Asómate al mundo exterior...Y VERÁS TODO LO BUENO QUE TIENE!

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Asómate a la ventana y mira, escucha, habla...y comparte conmigo tus impresiones.

"Hermanos, comencemos, ya que hasta ahora poco o nada hemos hecho..."

Un gran Santo, el más pobre en lo material, pero el más rico en lo espiritual dijo en su lecho de muerte: "Hermanos, comencemos, ya que hasta ahora poco o nada hemos hecho...". Ese gran Santo era Francisco, y si él dijo no haber hecho nada, ¿que hemos hecho nosotros? Empecemos a hacer algo para cambiar el mundo, ¿no os parece?

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jueves, 24 de enero de 2013

Capítulo 5. Fin del primer trabajo... y a por el segundo!!


         Me he levantado tarde, y eso que ayer me acosté la siesta. Vamos, que ni siquiera he oído el despertador...

         Cuando me levanto están todos prestos a irse, pero yo me tengo que quedar todavía para terminar el plan de actuación para la obra de Antanimora. Me paso la mañana entera tecleando, y al final acabo la memoria completa. Mañana haré los esquemas de las instalaciones y listo.

         El constructor ya ha dado precio de la obra, pero hay que discutirlo porque mientras estaba haciendo la memoria se me ha ocurrido otra opción que abarataría la obra un poquito. Lo tengo que discutir con el hijo del constructor, así que mañana tendré que preparar las palabras más técnicas en inglés para poder comunicarme.

         He estado hasta casi la una del mediodía, y luego he salido a dar un paseo. Tenía ganas de conocer el tercer ramal de la salida a la carretera. El de la izquierda lo conozco ya porque es el del aeropuerto, que está a cinco minutos solamente. Desde casa vemos los Boeing 777 aterrizar y despegar todos los días, y si nos descuidamos, nos despeinan... El de en frente es el que tomé ayer para ir al mercado chino que resultó tener menos productos que el frigorífico de un esquimal... el tercero es el de la derecha, y tenía ganas de explorarlo bien, porque cuando he pasado ha sido en autobús (acordaos de que el autobús es nuestra furgoneta) y estaba más pendiente de que no me metieran un dedo en el ojo que de la carretera, amén de lo atontado que se queda uno con el perfume que se estila en estos vehículos...

Esta es la vista de una de las aceras de la calle, en el camino de regreso.
         He salido a explorarlo andando, y la verdad es que para un blanco es difícil pasar entre tanta gente mientras todos te miran... Se podría decir que soy un “blanco fácil”... Ahora entiendo a los pobres negritos maltratados por siglos y mezclados entre una multitud de blancos sin escrúpulos. Sin embargo ellos parecen respetuosos, ya que, excepto uno, el resto se portó bien o me ignoró.

Una tienda y un hombre con la bolsa de la compra
         Cuando uno es la oveja blanca entre las negras no puede hacer más que agachar la cabeza, porque no está el horno para bollos. La cámara la saco sólo cuando nadie me mira, y así y todo alguien me ve siempre. No sé porqué, pero creo que no va a regresar a España... Con el teléfono es más fácil tomar fotos porque lo disimulo bien con las manos. Por esto he tomado pocas fotos.

         El camino es interminable y con un calor insoportable. Ellos ya están bien morenos, pero yo estoy en proceso. Ya estoy quemado, e incluso esta mañana me costaba ponerme la camiseta porque la nariz la tengo roja, y eso que me doy con protector solar... Tengo que mirar la etiqueta, porque no me extrañaría que fuese bronceador...

         Hay muchos mercaditos por aquí y por allá, pero la mayor parte del camino es zona sin nada especial... solo muchos caminantes para acá y para allá. Les miro... me miran... miro para atrás... ellos también... y cada cual sigue su camino. ¡¡Como para echarles una foto!!

         Cuando estoy hasta las nalgas de tanto andar sin ver nada interesante y bajo un sol de justicia, decido dar la vuelta y regresar a casa. Media hora más tarde llego sin problemas, y ya en la entrada del Centro de los Salesianos, como la gente nos conoce y parece que no hay problemas, saco la cámara y echo un par de fotos.

