, y sin poder usar ninguna. Se me caía un lagrimón cuando pensaba en la casi una hora que acarreé con ella a la espalda por la cuesta, al inicio de la travesía.

Y comenzamos a desandar lo andado, por un terreno lleno de charcos de entre los cuales salían unas matas que era donde había que pisar. Unos pocos kilómetos dando saltitos entre mata y mata, mata... (no sé si lo pillas)

Y la pobre Adelita ya no podía con su alma, así que Diógenes se ocupó de llevarla casi en brazos todo el rato... Y tuvimos que parar varias veces porque estaba destrozada, si bien a los demás nos venían esas paradas muy bien, aunque la noche avanzaba cada vez más. Es peligroso estar aquí de noche, no solo por los osos, sino porque no sabríamos ni por donde andar... sería mejor echarse a dormir y esperar la mañana antes que dar pasos en falso. Pero finalmente llegamos a las bestias que quedaron en el camino y Adelita se montó en una, con lo que avanzábamos más rápido.. claro está, hasta que la bestia de Adela salió desbocada y la tiró al suelo. Póbrecita... lo que le faltaba. Menos mal que fue en una zona de hierba, que si llega a ser en la de roca...

Y así, a trompicones, fuimos andando mientras la noche se cerraba.. y para cuando quisimos llegar a Granada, la noche estaba bien avanzada y no se veía nada. En mi vida caminé por el campo, entre matas, charcos de un metro, pendientes de barro y piedras sin ver... pero gracias a la experiencia de Horacio (H), pudimos llegar sin excesivo sufrimiento... y en Granada celebramos la Odisea. Cenamos en casa de Horacio y los miembros de la municipalidad se fueron a Chacha, junto con los franceses. Fernando y yo nos quedamos comentando la jugada... y tomando licor de mauxan, hasta que se nos fue de las manos y volvimos a ir a oscuras cada uno a nuestro cuarto, solo que esta vez había luz... es lo que tiene beber cosas de hombres, que sin darte cuenta estás hecho un niño...

Y así acabó el día... duro entonces, pero algo de lo que reir ahora. La próxima vez saldremos más temprano y, sobre todo, nos guiará Horacio, no los niños...
El resultado final del viaje...
Benditos niños...

Un abrazo!!

lunes, 27 de mayo de 2013

Sacramentos, chamba, niños y siete lagunas (PARTE III)


      Tras una larga desconexión, durante la que han pasado muchas cosas, continuo los relatos. Toca la parte de los niños, del capítulo 11.

         Aprovechando mi visita a Olleros, Fernando el biólogo, se viene conmigo en la moto, así yo podré ver el estado de la Iglesia, tal y como quedó el año pasado con la nueva cuneta y zanja que se hizo para proteger su interior de las lluvias. Olleros está a poco más de media hora de Granada, así que salimos después de desayunar con la intención de regresar para el almuerzo, ya que a la tarde yo tengo que poner la película para los niños y esperar a Karima y Remy que vienen de Chacha para animar el viernes a los chavales granadinos.

         Llegamos a Olleros pronto, y allí no están (cosa que ya no me sorprende) ni el alcalde ni el teniente alcalde. Hablo con la regidora, que intenta atenderme lo mejor posible y mostrarme la Iglesia. Se limita a abrir la puerta y disculparse una y otra vez por la falta de los responsables de la municipalidad. Le hago ver que no estoy muy enfadado, si bien le digo que advierta a las autoridades que estoy esperando su convocación a la gente del pueblo para comenzar los trabajos, ya que de otro modo, para mí es más cómodo trabajar solo en Granada y no tener que desplazarme.

         Fernando hace su labor de inspección botánica y las entrevistas pertinentes hasta que nos juntamos en la municipalidad para despedirnos de la poca representación municipal existente, la regidora y la secretaria. Esta última tiene fijación con que almuerce con ella, y son varias las veces que me lo dice, llegando incluso a decirme en un momento dado que parece que no quisiera comer con ella... Fernando mira mi cara y creo que ya intuye que los humos están empezando a brotar... será mejor que nos vayamos, no sin antes escuchar por enésima vez: la próxima vez debe ser, don Martín...

         Regresamos a Granada, cada cual habiendo cumplido su cometido, y allí vamos a almorzar a casa de Rosita, la mujer de Toni. Después charlamos un rato hasta que pongo la película, mientras los niños esperan impacientes. Fernando ha cogido la buena costumbre de repartir caramelos entre los chichos, cosa que me alegra.

