DESCUBRE LOS CAMINOS DE LA VIDA, tan dispares y diferentes unos de otros. Unos nos llevan a buen puerto, otros en cambio, nos llevan a la perdición. Pero lo que es seguro es que de todos aprendemos y siempre nos sirve para continuar (o comenzar) el camino.
Asómate al mundo exterior...Y VERÁS TODO LO BUENO QUE TIENE!
Asómate a la ventana y mira, escucha, habla...y comparte conmigo tus impresiones.
"Hermanos, comencemos, ya que hasta ahora poco o nada hemos hecho..."
Un gran Santo, el más pobre en lo material, pero el más rico en lo espiritual dijo en su lecho de muerte: "Hermanos, comencemos, ya que hasta ahora poco o nada hemos hecho...". Ese gran Santo era Francisco, y si él dijo no haber hecho nada, ¿que hemos hecho nosotros? Empecemos a hacer algo para cambiar el mundo, ¿no os parece?
Aquí parece ser que lo mejor es ser paciente con
todo. Eso de hacer planes no se lleva mucho aquí. Hoy es martes, y ya tenía que
estar trabajando en la Iglesia de Granada. Sin embargo, sigo en Chachapoyas.
Parece que la carretera sigue cortada por el derrumbes. Esta vez ha tenido que
ser grande, porque lo normal es que en unas horas se solucione... También puede
ser que haya más de uno, pero no estamos informados.
De momento aprovecho para ayudar al padre Amado a
pensar un diseño para una cubierta que quiere hacer para el patio del colegio
del cual es director... Normal, con tanta lluvia los niños juegan al fútbol con
aletas y gafas de agua... Además, quiere que el patio sea también centro de
reuniones o celebraciones.. Solo alumnos hay más de 800, así que cuando toca
reunión de padres os podéis imaginar la que se puede formar... Me dice Amado
que para el año 2014 se prevén más de 1000 niños estudiando en el colegio.
El colegio lo construyó el obispado... y a que no
imagináis con qué dinero... ¡Efectivamente! Con ese dinero del que tanto se
quejan muchos que recibe la Iglesia... A lo mejor tampoco está bien gastado
este dinero y sería mejor que todos estos niños estuvieran rascándose las
nalgas por las calles chachapoyanas...
El colegio es bastante grande, y por supuesto,
gratuito, aunque así y todo, hay niños sin escolarizar, ya que muchos niños de la periferia son de familias tan humildes que no pueden costear los transportes, así que de libros mejor ni hablemos. Fijaos cómo estarán los niños de contentos en él que ahora, en época
de vacaciones veraniegas, está plagado de niños jugando al fútbol o en clases
de música. Hasta los profesores están haciendo trabajos extra. Me acuerdo de que
mi colegio en verano no tenía más que telarañas... Ni que decir tiene el mérito
de los profesores y del director que van a abrir el colegio para que los chicos
puedan usar sus instalaciones. Así, en lugar de estar haciendo otras cosas,
están jugando al fútbol o al baloncesto.
Como veis no exagero... y estas al menos tienen "calaminas"
Para ver el diseño de la cubierta, subimos al
tejado, por llamarlo de algún modo, porque ni tiene tejas ni siquiera evacua el
agua. El gran problema de Chachapoyas es la lluvia, y bien pensado, una zona
con tanto índice de lluvias, debería estar preparada para ello. Sin embargo,
como ya os dije, lo normal aquí es que las casas no tengan tejado. Así,
literalmente. Y las que lo tienen, tienen cuatro chapas de lo que aquí llaman
“calaminas” tiradas unas sobre otras y con piedras o ladrillos encima para que
no se vuelen.. No se preocupan de rematar los bordes, ni de recoger las
aguas... Las casas tienen todas humedad. Hasta el Obispado y la Catedral tienen
humedades.
Pues bien, el colegio no iba a ser menos... por eso
me sorprendo cuando subimos al tejado y veo que es una superficie plana, sin
impermeabilización alguna y que incluso tiene un reborde de 10 cm de altura en
el perímetro para, por si acaso, retener más aún el agua y calar abajo. Para
muestra un botón. Una piscina en la parte superior de las aulas de los
chicos...
Subimos para ver el diseño y nos tenemos que poner a
limpiar bajantes para evacuar el agua, ya que están todas atascadas.. y aquí el
tema de mantenimiento no se estila, aunque existe un hombre que sube después a
ver qué hacemos y me dice Amado que es la persona responsable del
mantenimiento... ¡¡Bien se rascará los bolos!!, por no decir los güevos. ¿Y qué
mantiene este señor?
Por supuesto, en este tejado tengo la posibilidad de comprobar si las nuevas Chiruca que me han regalado mi hermana y Jorge funcionan bien... he aquí la prueba...
Desaguado el tejado (la primera vez que me veo en
una igual), no sin ciertas risas por el método y pensado el diseño, regresamos
al obispado, pero yo me quedo dando una vuelta por el mercado porque tengo que
ir a por cosas que tenía encargadas. Esta vez, gracias a María José Belinchón y
su aportación conjunta con el resto de compañeras del Centro Juvenil Francisco
y Clara de Almendralejo, ha sido posible comprar varias cosas. Lo primero es
importantísimo: ¡¡caramelos de todo tipo!!. También he comprado marionetas,
pelotas pequeñas, yo-yos, sonajeros para los más enanos y silbatos para los
inquietos. Los comerciantes de la zona pensarán que tengo 500 hijos.
Marionetas, yo-yos, sonajeros, pelotas y pitos...
Más caramelos.. cómo se van a poner... pero tendré que racionarlos...