Paolo con los alumnos
         En el centro existen talleres de carpintería, albañilería, forja, mecánica, etc, así que paso por el de forja y el de carpintería y les hago una visita. Nos echamos unas fotos los trabajadores y yo, con Paolo, un sacerdote italiano muy simpático que está aquí también. La imagen que están haciendo los chicos es de una Virgen. Los carpinteros no sé qué hacen porque solo veo palos por todos lados.

Con los chicos del taller de forja. Lo que les gusta verse luego en las fotos!!
         Después voy a casa y estoy solo. Todos están a sus labores, así que me hago un bocadillo con el salami de mi madre y le pongo un poco de queso... El bocadillo me sabe a gloria, y como estoy solo, mientras hago el bocadillo, me lo como y friego los platos, etc, me da tiempo a ver una película: Salomón.

La puerta de acceso al Centro Salesiano
Nuestros vecinos
         Terminada la película llegan Hèléne con Sarah y Karima, y charlamos un rato. Llega también David y me dice que vayamos a comprar al supermercado. Nos montamos en el coche y vamos a un supermercado cercano. En coche se tarda unos 10 minutos más o menos. Cuando vamos por un sitio concreto le digo a David que hasta ahí llegué esta mañana y que me cansé y di la vuelta. Me quedé de piedra cuando ví que ni cien metros más adelante, doblando una curva, estaba todo el jaleo y el supermercado... ¡y yo me había dado la vuelta!.

         Bueno, de todo se aprende, así que ya lo sé para otra vez. Sé que hay autobuses que te llevan por 300 Ariarys, pero como no sé decirles a dónde voy no puedo subir... David me ha dicho que cuando vaya para allá tengo que decirles que me lleven a taratamaz y cuando regrese, que les diga que me lleven a Txanu Dziru (estos nombres los escribo como suenan, pero seguro que no se escriben así). El primero quiere decir algo de los martes, y el segundo quiere decir “edificio eléctrico”.

         Entre otras muchas cosas hemos comprado vasos... Fijaos cómo será la compra que ha costado 200.000 Ariarys... parece mucho, pero al cambio podrán ser cerca de 70 euros. Eso sí, el carro viene bien lleno para toda la semana... Pues bien, los vasos que os decía los sacamos fuera y le iba a decir a David que los comprobara por si venían rotos, pero en la conversación se me olvidó. Me acordé ya en casa, y efectivamente había dos vasos rotos. Fuimos rápidamente a cambiarlos, y como no había nos los cambiaron por otros de mejor calidad. Después de comprobar bien la mercancía de nuevo, regresamos a casa, y allí nos damos cuenta de que otro vaso más está roto... No puede ser!!... si lo habíamos mirado!!... lo único que puede haber pasado es que se haya roto por el camino.

¡¡De mi querida Extremadura!!
        Lo mejor de todo es un recuerdo de España... que cual es?... pues cual va a ser, hombre!!! El jamón!!


         Recogemos todo y David hace la cena hoy... Averiguad qué hemos cenado... jeje... Desde aquí les digo a mis compañeros que no se preocupen porque deben pensar que no me gusta la pasta o que estoy cansado de comerla, porque leen el blog... pues no, no os preocupéis, que la pasta me encanta.

         Una ducha después de cenar y, por primera vez, lavo la ropa en la lavadora, la cual la llenamos y luego se nos olvida ponerla hasta una hora después... Ahora son las 23:00 horas y todavía está rodando dentro.

         Hoy Remy está en Antananarivo todo el día, y se quedará ahí a dormir. Eso quiere decir que hoy no he usado el español hasta ahora mismo que estoy escribiendo, con lo que tenía morriña.

         Mañana creo que iremos al Centro de Reeducación infantil, así que las fotos serán mejores, ok?

         Un abrazo a todos los españoles, sobre todo a los que me están apoyando con sus mensajes. Hoy me he dado cuenta de una cosa que me parece rara cuanto menos, y es que de ayer a hoy hay 2000 entradas nuevas en el peregrino... No me lo puedo creer!!!... La verdad es que me parece mentira que 2000 personas hayan entrado a leerlo en un día... No se habrá equivocado el blog?...
        
         Que descanséis y hasta mañana!!

miércoles, 23 de enero de 2013

Capítulo 4. Un día raro.