         Le hospeda la Policía Nacional del Perú, que son mis amigos y tienen algunas camas de sobra, pues hay policías que no están en este momento. También tienen otras dos camas libres para los franceses, y se ofrecen a acogerlos. Aquí la policía no solo nos acoge, sino que se pasa el día “chancando” piedra que ellos mismos han recogido de su patio interior, que era todo selva y piedras. Ahora quieren hacer una losa de hormigón, para lo cual llevan más de una semana, martillo en mano, machacando las piedras grandes para reducirlas al tamaño de la grava. Así son las cosas aquí, en los ratos libres, como no hay nada que hacer, se ponen a chancar piedra hasta los policías.

         Fernando creo que todavía flipa un poco cuando ve estas cosas. Yo, por el contrario, me sorprendo de que para mí ya sea algo normal y a lo que estoy acostumbrado. No podemos imaginar a un Policía europeo haciendo este tipo de trabajos para luego hacer el suelo del patio del cuartel. Aquí la policía está por poco tiempo, ya que van rotando, y es posible que ese piso de hormigón no lleguen a utilizarlo, ya que otros serán quienes lo hagan. Sin embargo, ni les importa ni les desanima en el empeño. Ellos trabajan y punto... y además se han ofrecido para trabajar voluntariamente en la construcción de la Iglesia. Digno de admiración...






         Ahora llega el momento de recibir a los franceses, que vienen con el cometido de hacer una animación infantil por la mañana en el colegio y luego una por la tarde antes de la película. Así, los niños de Granada tendrán un día distinto. Sería el viernes, pues el sábado iríamos todos a conocer lo que se llama “Las siete lagunas”, paraje natural virgen y maravilla natural a poco tiempo de Granada.

         Y llegan en la combi que sale de Chacha a las tres de la tarde, tardando cuatro horas casi. Salen de ella como aturdidos por el trasiego entre Molinopampa y Granada, pues dudo (o mejor, estoy seguro) que jamás hayan viajado por un camino peor que este. Y así fue... un rato de descanso, un cigarro y en poco tiempo se te vuelven a poner las vértebras en su sitio y el cerebro acaba por asentarse definitivamente dentro del cráneo. Imaginaos lo que debe ser recorre ese camino en moto para alguien a quien le guste las motos y el campo... pues ese es mi momento de desconexión entre uno y otro sitio. Ya tengo una amiga en Almendralejo que se ha ofrecido a regalarme una moto a mi vuelta, así que solo me queda buscar el campo adecuado para disfrutarla, si bien será imposible encontrar algo parecido a esto... espero que no se eche para atrás cuando regrese.

         Al día siguiente nos levantamos frescos como lechugas, no por haber dormido bien, sino por los no sé cuántos grados bajo cero que hubo en la noche. Los franceses, en su línea, van con lo justo y preparados como suelen ir, es decir, sin nada. A veces pienso que deben creer que estamos en un país desarrollado donde uno solo necesita una tarjeta de crédito y un móvil. Aquí esas dos cosas no sirven de nada, pues el cajero automático más cercano está a ocho horas, y el teléfono no tiene cobertura.

         Y así, después de desayunar y de tener la primera experiencia desagradable de la mañana por culpa de las incomodidades, de la falta de adaptación y de la barrera idiomática, nos dirigimos a por los chavales al colegio. Resulta que estamos dos franceses y dos españoles, y como es lógico, yo tengo ganas de hablar un español normal con alguien que me entienda, contar chistes, hablar de España, del botellón, de la época de estudiante, y sobre todo, de reir... y eso no parece que gustara a los franceses, pues querían que todas nuestras atenciones estuvieran dirigidas a ellos. Lo que no sabía yo es que esta actitud la noche anterior me iba a costar la acusación de no ser cristiano y de que mi ong es una... mejor no lo digo. Esto calentó un poco los ánimos, pero al final todo se arregló con un poco de diplomacia, llevada a cabo por el acusado de no ser cristiano y usando a Cristo como mediador.

         Así son las cosas... unas veces se pierde y otras se pierde más, pero en Cristo al final uno gana siempre... Ya lo dijo Jesús entonces: “al que te abofetee la cara, ponle la otra mejilla...”. Y ya lo digo yo ahora: “Practicar el cristianismo es, posiblemente, lo más difícil que el hombre puede hacer...”.

         La cosa acaba bien, pero ellos están que trinan y ahora tienen que hacer un baile en el patio del colegio. Con este ánimo la cosa no promete, pero finalmente sale todo bien, los niños aprenden dos bailes y disfrutan, que es lo que importa. Después nos vamos a comer y a dejarlos tranquilos para que estén preparados para la fiesta de la tarde. Cada cual se va a su cuarto, y yo me quedo vigilando los trabajos de la torre y de los contrafuertes laterales hasta que llega el momento de la animación, que será en la pista de fútbol.