Lo siguiente también es importantísimo, al menos
para mí... porque gracias a María José he podido cargar 100 soles al módem
externo USB que me prestó el amigo Amado y puedo comunicarme con todos
vosotros... Ya sabéis, el peregrino se lo debemos a ella. También he comprado
una tarjeta prepago de 15 soles (menos de 5 euros) para poder llamar y que me
llamen al móvil que me dejó Amado. Asi podré encargar materiales, etc. Además,
no está de más estar comunicado en un sitio en el que de repente, te quedas sin
poder ir a tu destino entre el tiempo y los derrumbes.
De camino por el mercado y una vez comprados los
caramelos, me topo con un chico que se presta involuntariamente para ser modelo
de lo que creo es la mejor fotografía que he sacado en mi vida. Dejaré que lo
valore mi amigo Julio Fraga, que es experto en el tema, pero creo que una foto
es buena cuando “dice” algo sin palabras, y creo que la mirada del chico dice
muchísimo. Ha sido una mezcla entre suerte y pillar el momento justo... aunque
lo cierto es que cuando estaba a punto de disparar silbé al chiquillo para que
mirara, a ver si sonaba la flauta. ¡Y vaya si sonó...! De todos modos, lo que
refleja esta foto es la realidad del pobre muchacho, que por cierto vende Kuis
ya muertecitos y peladitos... Cuando tomé la foto, se quedó con cara de
asombrado, imagino que por el flash, y entonces le pregunté que qué era eso. Me
respondió que eran Kuis, y me fui después de darle una moneda de un sol sólo
por la molestia y por la pena que me da un pobre chaval de seis o siete años
vendiendo Kuis muertos en un mercado él solito. Por supuesto, no me llevé
ningún Kui.
¿Cómo definirías tú esta mirada?
En ese momento yo era ajeno a la cara que había
quedado impresa en el objetivo de mi cámara, y cuando llegué al obispado y vi
la foto en el ordenador, me arrepentí de no haberle dado al menos 5 soles... Me
propongo salir en su búsqueda, y no solo darle los soles, sino que también unos
chupetines (así llaman aquí a los chupa-chups) y algún juguete...
La sopa verde... a pesar de su aspecto, sabe bien...
Llegado al
Obispado, me dispongo a comer, y hoy descubro una nueva comida... una sopa.
Pensaréis que una sopa no es un descubrimiento como para sorprenderse. Es
verdad, no lo es. El problema es que la sopa es verde, y eso ya no es tan
normal, al menos en mi casa. Está hecha de una hierba llamada Ruda... Por supuesto, el matojo de Ruda se va a ganar una foto para que lo conozcáis....
Un matojo de Ruda
La tarde la echo con el padre Antonio y “Juanito
rallies” dando una vuelta por Chacha, como le llaman ellos. Vamos a ver los
estragos de la lluvia. Aquí es normal que llueva, pero no tanto. Incluso los
mismos chachapoyanos están sorprendidos y asustados porque las casas son de
adobe en su mayoría, y teniendo en cuenta lo que ya os conté acerca de los
tejados, lo normal es que cada día haya tres o cuatro derrumbres de
edificios... así, como suena. Aquí la gente no anda poniendo sus barbas en
remojo cuando ven cortar las barbas de sus vecinos...
Salimos con el coche porque el padre Antonio quiere
ver los estragos que está causando el agua en el pueblo. Y vaya si los está
causando... pero no puedo echar fotos dignas de subir porque Juanito, en su
línea, quiere a toda costa que me tome una biodramina y salen todas movidas...
Nos recorremos el pueblo entero... Aquí la gente
pasa por los cruces siempre con prioridad sobre los demás, da igual que vengan
de izquierda que de derechas que desde abajo... sólo pitan antes de llegar al
cruce y tiran sin miedo... el que no pite tiene la culpa en caso de
colisión.... y si pitan los dos, mejor que no te pille recién comido, porque
Juanito pisa el freno que saca el pie por debajo de la chapa del suelo del
coche, con el consiguiente cabezazo a los asientos delanteros... y el padre
Antonio: ¡¡Tira, tira...!!
Vemos unas seis o siete casas totalmente
colapsadas... una cosa normal en estas fechas aquí. Les ponen unas cintas de
señalizar y danzando.
Regresamos al Obispado, y una vez más voy a misa de
siete. La sorpresa me estaba esperando al final. Recuerdo que tuve presente en
la eucaristía a Javier, y a su madre. No entendía cómo confían en chamanes y
similares siendo tan creyentes, pero lo dejé a las manos del Señor. Cuando
salí, el último porque estoy regulando los altavoces de la catedral que
retumban mucho con el eco y nadie se entera ni de las lecturas ni de las
homilías, me estaba esperando una personita que no se iba porque quería hablar
conmigo... Era Filo.
Me da un beso y en seguida me dice que ha venido
para decirme que Javier está en el hospital. Al final han decidido llevarle. No
sé si el padre Amado habrá tenido algo que ver o no, o si han recapacitado por
lo pesados que fuimos en la visita a su casa. El caso es que el niño está en manos
de médicos, que no escupen aguardiente, aunque escupen de todos modos cuando
hablan...
No puedo creer lo que oigo ni que me tenga que
sorprender porque lleven al chico al médico, ya que debería ser lo más normal.
Pero al menos me doy por satisfecho, primero porque el niño dejará de sufrir, y
segundo porque la obra no la hemos hecho ni Amado ni yo, sino Dios mismo a
través nuestro primero y sin nuestra ayuda después. Se ha quedado con nosotros,
como de costumbre... pero como es Él, no pasa nada...
Me dice Filo que siente mucho no haber ido al médico
el domingo como quedamos, y que ella confía en los médicos.... me dice que se
ha dado cuenta de que un cristiano no puede confiar en tipos con calaveras y
plumas, que ha recapacitado y se ha dado cuenta de que su hijo está en manos de
Dios, y que su confianza pasa por llevarlo al médico y hacerse caso de
nosotros. Y lo dice sin arrepentirse de tomar esta decisión, además de ser
decisión propia, ya que después del sábado nadie la presionó.