     Esta mañana también me costó levantarme, aunque lo hice rápidamente para no quedarme dormido, ya que se celebra la Eucaristía en el Centro Salesiano y, aunque es en malgache, quiero ir por Sor Faustina. Anoche me envió un mensaje mi hermana para darme la noticia de su trágica muerte, la cual me sentó como un jarro de agua fría. Ya estaba en la cama para dormirme. Recuerdo perfectamente la hora de la noticia, era la una y trece minutos de la madrugada. Desde ese momento se acabó el sueño y toda la noche he estado de acá para allá. Por más que lo pienso no puedo encajarlo.

         A misa fuimos Karima, Remy y yo, y cuando llegamos me sorprendí porque la Iglesia estaba abarrotada, y no es pequeña. Nos sentamos atrás, y el que me dio la información se equivocó, porque me dijo que empezaba a las 6:30, sin embargo, cuando llegamos puntuales a esa hora el sacerdote ya estaba en la liturgia eucarística. Me dicen mis amigos que las misas malgaches duran más de una hora, así que debió empezar a las 6:00 de la mañana.

         Da igual, porque no entiendo la misa, así que con las lecturas del día la celebro yo por mi cuenta. De todos modos, la estructura de la Eucaristía es la misma en todo el mundo, así que no estoy perdido en ningún momento.

         Terminada la Eucaristía, regreso a casa a desayunar. Hoy hay café con leche con dos rebanadas de pan, mermelada y mantequilla, un desayuno muy español. Después del desayuno, sobre las 7:00 (las 5:00 en España), escribo una reflexión dedicada a la hermana Faustina. La transcribo:

Hace tan poco tiempo que se fue Sor María que aún me parece mentira que ayer falleciera nuestra querida hermana Sor Faustina. Todavía no he podido asimilar la noticia de su muerte.

Me da mucha pena estar a tanta distancia del convento, aunque las hermanas saben que sigo estando tan cercano como cuando estaba en Almendralejo. En estos difíciles momentos me gustaría estar allí para acompañarlas, aunque sé que no están solas.

De Sor Faustina no puedo decir nada que los allegados del Convento no sepan. Ella dio su vida entera por Cristo, sin reservas.

"Ama totalmente a quien totalmente se entregó por amor", dice una canción. Ella lo hizo muy bien y amó con cuerpo y alma al Señor desde la clausura, desde bien joven. Sin duda esa entrega tiene hoy su recompensa y el Señor la tiene en sus manos.

Todavía la estoy viendo abrir la puerta del convento cuando llamamos, y cuando regrese me parecerá mentira saber que nunca más me volverá a abrir. Ella y el Señor saben lo que la voy a echar de menos, pero sin embargo, los que confiamos en el Señor debemos estar por encima del dolor humano, ya que sabemos que ahora disfruta de su presencia. Ahora ella y Sor María están juntas en la dimensión de Dios.

Sus bonitos ojos azules, su forma de hablar y su sabiduría hacían que una conversación con ella fuese de lo más agradable y no había prisa por terminar. Siempre tenía palabras de amor, de respeto hacia los demás, y sobre todo de alabanzas al Señor.

Esta mañana a las 6:00 de la mañana se la presentaba al Señor en la Eucaristía del Centro Salesiano de Madagascar, celebrada en Malgache. No entendí nada, pero no hacía falta porque solo pensaba en ella.

Ese es mi regalo de despedida para ti, Faustina, una misa celebrada en malgache. Es lo único que desde la distancia puedo hacer por ti. Sin embargo, el valor de una Eucaristía ofrecida es mucho más grande que cualquier otro regalo. 

Te pido que desde el cielo veles por nosotros, por el Centro Juvenil y por las hermanas que quedan aquí, para que Dios nos proteja y nos siga haciendo crecer en el Espíritu.

Desde Madagascar me despido de tí, aunque debes saber que no hacen falta despedidas porque tú estarás siempre conmigo.

Tu hermano Martín.
        