         Después de la animación, de la que los chicos salen contentos, pasamos a la película. El jueves vimos “Amigos Salvajes”, y hoy continuamos con “Amigos Salvajes 2”. Les encanta la película, pues ya me di cuenta de que los animales les encantan, ya que ellos viven rodeados de ellos. Los niños más pequeños alucinan viendo a una vaca que habla, o a un conejo, o a un oso... y luego pretenden hablar con ellos en la vida real. Bendita infancia... bendita inocencia... y después, claro está, el reparto de regalos. Esta vez toca material escolar...

A ellos les gustan más los juguetes... todavía no saben que el material escolar es más importante.
         Para irnos a la cama más amigablemente, proponemos jugar un billar en casa de Ronald, quien tiene uno y gustosamente nos lo cede. Nos saca unas cervezas, y cuando Ronald me ve fumando mi tabaco "Pueblo" de liar, enseguida husmea para ver si realmente es tabaco o no. Me dice que no es cosa de hombres, que en Perú se fuma tabaco de verdad, para los hombres duros. Le ofrezco una calada para que lo pruebe y acepta. Para impresionarnos pretende dar una sola calada para consumir el cigarro, pero antes de que termine de darla, se pone rojo como un tomate, los ojos se le salen de las órbitas... nos mira, se pone a toser de tal manera que parece que va a echar el hígado por la boca. Se apoya en la mesa de billar y, ante los atónitos jugadores, se pone a vomitar como una vaca vieja... Nos arruina a todos la partida. La visión no es de lo más placentera... y eso que en Perú se fuma tabaco de hombres... Si mi tabaco es para niños, prefiero no probar el de Perú... y pasado un rato, cuando regresa de la calle para recuperarse del mareo general que tenía, dijo: "es que me entró por mal sitio..."... y digo yo que por dónde narices la habrá entrado... ¿por las orejas?... en fin, pensamiento granadino en estado puro...

Jugando a un billar cuyos agujeros son más pequeños que las bolas... así nunca acaba el juego.
     Acaba la noche y preparamos los petates para dormir y salir mañana a las siete lagunas. Vendrá Diógenes, el alcalde de Chacha, con la regidora y otros miembros de la municipalidad. Mi intención al organizar esta salida es que las autoridades vean los paisajes y las posibilidades de desarrollo de Granada con la posibilidad del envío de turistas a esta zona. Antes de descubrirse la catarata Gocta, en 2006, Cocachimba no se sabía ni donde estaba. Sin embargo, después de descubrirse tal monstruo de la naturaleza, ha pasado a ser un pueblo nombrado y conocido, que vive de la venta de entradas, del alquiler de guías turísticos y bestias, de las pensiones y de la atención al extranjero, vamos, que vive del turismo.
Preparando el rancho para las siete lagunas... cómo no, Cuy...
         Quiero que Granada tenga un futuro similar, pero habrá que trabajar mucho para lograr esto. Este proyecto comienza por presentar el espacio a las autoridades, que han aceptado gustosas a visitarlo. En España, los alcaldes están tan preocupados por cosas tan vanales que se olvidan de las personas, mientras dicen representar a los pueblos... y mientras allí ni siquiera se dignan en contestar a un simple correo electrónico, los de aquí son capaces de dejar todo lo que tengan por atender al ciudadano. El alcalde de Chacha estaba el viernes en Lima, y tomó un autobús que tarda 24 horas en llegar a Chacha. Llegó el sábado a las cinco de la mañana, y le recogieron sus compañeros en Pedro Ruiz a las siete, para traerle directo a Granada, a donde llegó a eso de las nueve de la mañana, sin dormir y para hacer una caminata de tres horas cuesta arriba, pasar el día en las siete lagunas y volver por la noche... y después de esto, regresar de nuevo a Lima, donde tiene que seguir haciendo otras gestiones. Y lo mejor no es esto, sino que ya hemos concretado volver antes de irme, pues no dio tiempo a ver todo el espacio donde se ubican las lagunas... pero eso es la cuarta parte del capítulo 11.

      De momento me iré a dormir, con mis compañeros de cuarto... que son estos:

Estos son más simpáticos....
Este ya no tanto...

         Hasta luego!!

miércoles, 22 de mayo de 2013

Capítulo 11. (PARTE II)


Y a todo esto, comienza el trabajo, o como ellos lo llaman, la chamba. Recluté a unos pocos trabajadores, si bien no pueden empezar todo lo pronto que necesito porque es necesario que atiendan sus chacras y su ganado para dejarlo todo listo y poder comenzar con la dedicación plena. La semana comenzó con tímidos trabajos en los contrafuertes laterales y en la torre, si bien lo primero de todo fue acarrear todo el material necesario, en lo que se perdió mucho tiempo por culpa de la avería que, desde hace meses, tiene el volquete de la municipalidad. No está arreglado ni han tenido la precaución de hacerlo para mi llegada, aunque bien es verdad que no hay dinero para hacerlo, así que la primera de las actividades será contratar un mecánico para que solucione esto.