Me voy al Obispado pensando en la cara de Amado
cuando se lo diga..., cenamos, vemos en la tele las noticias de Perú y
Chachapoyas, derrumbes incluidos, y nos vamos a las celdas... unos a dormir,
otros a escribir....
La explicación es lo más absurda que me habría
podido imaginar... ¡¡¡Filo ha llevado a su hijo a un brujo....!!!. Lo sé porque
esta mañana, en el desayuno, Amado me ha dicho que la ha llamado y que ella se
lo ha dicho.
No me puedo creer lo que oigo... ¡¡La catequista
llevando a su hijo a un brujo!! Ya me decía y redecía Don Emiliano que mi
europeismo mental aquí no es válido... Y hablando acerca del tema, Amado me
explica qué es exactamente un brujo peruano.
Se trata de un señor (o señora si es bruja) que,
calavera en mano, y con velas y demás archiperres esotéricos, formula hechizos
sobre los moribundos y desgraciados enfermos, los cuales se dejan hechizar
porque nunca se puede cerrar una puerta a la curación, sea cual sea... Eso sí,
entre los múltiples objetos paganos y la calavera que en su día alojaba un
verdadero cerebro pensante, para el ritual de brujería se necesita la Biblia y
un crucifijo...
Efectivamente mi europeismo mental no da más de
sí...
No sabía que Jesús en los evangelios podría llegar a
decir: “¡¡¡Cuando veas a un enfermo, ponte un taparrabos y cuatro plumas de
gallina vieja en la cabeza... salta alrededor del enfermo y sacúdele unos
mamporros con un palo mojado en sangre humana... coge una calavera y haz el
baile de San Vito, después formula un hechizo mientras le escupes a la cara un
brebaje de aguardiente... y por último, en mi nombre, cúralo.....!!!”
De todos modos releeré el evangelio, no sea que el
equivocado sea yo...
En fin... que nada puedo hacer, porque de echarme a
la cara a Filo lo mismo la estrangulo que lo mismo me compadezco de la pobre...
Ya me enteraré de los “milagros” del curandero bailón... y si da resultado, lo
mismo le copio. A lo mejor me gano la vida en España a base de bien...
Acabado el desayuno, me voy a buscar la compañía que
saca a la calle a diario un “combi” o lo que nosotros llamamos furgoneta. Es el
medio de transporte colectivo al que aquí también le llaman “colectivo”... bien
elegido el nombre. Pero para mi sorpresa, los combis salen a las 5:00 de la
mañana...
Aquí todo es temprano, los combis, las comidas, las
misas, las cenas y la hora de dormir... También es cierto que a las 17:00 ya es
casi de noche.
Pues nada, hoy es lunes, tenía que estar camino de
Granada y no lo estoy, pero nunca está de más captar la señal de que cuando
estas cosas pasan es porque el Señor te tiene preparadas otras bien distintas.
Quien maneja es Él, no nosotros...
Voy a llamar al alcalde de Granada, Toni. Vamos Don
Emiliano y yo a ver al alcalde provincial de Chachapoyas, el Dr. Diógenes. Aquí
a los alcaldes provinciales se les llama doctores. Espero que a los doctores no
les llamen alcaldes...
El alcalde Diógenes llama a Toni, pero éste se
encuentra en Chiclayo y hasta mañana no vendrá, así que ya sé que voy a pasar
otro día en Chachapoyas, lo sabe Don Emilano y por ende, lo sabe también
Diógenes, el cual aprovecha la coyuntura de tal situación, y a sabiendas de que
no tengo nada que hacer porque tenía pensado viajar a Granada y no puedo, se
lanza al barro y me pide que le acompañe a visitar otra Iglesia, esta vez en
Molinopampa, el poblado donde vive Juan de Dios. Como no puedo escaquearme de
ningún modo, y además no tengo nada mejor que hacer, acepto. Estoy de ver
Iglesias hasta la coronilla. He visto tantas ya que ya no sé cual es de cada
sitio, y aquí la gente confía en que las arregle todas.
Quedamos en que me recoge en el Obispado cuando
termine una reunión que tiene, así que ahí le espero. A eso de las 10:00 me
viene a buscar, me monto en su Toyota (cómo no) y nos vamos de viaje. No
imaginaba entonces la aventura que me esperaba.
Al principio la cosa es un poco tensa, ya que cuando
no conoces a alguien y te vas a pegar un viaje de un par de horas con él, lo
primero que dices es:
- Llueve, ¿eh?
- ¡Claro, claro..! responde el otro.
- Bueno... estooo... ¿y cómo está la cosa por
Chachapoyas...?
- Malogradita... bien malogradita...
Pero poco a poco va entonándose la conversación,
sobre todo porque nada más salir de Chachapoyas tenemos un huaico que os tapa
el camino y tenemos que esperar a que la máquina lo quite. El derrumbe ha sido
de la ladera sobre la carretera y esos huaicos son más fáciles de reparar
porque sólo hay que quitar la tierra de la pista y verterla abismo abajo. Los
huaicos en los que lo que se desprende es la pista en sí, son más trabajosos
porque lo que hay que hacer es comer terreno a la ladera y verterlo sobre lo
que antes era pista y ahora es abismo... y así hasta llenarlo o abrir un camino
más pegado a la ladera.
Con el alcalde Diógenes en San Francisco de Daguas
Salimos del coche y esperamos fuera, porque es
tontería pasar una hora o más sentado en el coche. Por suerte, hace más de una
hora que está la máquina sacando tierra y cuando llegamos ya casi está acabado.
Una vez terminado, seguimos la marcha.