A primera hora, cada cual se va a sus tareas, y yo me quedo solo en casa para empezar a trabajar en los documentos que tengo que hacer para la ONG francesa, para que tengan una documentación útil para la financiación y para hacer algún plano esquemático lo más rápido que pueda. Sin embargo, a las 12:00 el cansancio puede conmigo, y entre eso y la cabeza que no para de dar vueltas por el tema de Sor Faustina me voy a dar una vuelta. Así, de paso, buscaré algún almacén de juguetes para los chicos de la prisión y del centro de reeducación y compraré verduras, que hacen falta.

Las explicaciones que me da David acerca la ubicación de un almacén chino que seguramente tiene de todo. Una calle hasta el final y luego a la derecha hasta el final también. Con estas explicaciones es difícil perderse. Lo malo es que cada una de las dos calles se tarda en recorrer más de quince minutos, con lo que se va media hora en el trayecto. Llego al almacén sin problemas, por unas calles llenas de mercadillos ambulantes que resultan ser permanentes. Paso por una pequeña tienda de juguetes, le pregunto al chico y no hay forma de comunicarme con él. Aquí hay dos monedas, el Ariary y el Franco Malgache. Resulta que tengo aprendida la conversión de euros a ariarys, pero los francos malgaches no los domino, y no tengo. Puedes pagar con ambas monedas, pero un ariary equivale a cinco francos malgaches y el precio cambia, así que hay que tener cuidado porque a los extranjeros les pueden decir que un producto cuesta 5.000 y si le pagas en ariarys le estás pagando cinco veces más, ya que son 5.000 francos malgaches. Todos dan el precio en francos, unos en francés, otros en malgache. Cuando es en francés puedo incluso regatear pero cuando es en malgache me limito a hacer un gesto de despedida con la mano y mostrar una bonita sonrisa.

Mercados a derecha y a  izquierdea

Frutas
 Las calles están plagadas de gente vendiendo todo tipo de cosas, hasta las más inverosímiles. Unos venden móviles usados, otros pedales de bicicleta, otros solo venden plátanos y otros productos típicos que no comería ni encadenado. La higiene brilla, ya sabéis porqué... las carnicerías tienen el género encima de una piedra, al aire libre y con el polvo pegado. Existen unos “locales” donde sirven una especie de sopa en una taza, siendo esta taza la misma para todos. No puedo más que asombrarme cada vez que miro hacia uno u otro lado, y cuando quiero darme cuenta, estoy en el almacén. Resulta ser una decepción, primero porque hay cuatro juguetes, y segundo porque los precios son más altos que los europeos... me huele mal... y me voy.

Vendiendo recargas de móvil
Desando lo andado con cuidado, porque me advirtieron que no saque la cámara en público, ya que puede haber problemas si me la ven. Echo algunas fotos con el móvil medio escondido, pero no quiero arriesgarme mucho, así que hoy hay poca documentación gráfica. Luego lo pensé mejor y saqué la cámara, ya que algunas fotos eran interesantísimas, sobre todo las costumbres de la gente, pero cuando voy a echar la primera foto me doy cuenta de que he dejado la tarjeta de memoria dentro del ordenador... ahora todos han visto mi cámara de la forma más tonta posible, vamos, que parece que la he sacado solo para enseñarla.... la recojo, vistazo a la izquierda, vistazo a la derecha y para casa...

Antes tengo que comprar varias cosas para comer: plátanos, cebollas, pepinos, una piña, tomates, manzanas, peras, etc. No sé si me han engañado, lo único que sé es que traigo siete u ocho kilos entre fruta y verdura y me he gastado unos tres euros.

Al llegar a casa, las bolsas de plástico, que son de primera clalidad, se rompen todas, primero la de la piña, claro. Si no es por unos chicos que me ayudan a recoger todo lo habría dejado en el suelo. Cuando saco el móvil para hacerles una foto solo les faltaba pegarse de puños, porque pensaban que lo que iba a sacar era dinero para dárselo... cuando les digo “foto, foto”, la mitad se va cabizbajo.... así y todo, algunos se quedan y los fotografío.