Un parón en el camino para ver cómo trabaja la máquina
La máquina sacando piedra




Mientras tanto, el amigo Diógenes, siempre atento a las necesidades de OFRA y, por tanto, a las de los más pobres, nos presta su volquete, que es aún mayor que el de la municipalidad. Lo aprovechamos lo mejor que podemos, aunque no puede ser usado si no hay una máquina retroexcavadora que saque las piedras del camino, en las fincas de vecinos del pueblo. La máquina tarda en llegar y es la única que hay disponible. Me costó mucho conseguirla, pues ni el mismo Diógenes, con todos los contactos que tiene, ha conseguido una para él. Aquí hay tanto huayco que las máquinas funcionan al 100% día tras día, incluso domingos, y cuando paran es muy difícil coordinar un trabajo, pues Granada está tan lejos y tan alto que ninguna máquina llegaría antes de tres o cuatro días. Tuve suerte con un señor que trabajó en España en la M30 de Madrid durante la época de vacas gordas, hasta que tuvo que regresar de nuevo a Perú. La condición es que no quiere “rodar” la máquina por lo malo de los caminos, y hay que contratar una “cama baja”, o lo que es lo mismo, una plataforma para llevar la máquina. Es la única condición que pone, pero teniendo en cuenta que tengo un volquete gratis parado y no hay máquinas a menos de tres días a la redonda, no me queda más que aceptar. Y así llega a Granada y comienza a cargar el volquete... Aprovecho el volquete para subir los 300 sacos de cemento, la arena, los hierros, las tejas andinas... todo... pero aún así, se tiene que ir al día siguiente y hay poca piedra. Lo necesitan en Chacha y es de ellos...

Por suerte para nosotros, por desgracia para Diógenes, se “malogra” la cargadora de la municipalidad y sin ella no se puede cargar el volquete, así que nos lo dejan un día más. Lo único que tengo que hacer es ponerle gasolina, ya que el resto es apoyo municipal.
No hay suficiente piedra, pero al menos sí para empezar

Aprovechamos el volquete al máximo, tanto es así que hasta de noche cargamos y subimos piedras... y cuando llega el momento de irse, ya tenemos todo lo necesario para comenzar... y comenzamos.

Trabajos nocturnos de acopio de piedra

Darío está con los contrafuertes al frente de un equipo de cuatro, mientras que Exequiel está en la torre al frente de un equipo de uno... él mismo. Esto se solucionará la semana siguiente... El caso es que comienza la chamba, que es lo importante.

En mis planes está hacer cuanto antes el suelo del baptisterio, así como conseguir una pila bautismal, cosa que veo improbable... Se necesitará porque tendrá uso en los próximos días, y ojalá que en los próximos meses y años también. La realidad es otra cuando yo me voy, pero hay que confiar.

lunes, 20 de mayo de 2013

Capítulo 11. Sacramentos, chamba, niños y siete lagunas (PARTE I)

Quiso Dios jugar un día con el hombre al escondite. Dios se escondía y el hombre buscaba... Para ello se dejó aconsejar de varios sabios.

Uno le dijo que el lugar ideal sería la luna, allí sería imposible que el hombre le viese. 


Otro sabio le dijo que no hacía falta ir tan lejos, pues bastaba con esconderse en lo alto de la montaña más alta de la tierra, ya que allí el hombre no subiría jamás.



Un tercero le dijo que quizás sería mejor esconderse en el fondo del mar, pensando que allí no podrían verle nunca. 



Finalmente, el más viejo de los sabios le dijo que, si quería que el hombre no le encontrase, debía esconderse en el hombre mismo... Dios lo pensó bien e hizo caso a éste último sabio, pasando a habitar en el corazón del hombre...



Desde entonces el hombre ha llegado a la luna, a lo alto de la montaña más alta y a las profundidades del mar buscando a Dios, sin embargo todavía no ha buscado en su propio interior, en su corazón... y allí espera Dios pacientemente para ser encontrado...

Dios no está en el corazón, sino que habita en él... Son conceptos distintos el “estar” y el “habitar”... Dios ha hecho morada dentro del hombre mientras él sigue buscando a Dios en todas partes, sin encontrarlo.

Jesús nos recordó que amar a Dios sobre todas las cosas y amar al prójimo como a uno mismo eran una misma cosa. Todos los mandamientos se resumen en este, y si amar a Dios es igual que amar al prójimo, solo quiere decir una cosa:  que Dios habita en el hombre...

Y mientras tanto, nosotros seguimos odiando...