El alcalde Diógenes ha contactado con el alcalde de
Molinopampa para concertar la visita. Sólo espero que no me hagan otro recibimiento
al estilo andino, como en Granada. Seguimos por la pista de tierra, bordeando
piedras, palmeras y todo tipo de obstáculos hasta que nos topamos con otro
corte. Esta vez ha sido un camión que ha salido disparado ladera abajo y las
máquinas tratan de tirar de él con eslingas. Me parece que el trabajo será en
vano, pues el camión está lo menos a 300 metros ladera abajo. Por fortuna el
chófer ha sufrido pocos daños.
Bordeamos las máquinas que trabajan para sacar al
infortunado y proseguimos, y unos minutos más adelante le llaman por teléfono... Una urgencia.
Ya nos advirtió Diógenes que la máquina de
Chachapoyas no podrían prestárnosla para la obra de Granada porque normalmente
está trabajando en los haicos, cuando no hay uno aquí hay dos o tres allá... El
maquinista está especializado sólo en huaicos y dudo que haya abierto alguna
vez una cimentación.
Vereda abierta para el paso provisional
La llamada era para que enviara la máquina al camino
de Chontapampa, el cual ha sufrido un derrumbe de la pista y sus gentes están
incomunicadas. Son personas muy pobres que dependen del camino para vender
diariamente sus productos agrícolas y su leche en Chachapoyas. Un día o dos sin
salir a vender produciría la pérdida de la mercancía perecedera, y no están
para pérdidas precisamente. Hay un conflicto de intereses, porque por cuestión
de escasos 10 metros, el derrumbe se produce en el distrito de San Francisco de
Daguas en lugar de en el de Quinjalca, así que le toca la papeleta a la
alcaldesa de San Francisco de Daguas. Los pobladores aislados no entienden de
política, sólo de bestias y hortalizas, y saben que sus bestias no pueden
acarrear sus hortalizas... por lo demás, quien les arregle el camino les da
igual.
Aquí empiezo a ver los héroes a la fuerza, héroes de
día a día en la cordillera andina. Cómo hombres, mujeres y niños empiezan a
trabajar por su cuenta sin esperar a nadie para, por lo menos, abrir una vereda
por la que poder pasar los mercaderes con la mercancía. Resulta que, además, el
terreno es rocoso, cosa poco frecuente en un huaico, y como lo que se ha
derrumbado ha sido la pista, tienen que comer manualmente terreno a la pared de
roca para abrir un pequeño paso. Y empiezan a picar mientras llueve sin parar y
justo al borde de una caída de unos 50 metros... y cuando llegamos a valorar los
daños Diógenes y yo, ya tienen una veredita abierta y están
pasando los borriquillos, ajenos a lo que tiene debajo... Lo mismo no son
ajenos, pero saben que si no pasan puede ser peor...
Alcalde al pie del cañón, nunca mejor dicho...
El alcalde hace sus llamadas y localiza la máquina, pero
da la casualidad de que está trabajando en otro derrumbe cercano. Les dice a
los lugareños que en cuanto acabe la máquina en el otro sitio la envía, pero
claro, él pone la máquina y el combustible lo tendrá que poner la alcaldesa de
San Francisco de Daguas... aquí las cosas funcionan así, por cooperación.
Hace mucho que no comparo continentes... así que ahí
voy:
En España la alcaldesa habría dicho que le da igual
que el derrumbe sea en su distrito, que tiene obligación de repararlo, sí, pero
que ya lo hará cuando pueda, que ahora está muy ocupada y está escasa de
efectivo para gastarlo e gasóil... y mientras tanto, el alcalde del otro
distrito habría puesto el grito en el cielo metiendo prisa y amenazando con ir
a los tribunales militares si fuera el caso. Al final, los perjudicados habrían
sido los lugareños que, con su leche cortada, habrían tenido que dar media
vuelta y rezar porque las vacas aguantaran sin su ordeño al menos una semana..
eso o beber leche para desayunar, comer y cenar.
Luda, alcaldesa de San Francisco de Daguas
Pero en Perú no. La cosa fue exactamente todo lo
contrario. Una combinación de cooperación, preocupación por los afectados y no
tener miedo a realizar el trabajo sucio aunque seas un alcalde, es lo que acabó
por solucionar el problema y que todo acabara como en los cuentos de Disney.
La secuencia sucedió así:
- Por la mañana temprano, el alcalde de Quinjalca
envía un fax a la alcaldesa de San Francisco de Daguas, donde le comunica lo
ocurrido y la importancia de arreglarlo cuanto antes en beneficio de los pobres
pobladores afectados. Lo primero que me sorprende es que la alcaldesa no pone
pegas en que fotografíe un “documento oficial” y me lo presta encantada.
- Acto seguido, la alcaldesa se pone en contacto con
el alcalde de Granada, pero al no estar en su despacho por estar conmigo y no
tener cobertura por esas tierras montañosas, se pone manos a la obra y empieza
a buscar máquinas para arreglar el problema.
- La alcaldesa tiene suerte, ya que a quien tanto
llamaba para pedirle la máquina, por casualidad, va conmigo a ver la Iglesia de
Molinopampa y pasamos a saludarla, así que se vuelve loca de alegría...
- Informado de lo ocurrido, el alcalde entra en la
alcaldía de San Francisco de Daguas para llamar con el fijo. Se informa de
dónde está la máquina y por suerte, está cerca de nosotros.
Explicando los pasos que vamos a dar...
- Mientras la alcaldesa se va a preparar y a buscar
fondos para “el petróleo”, Diógenes y yo vamos a ver el derrumbe y vemos a los
lugareños trabajando, les decimos que estamos en ello y que en breve vendremos
con una máquina. Vamos a buscar a la máquina para valorar cuánto le queda de
trabajo en el otro derrumbe. Cuando llegamos, le queda poco, más o menos una
hora, así que le esperamos para que termine, pero como le queda poco gasoil, le
explica que tiene que ir a San Francisco de Daguas y que la alcaldesa le guiará
al nuevo trabajo. Nosotros vamos a procurar el combustible.