Los buenos samaritanos
Cuando llego están ya David y Hèléne con la comida hecha: arroz blanco y verduras. David, que está al tanto del blog, me gasta una broma... me dice: “tenemos pasta para comer, ¿te gusta?”... luego resultó ser arroz... Eso sí, para cenar había sopa con pasta, aunque la mejor sopa que he comido en mi vida. Abrimos el lomo ibérico y rápidamente se acabó... Luego un poco de pepino con salsa de algo. Entre tanto, se coló una boa constrictor en el comedor y tuve que armarme de valor para cazarla... aquí os dejo un documento gráfico. Espero que no os den miedo las culebras, pues esta tiene una cara terrible.

Si me descuido me rodea y me asfixia.... menos mal que estuve rápido.
La Virgen con el Niño
Hoy, no sé porqué, tenía diarrea. No sé si por el agua, si por algo que he comido o si por los nervios. Por la tarde estaba tan cansado, y tenía tanta acumulación desde el viaje, entre acostarme tarde y madrugar tanto, que me acosté la siesta y me levanté a las 19:00 horas. A esa hora fui a la capilla, totalmente vacía, para hacer un ratito de oración por la hermana Faustina, ya que en ese preciso momento estaba siendo enterrada en Almendralejo.

Después vamos a la cena, cuyo menú ya sabéis... un rato escribiendo y aquí acaba un día raro, un día de fatiga acumulada y de tristeza que acabó. Mañana será otro día. Solo le pido al Señor que tenga a Faustina en su Gloria, y a ella que interceda por mí para que mi trabajo aquí lo haga lo mejor posible.


La capilla del Centro Salesiano
Os dejo algunas fotos de los animalitos que he podido fotografiar de momento. No son muchos, pero son bonitos.


 


Hasta mañana!

A SOR FAUSTINA


Hace tan poco tiempo que se fue Sor María que aún me parece mentira que ayer falleciera nuestra querida hermana Sor Faustina. Todavía no he podido asimilar la noticia de su muerte. 

Me da mucha pena estar a tanta distancia del convento, aunque las hermanas saben que sigo estando tan cercano como cuando estaba en Almendralejo. En estos difíciles momentos me gustaría estar allí para acompañarlas, aunque sé que no están solas.

De Sor Faustina no puedo decir nada que los allegados del Convento no sepan. Ella dio su vida entera por Cristo, sin reservas. 

"Ama totalmente a quien totalmente se entregó por amor", dice una canción. Ella lo hizo muy bien y amó con cuerpo y alma al Señor desde la clausura, desde bien joven. Sin duda esa entrega tiene hoy su recompensa y el Señor la tiene en sus manos. 

Todavía la estoy viendo abrir la puerta del convento cuando llamamos, y cuando regrese me parecerá mentira saber que nunca más me volverá a abrir. Ella y el Señor saben lo que la voy a echar de menos, pero sin embargo, los que confiamos en el Señor debemos estar por encima del dolor humano, ya que sabemos que ahora disfruta de su presencia. Ahora ella y Sor María están juntas en la dimensión de Dios.

Sus bonitos ojos azules, su forma de hablar y su sabiduría hacían que una conversación con ella fuese de lo más agradable y no había prisa por terminar. Siempre tenía palabras de amor, de respeto hacia los demás, y sobre todo de alabanzas al Señor. 

Esta mañana a las 6:00 de la mañana se la presentaba al Señor en la Eucaristía del Centro Salesiano de Madagascar, celebrada en Malgache. No entendí nada, pero no hacía falta porque solo pensaba en ella.

Ese es mi regalo de despedida para ti, Faustina, una misa celebrada en malgache. Es lo único que desde la distancia puedo hacer por ti. Sin embargo, el valor de una Eucaristía ofrecida es mucho más grande que cualquier otro regalo.  

Te pido que desde el cielo veles por nosotros, por el Centro Juvenil y por las hermanas que quedan aquí, para que Dios nos proteja y nos siga haciendo crecer en el Espíritu.

Desde Madagascar me despido de tí, aunque debes saber que no hacen falta despedidas porque tú estarás siempre conmigo. 

Tu hermano Martín.

martes, 22 de enero de 2013

Capítulo 3. Primer contacto con trabajadores y búsqueda de vivienda.



       Esta mañana me costó levantarme. Anoche me acosté muy tarde escribiendo el capítulo II, y como nos levantamos a las 5:45 de la mañana, después de varios días así el cuerpo se resiente. En cualquier caso he pensado que si me quedaba más tiempo en la cama iba a levantarme muy tarde, y como uno no está viajando a Madagascar todos los días, me he levantado sin pensarlo.