He empezado así este capítulo porque hoy es el día de la fundación de la Iglesia, el día de Pentecostés. Ese día Dios dio cumplimiento a su promesa, esa promesa cumplida por medio de Jesús... Hace poco hacía mención de las palabras de Jesús: “Os conviene que yo me vaya; porque si no me voy, no vendrá a vosotros el Paráclito; pero si me voy, os lo enviaré”. Pues bien, ha llegado el momento de celebrar el cumplimiento de esa promesa... Hoy celebramos el envío del Espíritu Santo sobre los apóstoles, ese Espíritu del que hablaba Jesús y que transformó los corazones de sus seguidores, hasta el punto de cambiar sus hábitos de vida, pasando de una vida de miedo, de encierro y cobardía a una vida de predicación abierta y valiente... a una vida movida por el Espíritu Santo. Y así nació la Iglesia Católica... una Iglesia que hasta el día de hoy ha tenido sus altos y sus bajos, sus bienes y sus males... una Iglesia amada y odiada, pero en pie como el primer día... No en vano su fundador es el mismo Jesucristo, componente divino de la Iglesia. El componente humano no ha sido siempre tan perfecto, pero ha hecho que llegue a nuestros días con la misma fuerza y empuje que aquél día... y los años que le quedan...

Bien, a ti, que eres Iglesia: Felicidades en el día de tu aniversario.

A Dios, en el día de Pentecostés: Gracias por el regalo de hacernos partícipes de tu obra.


Y así comienza éste capítulo..., el 11.

El miércoles salimos para Granada Fernando y yo en la Yamaha 200. Toni me dijo que vendría a recoger todo mi equipaje y los juguetes que compré para los niños, pero se me olvidó dejarle también la mochila de Fernando, que pesaba un quintal...

El peregrino mangurrino...
... y el peregrino toledano...

Como ya era tarde, salimos los dos. Yo conducía mientras él iba mochila al hombro. La moto respondía bien en el camino a Molinopampa porque la carretera no tiene pendientes excesivas... Desde Molino hasta Granada la cosa cambiaría...

En Molinopampa pasamos por casa de Juan de Dios, el cual nos esperaba para comer. Sopa, maiz, arroz y pollo... café y charla. Mientras Fernando fue a hacer unas entrevistas que le faltaba hacer por el pueblo, Juan y yo nos sentamos a conversar acerca de qué hacer en Granada para acompañar más y mejor a esta pobre gente, pobre material, pero también espiritual. La pobreza material ya la conoces, pero la espiritual quizás no... es esa que hace que a uno todo le de igual, que todo lo deje para mañana, que no haya ilusión en la vida y los proyectos se vayan postergando, y con ellos también Dios... y así pasamos a tener 40 años y seguir queriendo bautizarnos, pero como no hemos tenido la ocasión... ya se hará...

Esto no puede seguir así. Del mismo modo, Juan de Dios me ha pedido movilizar un poco al pueblo, especialmente a los más jóvenes, que son los que pueden producir el cambio en Granada... Los más viejos ya ni quieren ni pueden cambiar...

Me comprometo a hacer un grupo de confirmación entre los chicos y chicas de entre 12 y 14 años. Juan quiere formarlos, pero no tiene tiempo de catequizarlos. Yo me ofrezco voluntario durante el tiempo que me queda aquí, así mi compañera María ya no estará sustituyéndome, sino que seguirá siendo mi compañera catequista transatlántica... ambos en el mismo proyecto, aunque en diferentes países, ambos con el mismo trabajo, aunque con diferentes niños, ambos con el mismo jefe, aunque con diferentes horarios... compañeros al fin y al cabo trabajando en el mismo proyecto. ¡¡Vaya empresa esta la de Dios!!...

De camino hacia Granada, haciendo el pino todo el rato hasta llegar arriba por el peso en el tren posterior y la pendiente de 45º, me da tiempo a pensar que quizás no solo convendría formar un grupo de catequesis, sino que sería bueno formar otro grupo de personas de las tantas que hay sin bautizar y con ganas de hacerlo... y pensando y pensando, se me ocurre hacer lo que será bautizado (valga la redundancia) con el nombre de “fiesta del bautismo”. Y me quedo tan pancho...

Ya está todo pensado... solo hace falta localizar a todas las personas del pueblo que, por unas cosas o por otras, han ido dejando para mañana este Sacramento de la iniciación cristiana hasta llegar a olvidarlo por completo... Algunos incluso ni siquiera saben si están bautizados, y dado que los libros de registro que había en la sacristía están todos disueltos por el agua (a causa de la pobreza espiritual antes mencionada) hay que confiar en la memoria de los familiares más cercanos... claro está, el que los tiene aún vivos...