- Cuando llegamos a San Francisco de Daguas,
informamos a la alcaldesa y vamos a por gasoil. Ella guiará a la máquina, pero
entre preparativos y tal, llega la máquina y no hemos salido todavía a por el
gasoil. Le dejamos trabajando en el derrumbe y nos vamos con la alcaldesa a por
el combustible.
- Recogemos a un Ingeniero que trabajaba cerca para
acercarle a Chachapoyas, pero si quiere venir con nosotros, tendrá que
acompañarnos hasta que acabemos y luego, cuando todos vayamos a casa, le
llevaremos... Como no le queda otra, acepta... Aquí todos aceptan todo...
Conozco un país donde nos habrían mandado a freir espárragos si les decimos que
antes de llevarles tenemos que hacer unos asuntos.
Con Hilmer, el Ingeniero solidario
- En compañía de la alcaldesa, que por cierto se
llama Luda y del Ingeniero, llamado Hilmer, vamos en busca del preciado
líquido, pero antes tenemos que comer, porque son las 14:00 y aquí se almuerza
a las 12:00. A la alcaldesa no le importa lo más mínimo invitar a tres
personas, aunque dos seamos agregados.
El menú de Luda
- Comemos rápido. Sopa de esas hierbas con gallina y
pasta y cómo no, nuestro queridísimo amigo el Kui, sonriente sobre una base de
arroz, patatas y garbanzos. De refresco nos pone una bebida caliente que prefiero no preguntar qué
es. El concepto de refrescar no creo que lo tengan muy depurado.
- Salimos todos hacia Molinopampa, después de haber
avisado al alcalde que nos esperaba y al que ya se le hacía raro que tardaramos
tanto para ir a ver la Iglesia. Pero como aquí lo normal es que pase algo por
el camino, la gente no se preocupa y piensa que lo más lógico es que nos
hayamos entretenido por algún derrumbe o desastre similar.
- Llegamos a Molinopampa y el alcalde está en la
alcaldía trabajando aunque son las 15:30 horas. Su turno no acaba hasta las
20:00 horas, como de costumbre de lunes a sábado... los domingos sólo trabajan
por la mañana... y si hiciera comparaciones ahora sería un poco cruel.
- Como el responsable del grifo (surtidor) tardará
en venir, optamos por tomar un café en un bar frente a la municipalidad
(ayuntamiento). Aquí no merece la pena perder los nervios por las prisas, sobre
todo cuando no puedes hacer nada. Mientras viene y no viene, y negocia el
precio del líquido y acepta que tiene que ser fiado porque, lógicamente, no
veníamos con este fin, nos tomamos el café. Todos lo toman solo, y yo le digo
al camarero que mitad café mitad leche, porque otro día dije café con leche y
me pusieron el café por un lado y la leche por otro a rebosar los dos. Y mi
sorpresa es que para tomar con el café no trae pastas o dulces, ni bombones o
galletas.... ¡¡nos trae queso!! Y pan, por supuesto. Nos lo jalamos y
proseguimos. Incluso su forma de cortar el queso me parece de lo más extraña.
Yo lo habría cortado haciendo cuñas desde el centro a los bordes. Ellos lo
cortan igual que si fuera cuadrado, de un extremo al otro... así que al que le
toca el primer corte prácticamente no mueve mandíbula, mientras que el que coge
el del centro se frota las manos.
Haciendo tiempo en un pequeño bar
- Salimos del bar y llega el responsable del gasoil.
Llena un depósito que echó el alcalde Diógenes (él mismo, sin delegar como se
haría en España) en el maletero y salimos a que el maquinista pudiera seguir
trabajando.
Alcalde de Molinopampa y responsable del surtidor
- Llegamos al derrumbe y los pobres lugareños están
todos mojados y mirando cómo trabaja la máquina, asistiendo al maquinista en
todo cuanto necesita. Cuando llegamos nos vienen a saludar saltando sobre el
abismo como aquellos que no tienen vida que perder... mujeres y niños
incluidos. Están muy agradecidos porque sabe que, de no ser por la máquina, lo
mismo en un mes todavía no habrían terminado.
- Con la máquina llena, nos acercamos con ellos a
ver un puente en mal estado, ya que el ingeniero y yo entendemos algo del tema
y les podemos orientar.. cuando llegamos me sorprendo de que a eso le llamen
puente. No puedo entender cómo pasan a diario por encima con el combi lleno de
leche y verdura hasta las trancas.. y encima te dicen que el pilar central del
puente “lo llevó el agua” tan tranquilos mientras siguen pasando con la
combi cargada.
Esto es el puente del que depende el poblado de Chontapampa... el pilar central se lo llevó el agua
- Les orientamos sobre qué hacer y el alcalde decide
que la máquina se quede mañana también para arreglar los desaguisados. Ya que
está aquí, lo mejor es rematar la faena y hacer las cosas bien. Así que, como
nos tenemos que llevar al maquinista de vuelta a Chachapoyas, porque no suelen
dormir al raso, tenemos que esperar a que termine de arreglar la pista y su
jornada laboral y así poder ir los cinco a Chachapoyas.
Y aquí un día normal es así, sales a por pan y te
vienes con dos alcaldes un Ingeniero y un maquinista, mojado hasta los huesos y
lleno de barro. Cosas del Perú, dicen ellos tan tranquilos.
La moraleja del día es que una aventura así te hace
ver que las personas aquí son de otra pasta:
- Los alcaldes se preocupan por su pueblo, y trabajan
como cualquier otro. No les importa mojarse ni meter los pies en el barro, ni
cargar o descargar o ser los mozos de los recados para acarrear gasóleo.
- El ingeniero tiene que vivir una aventura más cuando
le corresponde ir a casa a descansar, que para eso ha terminado su jornada, y
sin embargo, se presta como cualquier otro a cooperar en lo que haga falta y
llenarse de barro cuando había logrado ir a casa bien limpio, fruto de un
cuidado extremo en obra.