Con estas personas que no saben ni tienen posibilidad de saber si están bautizados, sin ser teólogo ni “pitoniso”, me atrevo a asegurar que Dios no se molestará porque reciban el bautismo aun en el caso de poder haberlo hecho dos veces... Es lo que tiene la gratuidad de Dios, que quiere tanto a sus hijos que, aunque algunos piensen que es una locura o una herejía “rebautizar” a una persona, Él comprende la debilidad de su criatura y le agradece el detalle de querer saber a ciencia cierta que está bautizada. Espero que no me quemen por esto...

De todos modos, si hay alguien que pueda asegurar que lo mejor es no bautizar a una persona por tener la sospecha de estar bautizada con antelación, que hable ahora o que calle para siempre... y que no venga luego a decir que usamos los Sacramentos como si fueran pastillas “Juanola”. ¿Quizás piensa alguien que es mejor irse a la otra vida sin haber sido bautizados en esta?... Seguro que sí.

Bien, no contento con la fiesta del bautismo y el proyecto de catequesis de formación para la confirmación, se me ocurre que quizás haya algún “matrimonio” (ya sé de uno) que tiene cuatro hijos y aún no están casados, a pesar de llevar tiempo diciendo que su mayor ilusión sería casarse por la Iglesia. Por este motivo me propongo que también se puede celebrar la boda, ofreciéndome de padrino.

Y por último, para rizar el rizo, creo que hay muchos niños que aún no han hecho la primera comunión y cuyos padres estarían contentísimos si les vieran recibirla, ya que no han tenido la ocasión de celebrarlo, pues bastante cuesta ya vivir aquí como para preocuparse de estas cosas...

Así que esta semana será una semana “sacramental”: Bautismo, Eucaristía, Confirmación y Matrimonio... casi nada. Me parece a mí que es mucho arroz para tan poco pollo... veremos si no me he metido en “camisa de once varas”. El tiempo y Dios lo dirán. Lo que sí os puedo asegurar es que trabajaré en esto más que en la propia construcción de la Iglesia, hasta el punto de abandonarla, llegado el caso, pues como os decía el año pasado, la construcción de la Iglesia que a mí me interesa no es la de piedra, sino la de carne: la del hombre...

Te dejo un vídeo que hice el año pasado, al hilo de este pensamiento:


Y así, entre pensamientos y malabares para que la moto suba la cuesta con tanto peso, llegamos a Granada...

Allí nos esperan con los brazos abiertos, porque pobres serán, pero a acogedores no hay quien les gane. Allí nos espera Horacio, el del matrimonio que os contaba antes, quien nos recoge la moto, nos saluda y nos da la bienvenida mientas nos comenta que han estado preparando los aposentos de Fernando.

Yo me dirijo a los míos, donde me siento bien recibido por mis símbolos más representativos, la cara del Nazareno bordada en tela y el santo más humilde y que es  ejemplo de vida para mí. Ambos símbolos son dos enormes detalles de dos personas que me ayudan con este y otros gestos, como la compañía desde la distancia. Es de señalar, creo que debo hacerlo, que hay personas que parecen alejadas, pero que cuando te alejas de verdad están contigo... otras están tan cerca en la cercanía como en la distancia... sin embargo otras, que parecen cercanas allá, parece que no existieran acá... Yo, sin embargo, me acuerdo de todos y para todos tengo un rato en mis oraciones... y un detalle peruano.

Detalle de la mejor pared de mi cuarto...

Con los símbolos que me acompañan...

Este ya ha recorrido mundo con el peregrino...
Pero como me dice una de esas personas cercanas allá y acá, confío... cada noche cuando leo las sabias palabras de un tal Bergoglio, el marcapáginas me lo recuerda.

Y dejando abrigo, poncho y moto, esperamos a que venga Toni, el alcalde, con mi equipaje y los regalos... Sin embargo, por esas cosas de la vida, aunque ya sabía que no se debe uno fiar de la palabra de las personas, sigo esperando que llegue con mi ordenador, guardado en la mochila, para ponerle a los niños una película. La realidad es que a las seis de la tarde me dijo Toni que estaría sin problema, ya que saldría a las dos... A las seis y media le llamo y me dice que estará arriba a eso de las siete, mientras los niños esperan su cine. A las nueve de la noche le digo a los niños que se vayan... y a mí me dan ganas de salir con la moto en busca de Toni, que llega a las diez. Parezco nuevo en esto, así que no sé aún porqué le dejé al cuidado de mis cosas...

Y así nos acostamos, cada uno en su cuarto (y Dios en el de todos), pues mañana sería otro día... y bien que lo fue...

martes, 14 de mayo de 2013

Capítulo 10. Empiezan los problemas...


Hoy es lunes y lo normal habría sido comenzar la obra, tal y como quedamos, pero hemos tenido un problema técnico con la máquina que la municipalidad de Chacha nos iba a prestar. El problema es sencillo: no pueden prestárnosla. Lo que no es tan sencillo es buscar una solución, pues encontrar una máquina en un lugar donde las hay contadas y donde las pocas que hay se pasan el día retirando huaycos de la carretera, es más difícil que encontrar la dichosa aguja...

Empecé la mañana con prisas, pues estaba aún en la cama cuando me sonó el teléfono. Era Diógenes, el alcalde de Chacha, y quería que le acompañara a un viaje a Levanto, a algo menos de una hora. Tiene que llevar un bidón de “petróleo” para una máquina que está trabajando en la carretera, y de paso vamos a hablar con el alcalde del pueblo. Aprovecharemos el viaje para hablar de todas las cosas que tenemos pendientes acerca del trabajo en Granada y la visita que tiene que hacernos. Quiero que nos acompañe a conocer el próximo sábado lo que los granadinos llaman “las siete lagunas”, que es un paisaje extraordinario en lo más alto de la montaña más alta del distrito. Desde allí se divisa la provincia entera, y dicen que hasta se divisa la región de Loreto. Pues bien, en lo alto de la montaña existen siete lagunas procedentes de agua de manantial, que forman unas balsas de agua muy calmada y cristalina. Algunas lagunas son muy grandes, y como están a tanta altura, están por encima de las nubes, con lo que el paisaje debe ser de esos que yo denomino “momentos Enya”. Por si acaso me llevaré los auriculares para disfrutar del momento. Sería un bonito lugar para plantar un monasterio y pasar los días orando y meditando... franciscano, claro.

Lo malo del lugar es que se tardan casi tres horas en llegar andando, y no es posible ir en moto. La otra posibilidad es ir en “bestia”, con lo que se adelanta una media hora. Y si a esto sumamos el trayecto desde Chacha a Granada, se hace poco apetecible el turismo allí. Pero yo estoy convencido de que merece la pena el viaje para contemplar el paisaje, así que he invitado a Diógenes para que evalúe conmigo las posibilidades turísticas y decidamos qué se puede hacer. Sería un bonito proyecto que, ahora mismo, está en mi mente... pero en el futuro estará en lo alto de la montaña.

Antes de descubrirse Gocta, Cocachimba era un pueblo que nadie conocía ni de oídas. Después del descubrimiento, Cocachimba ha pasado a ser un pueblo que vive esencialmente de Gocta y del turismo que atrae. De esto hace apenas ocho años, sin embargo Gocta llevaba ahí milenios...

Imagino a los turistas, que hay muchos por acá, visitando las siete lagunas, quedándose a dormir en un albergue (que habría que construir), donde desayunarían, comerían, cenarían... habría bar... se pagaría entrada por subir, se alquilarían las bestias, habría pensiones en Granada y la gente se dedicaría en parte al turismo. No es descabellado, os lo aseguro... cuando os enseñe las fotos me lo decís.

La cosa comienza bien, pues el alcalde ha dicho que sí, y eso que hace los años ese mismo sábado. No sé si se habrá dado cuenta del detalle, y espero que no nos diga en los próximos días que no va por eso.

Hay más cosas de las que hablar, de temas burocráticos, del apoyo al biólogo de OFRA, del volquete de la municipalidad, de la ayuda que necesita para Lucho, el cura de La Jalca, cuya Iglesia necesita un proyecto de iluminación y quiere que se lo redacte, de las linternas halógenas que me tiene que prestar para explorar la cueva de Horacio, y de los proyectos nuevos que están saliendo en la provincia... Da tiempo a hablar de todo. Diógenes no puede apoyarme con la retroexcavadora, pues hacerlo significaría sacarla de un lugar donde hace mucha falta, pero se toma todas las molestias en ayudarme a buscar una para alquilar, aunque al final, como decía, todas están ocupadas o lejísimos (y ocupadas también).

Mañana nos envía el volquete de la municipalidad que hace 15 “cubos” para recoger el cemento y subirlo a Granada. Después el camión irá a Molinopampa, donde cargará arena, y si todo sale bien y Toni y Lenin encuentran una máquina para entonces, empezará a subir piedras. De lo contrario se tendrá que ir y habremos perdido una oportunidad de oro... Ayudadme con vuestra oración para que el Señor no permita que pierda más tiempo, pues queda poco para regresar.