- Los lugareños son entregados y trabajan de sol a
sol, recorren distancias a pie que nosotros no haríamos ni en moto, cargan con
los niños y las bestias, y después de perder un día de trabajo y su mercancía,
no pierden la sonrisa porque al final, que la carretera esté repuesta es una
buena noticia, y con esa se quedan, no con el día de perros que han tenido. Se
van a la cama con la única cosa buena que ha pasado y ni se acuerdan de las 18
horas de penurias anteriores. Y después de decirnos que no han podido comer
porque el pueblo está a 2 horas andando, se van contentos, aunque todavía les
queda llegar y es de noche. Eso sí, no han traído comida, pero una botella de 2
litros de aguardiente sí, y tras un discurso del alcalde y luego de la alcaldesa,
hay unos brindis con aguardiente. Al alcalde se le ocurre decir que el Sr.
Martín de España ha donado 50 soles para la compra del gasóleo, con lo que de
nuevo las miradas se clavan en mí y me tratan como si fuera San Martín de
Porres... me aplauden, me vienen todos a dar un gesto de cariño, manos y besos,
y el gerente del aguardiente me dice: “Dos son mis ojos...”. Yo, ajeno a
lo que quiere decir, me entero cuando los alcaldes se ríen, porque por lo
visto, cuando alguien es persona grata por ser un bienhechor, se le dice eso,
haciéndole saber que mientras todos han tomado un trago del aguardiente, a mí
me corresponden dos... ¡Toma ya! Y cómo no, me clavo otro chupito, o mejor
dicho, otro culo de botellín de agua partido con una navaja. Entonces pienso que
menos mal que no di 100 soles, porque de haberlo hecho lo mismo me dicen “diez
son mis dedos” y me tengo que agenciar los dos litros de aguardiente...
El Ingeniero Hilmer dándole al aguardiente...
Cuando dicen que te llevas más de lo que das cuando
vienes a estos sitios, me parece que es algo típico de decir, pero luego ves
que no puede ser más cierto. Me voy de aquí viendo héroes y heroinas, incluso
heroininos... no los que tienen cargo político, que también, sino los que no
tienen nada...
Los heroininos... bonito collar de cuerda...
Y por mucho que se quieran expresar estas cosas con
palabras, jamás se podrá expresar lo que uno ha vivido, por más que uno intente
reflejarlo todo... Yo le había dicho a Juanita, la cocinera del Obispado, que
llegaría a la hora de comer... mientras tanto, nos daban las 19:00 y seguíamos
embarrados.
Si 50 soles, que al cambio son poco más de 15 euros,
han ayudado para que estas personas caminen dos horas cantando de vuelta a casa
en lugar de lamentándose, es que efectivamente uno se lleva más de lo que da.
Por cierto, esos 50 soles salieron de la parte que corresponde a la aportación
de Pepi del Centro Juvenil Francisco y Clara de Almendralejo, así que gracias a ella, esto ha sido posible hoy... esta es la prueba
de que, a pesar de estar a 10.000 Km, estamos más cerca de lo que pensamos.
¡Gracias Pepi!
Por eso, hoy el homenaje es para estas personas. Da
igual quienes sean... lo que a mí me importa es que, de nuevo, he vivido el
evangelio en los montes andinos: ayuda al necesitado..., haz bien y no mires
a quién...,y cómo no, todos somos hermanos...
La Iglesia de Molinopampa, mientras tanto, puede
esperar...
Y aquí, mi pequeño homenaje a estos héroes de diario, héroes a la fuerza...
Hoy es domingo, y como hay misa de 7:00 y siempre me
levanto a las 6:00, decido ir a la catedral, justo al lado del Obispado. Y da
la casualidad que hoy, para variar, me he despertado a las 8:00. Por un lado me
fastidia, pero bueno, también necesitaba dormir algún día más de 6 horas.
No pasa nada, y al final lo agradezco. Son estas
cosas que pasan, señales de Dios, que permite ciertas cosas porque sus planes
son otros. Él quería que hoy fuera a misa de 9:00 en la Iglesia de la Virgen
Asunta, donde se encuentra un asilo de ancianos al cargo de unas monjitas muy
saladas.
Estoy un poco pendiente de la visita que nos
prometieron Filo y su marido, cuando nos aseguraron que bajarían a Javier al
hospital y que nos avisarían, pero como no puedo comunicarme con ellos y en el
Obispado siempre hay gente, me voy tranquilo, porque la misa será una hora como
mucho.
Iglesia de la Virgen Asunta
Amado me da explicaciones para llegar sin problemas
a la Iglesia, y como aquí todo el centro de Chachapoyas está hecho en
cuadrícula, no tengo problemas para llegar. Lo más curioso es que el padre
Ilder me dice que la Iglesia está a 7 minutos andando. Me acuerdo de cuando
tomé el bus a las 16:31 de la tarde... parece que aquí se toman en serio cada
uno de los minutos.. Yo habría dicho que está a 5 minutos, o a 10 si vas más
despacio.
Una vez en la Iglesia, entro por la puerta
principal, en el hastial frontal y abiertas de par en par sus dos hojas. La
Iglesia es bonita. Se accede a través de un patio con escalones para llegar al
nivel del piso de la Iglesia.
Una vez dentro del patio veo a una señora ataviada
con sus mejores galas, que constan de: alpargatas roidas, falda descosida y
rebeca agujereada... ¡¡¡muy franciscana, sí señor...!!! Hoy el Salmo
responsorial dice: “El Señor sostiene a los humildes...” y vaya si es
verdad. La señora va cabeza erguida y viento en popa surcado los vientos con toda
la dignidad del mundo a celebrar la resurrección del Señor. Y como hoy es
domingo, me voy a abstener de hacer comparaciones con España.