A mitad de camino entre Levanto y Chacha, el maquinista tenía la moto, y como no podía llevar moto y máquina, Diógenes busca una solución sin acordarse de mi. Le digo que yo puedo llevarme la moto, y entonces se le enciende la luz... y así vamos los dos camino a Chacha, él en el coche y yo en la moto del maquinista. Paramos en un bonito lugar desde el que se ve toda la ciudad... la pista de aterrizaje del aeropuerto me parece muy corta, y parece peligrosa, pues está en la loma de una montaña. Por un lado acaba en la pared de la montaña, y por el otro en el abismo... vamos, que los pilotos deben ser hábiles para no pasarse ni quedarse cortos... y vista la ciudad, regresamos. Después de comer me voy al Fusiones, donde me esperan los franceses. Ha habido algún problema técnico en su primer día de compromiso serio con la municipalidad, pero parece que no va a ser grave... no viene de más dar un toque de atención y pedir calma y paciencia...

Allí quedo con Toni para “coordinar” la búsqueda de la máquina, pero no hay manera... y eso que él conoce todas las del lugar y tiene los teléfonos de todos los alcaldes. Al final cada cual se va a sus tareas. Yo acompaño a Karima a comprar un cajón flamenco, y de paso veo más precios de material en otras tiendas, por si acaso.

Nos vamos a misa para terminar el día. Hoy tengo una especial mención para la Virgen de Fátima, pues es 13 de mayo. Hoy me acuerdo de ella y también de unos amigos especiales que me eché hace poco, pero que ahora son como si los conociera de toda la vida... gracias a ellos, algunas noches tienen sabor ibérico, ellos saben por qué. Y me acuerdo de ellos, de los grandes y de los pequeños, especialmente por el día que es... y ellos también saben a qué me refiero. Es el día de Nuestra Señora...

En la Eucaristía echo en falta una mención especial acerca de la madre de Dios, ya que la Virgen de Fátima es Nuestra Señora del Rosario, y aquí se reza todos los días. Imagino que habrá sido un despiste del padre Antonio, pero cuando la misa acaba, triste porque nadie se acordó de mencionarla, saltó la hermanita Márllury con la canción de despedida: “El trece de mayo, la Virgen María, bajó desde el cielo a Cova de Iría... Ave, ave....”, y me reconozco que se me pusieron los pelos de punta porque en ese momento justo pensaba en lo triste de la misa sin mencionar que hoy es su aniversario. De la tristeza a la alegría gracias a unas notas musicales... ¡Felicidades, María!.


Nuestra Señora del Santísimo Rosario, casi ná...
Me voy a cenar y después a echar un ratito con tantos nuevos amigos que he hecho. Aparte de los franceses, está Fernando el biólogo, Carmen, la española que trabaja en la Municipalidad, Laura, una sevillana que coopera en Chacha, y como nota curiosa, Cristel, una chica francesa que también está desarrollando otro proyecto en Levanto con mujeres mayores. Lo curioso de esta chica es que habla un perfecto español, pero con un toque andaluz muy marcado, sin embargo dice no haber estado nunca en Andalucía ni con andaluces... curiosidades de la vida... Ya es costumbre que acabemos las noches en Chacha tomando algo en el Hostal Plaza, hasta que cada mochuelo se va a su olivo...

Aquí, a eso de las diez de la noche, estamos todos bostezando, mientras en España no empezamos a hacerlo hasta pasada la media noche... aunque alguna me diga que yo lo hago constantemente en Santa Clara... qué le vamos a hacer... cada uno tiene lo suyo.

Antes de despedirme, quería hacer un pequeño comentario al Evangelio de hoy, y es que no acierto a decir si los acontecimientos que narra sucedieron hace siglos, años o días... ¿Cómo puede ser tan actual el Evangelio, que hasta hoy mismo se puede decir que está dando en el clavo?... Leyéndolo, uno no sabe si se escribió “en aquel tiempo” o la semana pasada...

La respuesta de Jesús en el Evangelio es tajante, dice: “¿Ahora creéis?. Pues mirad: está para llegar la hora, mejor, ya ha llegado, en que os disperséis cada cual por su lado y a mí me dejéis solo... En el mundo tendréis luchas; pero tened valor: Yo he vencido al mundo.”

¿Serías capaz de decirme si estas palabras, atribuidas a Juan, y escritas en el siglo I, las podría aplicar Jesús hoy día a la sociedad, al tiempo y al “yo” actual?... yo creo que sí... y por primera vez (y sin que sirva de precedentes) voy a decir que esto no es así solo en España, sino en el mundo entero... por una vez no somos pioneros en algo negativo... Aquí me dirán algunos que la última frase sobra... yo creo que no. Eso no quita que lo seamos también en muchas cosas positivas, lo que ocurre es que, generalmente, las positivas son la paella, el fútbol, la fiesta, la playa y los trajes de lunares... Dios puede seguir esperando...

Mañana será otro día y espero contároslo. Si no lo hago es porque me habré ido a Granada...

Hasta mañana.