En la Iglesia, montones de personas, sobre todo
mujeres, como suele ser habitual. Los hombres son católicos, y no les importa
levantarse a las 5:00 de la mañana para ir al campo bajo lluvias torrenciales,
descalzos, de noche y mirando de reojo por si tienen que pegar un brinco para
sortear un huayco... Eso sí, levantarse a las 8:00 los domingos para ir a misa
es todo un sacrificio... ¡hace falta ser mandril!...
Los ancianos del asilo de Virgen de Asunta
No importa, aquí estamos todos y cada uno de los que
Dios quiere que estemos, así que nos sentamos y comienza la celebración.
El celebrante es el padre Antonio, y como todavía no
lo conocéis, os lo presento un poco:
Antonio es un cura de esos que si le escuchas en la
homilía te asombras, primero porque hace participar al gentío con preguntas o
frases a medio terminar para que el pueblo las termine.. por ejemplo, dice:
"Nos reunimos hoy domingo ¡¡¿¿como...??!!
y todo el pueblo responde: “¡¡Iglesia...!!”
y dice, ¡¡¿¿y como....??!! , y el pueblo: ¡¡comunidad!!
Y vuelve, ¡¡¿¿y como...!!??, y los fieles: ¡¡hermanos!!
¡¡Sí señor..., muy bien!!
Me recuerda a cuando iba a catequesis de primera
comunión y Don Sabino usaba con nosotros la misma táctica...
El Padre Antonio. Lo mismo te predica que te fríe los huevos del desayuno, oye...
Concelebran dos sacerdotes, a uno no le conozco y al
otro sí... espero conocerle mejor para hablaros de él, pero os anticipo que es
un inglés que lleva 40 años en Perú y todavía no se le entiende cuando habla.
Pero tiene una historia bastante interesante.
El padre inglés hizo un Vía Crucis para la Iglesia de Virgen Asunta, y como el idioma no lo domina todavía, la inscripción de una de las estaciones está un poco equivocada... no deja de producir risa:
¿Cicerón?...Yo pensaba que era Cirineo...
Bueno, pues el primer día que llegué a Chachapoyas,
el padre Antonio en mitad de la homilía hizo que casi me cagara en los calzones
del susto cuando de repente dice: ¡¡Tenemos con nosotros a un chico español que viene
a cooperar con una causa muy bonita, y quiero que todos le demos un aplauso y
que salga a decir unas palabras...!!
¡¡La madre que lo trajo...!! yo ahí, totalmente
anónimo si no fuera porque soy más blanco que todos, tan tranquilo en mi banco
y ahora tengo que hablar, y cómo no, de nuevo sin haber preparado nada...
¿quién me iba a decir que iba a hablar en una homilía...?
Qué voy a hacer... pues salir. Tampoco me quedaba
otra, sobre todo cuando 150 cabezas con sus respectivos 300 ojos (imagino)
volteaban el periscopio dirigiendo sus miradas al Ilustre, aunque por entonces
yo no era Ilustre.
Salgo a la palestra y me da el micrófono de pinza
que lleva colgado de la solapa para hablar, y entonces, ¡¡salvado por la
campana...!! No funciona el micro... se ha estropeado justo en ese momento....
Así que vuelvo a mi sitio después de recorrer toda la catedral, notando las
miradas clavadas en mi nuca.
Bueno, mejor, porque qué les iba a decir: “Hola,
qué tal...” o mejor “Vengo de España a ayudaros...” o quizás “Gracias
por esos tan merecidos como espontáneos aplausos... je,je...”.
Me siento, acaba la misa y cuando vamos a cenar le
tiro de las orejas y se ríe...
Pues bien, pensaba yo que se le había olvidado aquel
percance técnico de sonido, y aunque lo recordara, estaba tan atrás en la
Iglesia que seguro que no me veía... pero no... me equivoqué de plano... cual
águila peregrina clavando sus ojos en el ratoncillo que corretea por las
briznas del suelo, me sentí observado y me achanté... ¡¡Ay Dios!! Lo vi
venir... y, en efecto, vino... y dijo:
Venido de España, tenemos a un joven que viene a
realizar un proyecto muy bonito y que quiero que conozcáis.... un aplauso a...
¡¡¡Martíiiiiiiiiiin!!! De nuevo, los periscopios giraron al unísono, y como
estaba de los últimos, tuve que hacer el incómodo paseillo por el pasillo
central hasta adelante del todo... De nuevo, un micrófono de pinza, pero ya iba
a ser mucha casualidad que no funcionara... este estaba perfecto... así que
pensé y dije algo así:
“Muchas gracias por vuestros aplausos... no se
merecen. La verdad es que me costó bastante salir de España y dejar tantas
cosas, pero una vez aquí, siento que estoy como en mi propio país y como en mi
propia casa... vengo a realizar un proyecto de restauración de las Iglesias de
Granada y Olleros y os pido que me tengáis presente en vuestras oraciones para
que Dios me ayude y este proyecto tenga buen fin... Me alegro mucho de estar
con vosotros y conocer vuestro país y vuestra cultura... El viaje ha sido duro,
pero bien merece la pena... Gracias...”
Y otro aplauso... hasta que llego a mi sitio... y
entre los calores y el abrigo que llevo, empiezo a sudar como un Kui cuando
viene un ilustre invitado a cenar...
Ya las conoceis...
Cuando acaba la misa, voy a saludar a los
presentes... y a ver si el padre Antonio capta mi mirada penetrante que dice:
¡¡padreee, padreeeeee...!!, pero no parece haber penetrado nada, y sin darle más
importancia, me toma del brazo y casi me lleva a rastras a enseñarme el asilo,
los viejecitos y las monjitas... y he ahí a las heroínas hermanas de una
congregación que no recuerdo, pero que está fundada por una hermana mejicana, y
que atienden a todos estos pobres ancianos. La mayoría es o deficiente mental o
está en silla de ruedas, pero ni un atisbo de pena en sus caras... Para muestra
la foto con las dos abuelillas ataviadas con sus mejores y más coloridas galas.
Después de esto, volvemos al Obispado y, ya casi en
la plaza de armas, nos encontramos con un abuelo que prácticamente no puede
andar y que se ayuda con dos palos... un paso pequeño cada 5 segundos es su
velocidad punta, pero ahí le tienes al tío, casi en la otra punta del pueblo
dando su dominical paseo... otro héroe. Y lo mismo, si le coges del brazo te
mete un guantazo para que no le ayudes...
A las "niñas" también las conoceis ya.... algunos...
Y siguiendo con la descripción del padre Antonio, os
diré que, junto con Monseñor Emiliano, son los “españoles por el mundo”
en Chachapoyas. Es natural de la Rioja, creo que de Logroño, aunque tiene
familia en más lugares riojanos... Sigue la liga de fútbol español, y con tanta
pasión, que no le importa ver un partido Almería-Alcorcón, porque lo que le
importa es ver fútbol... Indudablemente, le gusta más un clásico, y aquí se ven
gratis por la televisión peruana.
Es alto, de complexión fuerte, peina alguna que otra
cana, aunque la chapela a la que él llama boina se las tapa un poco. Tiene el
timbre de voz fuerte y habla con autoridad... y si te tiene que pegar una voz
te la pega y punto... En sus homilías, cuando más tranquilo estás sentadito
escuchándole, te pega de pronto un grito para decir algo que quiere que se nos
grabe, y entonces, como si hubiera un resorte en los bancos, todos pegamos un
sobresalto y quien más quien menos despega la pestaña pensando... “el tío
este... que un poco más y me saca el corazón por la boca...”
Como le digo que he dejado de fumar y entre bromas
hablamos de fumar puros, se me presenta hoy después de comer con un puraco
sacado de no sé donde, ya que en Chachapoyas no fuma nadie...y por supuesto, no
hay estancos. Y como no puede ser de otra manera, me lo clavo... pero soy
consciente de que tiene que durar para más días, no sea que coja el vicio... lo
raciono mentalmente en tres partes, para tres días, y acto seguido me fumo dos
partes de un golpe...
Ya en el Obispado, se pasa el día entre pitos y
flautas... más pitos que flautas, pero menos pitos que lluvia... Ya son cinco días seguidos sin parar de llover día y noche...
Se hace
de noche, cenamos, escribo un poco y nos vamos cada cual a su celda. No sé
porqué le llaman celda, porque una habitación con luz artificial, cama,
armario, mesita escritorio y cuarto de baño completo con ducha caliente no es
precisamente lo más parecido a una celda...
No me puedo acostar sin antes mencionar que, gracias
al padre Amado Guevara, puedo comunicarme con todos vosotros, ya que me ha prestado su módem USB, el cual he
instalado y funciona perfectamente. Vamos, que a mi celda le tenemos que añadir
una comodidad más: internet.
Pero lo cierto es que a partir de mañana se acabaron
las comodidades. Me llevaré el módem a Granada, a ver si con suerte hay cobertura
y puedo seguir escribiendo y subiendo aventuras al “peregrino”.
Y cómo no, voy a describiros también al padre Amado,
siquiera a grandes rasgos.
El padre Amado es uno más de la comunidad
parroquial. Junto con Ilder es uno de los jóvenes, aunque no quiero decir que
el resto sean mayores... Es de estatura media y generalmente vestido de azul...
pantalón azul y camisas azules... Es tranquilo y no muy hablador, aunque cuando
habla sube el pan.
Como es natural de Perú, habla seseando... y por
supuesto dice palabras como ahorita mismo, en la mañana, tomar (cuando se
refiere a beber), y no dice padresito porque no tiene necesidad, ya que él
mismo lo es.
Es generoso, yo diría que en extremo, pero esos
extremismos nunca son malos... ojalá todos fuéramos extremadamente generosos...
Se implicó conmigo en el “proyecto Javier”, e incluso he sabido que ha llamado
varias veces a Filo para interesarse, porque cuando hablo con él para comentar
algo acerca del chico me dice que ha llamado a su madre pero no lo cogía, o que
ha llamado y le ha dicho que iría al médico.
Amado debe ser algo descuidado, porque hace 20 años
fue de caza, y como entonces los cartuchos de la escopeta venían con poca
pólvora, él les inyectaba, no sé cómo, más pólvora todavía... Imagino que si se
pasaba de pólvora de las liebres no quedarían ni las orejas, si es que hay
liebres aquí...
El caso es que una de esas veces, se pasó de
pólvora... y por lo visto, le reventó el cartucho en la cara, con tan mala
suerte que se le clavó una esquirla de hierro en la frente, la cual le ha
creado un bulto como si fuera una espinilla eterna... Pues bien, han pasado 20
años y ahora acaba de decidir que es momento de ir al médico para quitarse la
esquirla... Nunca es tarde, desde luego...
Por eso, en el video de Javier, en un momento dado,
aparece Amado y comento que le han operado en la frente... para animar un poco
a Javier antes de que nos dejara muertos con su contestación.
Cuando me contó el incidente de la escopeta, no fui
capaz de reprimir una pregunta...
- Matarías la pieza al menos, ¿no?
- ¡¡La maté!!, me responde...
- ¡¡Menos mal, al menos valió la pena la
metralla...!!
Y así es Amado, aparte de ser el director del
colegio público de Chachapoyas.
Con nuestro amigo común, Javier.
Y para finalizar el día, os comentaré que la nota triste
es que no ha habido señal ninguna de que hayan venido Filo y su marido a traer
e Javier al hospital... no sabemos qué ha pasado, pero imagino que nos
enteraremos... De todos modos, sabiendo la dificultad que hay aquí para
transportarse entre lluvias, distancias, caminos de cabras y huaycos, no le doy
más importancia porque tendrá su explicación...