         Hemos hecho la oración de la mañana con las lecturas del día y me sentí bien al comprender que los días son para el hombre y no el hombre para los días. Eso es lo que dice Jesús por medio del evangelista Marcos, y es cierto. Da igual sábado que miércoles, lo importante es que, una vez más, como decía Chus Villarroel, el hombre tiende a sacralizar las cosas con tal de vivir menos tranquilo y menos libre. Con lo fácil que es dejarse llevar por el ejemplo de ese galileo al que un día le dio por cambiar el mundo, casi nada... y con el mundo me cambió a mí también, y hoy me encuentro en el hemisferio donde cuando quitas el tapón del fregadero el agua se escurre en el sentido opuesto al que estoy acostumbrado. Los caminos del Señor...

Como sardinas en lata
         Rápidamente hemos salido Remy y yo a coger el “autobús” y hemos perdido el primero, pero aquí no pasa nada. En menos de 30 segundos ya estábamos montados en otro. Un pie en la espalda de uno, el otro en la cabeza de otro y nos plantamos en dos asientos de los de delante. Aquí el desodorante no se estila, y si sacas la cabeza por la ventana para evitar olores corporales extraños corres el riesgo de morir asfixiado por el humo de los coches mezclado con los olores de la calle (acordaos de ver las fotos de Bidonville). Decido sacar la cabeza por un momento y meterla dentro por otro, y así vamos haciendo tiempo. Lo malo es que el transporte hasta la cárcel dura hora y media.

         Cuando salimos de la tortura del viaje pasamos por una cuesta que nos lleva hasta la cárcel. Allí nos espera una montaña de basura enorme a la izquierda y un regato de orines de las celdas a la derecha hasta arriba, con lo que me acuerdo de lo bien que estaba en el autobús.

En la recepción
         Dentro de la cárcel nos espera el constructor que ha acabado unos trabajos de ampliación del centro. Allí están las autoridades carcelarias, los miembros de la ONG francesa, los constructores, Remy y yo. Me sentía extraño cuando cada cual daba su discurso, como si estuvieran inaugurando un rascacielos en Chicago, y Remy haciéndome la traducción simultánea. Querían saber mi opinión acerca del trabajo, y la verdad es que, después de inspeccionarlo, he dado mi visto bueno por lo bien ejecutadas que estaban las obras. Es curioso ver cómo aquí los constructores no roban a sus clientes, cosa que hacía mucho que no veía.

         Acabada la visita y, tras el aplauso correspondiente de los cuatro gatos presentes, pasamos al interior del centro a visitar a los chavales, pero antes tenemos que discutir con el constructor acerca de las obras que hay que hacer.

         Empezamos por la acometida de agua limpia, la cual entra por un único punto y con poquísima presión. Esto hace que los más de cien chicos tengan un único punto de agua casi sin agua para todos. Le propongo una solución que pensé ayer y la idea le parece bien. Ante mi pregunta, con segundas, de si sabe hacerlo, me responde que sí, pero con cara de pocos amigos, como pensando que él podría hacer la fontanería al mismo infierno si se lo propusiera.

         La solución pasa por quitar el actual depósito de 1000 litros que está a menos de un metro del suelo, enterrarlo en la entrada de agua como foso de captación de agua, de modo que cuando se llene suba el agua con una bomba eléctrica a un tanque nuevo que hay que instalar a cuatro metros de altura sobre una estructura metálica. Solo así conseguiremos presión y caudal para abastecer a todos los aseos y a la cocina, y también a las duchas, aunque no tengo muy claro que estas vayan a funcionar a pleno rendimiento nunca.

         Pasamos a la solución del saneamiento, para lo que le propongo un sistema que evitará que se atasque con las piedras, hierros, etc, que los niños echan en las letrinas, aparte de otras cosas más biolóicas. La solución es tan sencilla como poner una arqueta de paso entre la letrina y la fosa, de modo que los productos sólidos paren en ella y puedan limpiarse periódicamente. A veces las soluciones más sencillas resuelven los problemas más complicados, ya que la actual fosa está averiada porque tiene más productos no biológicos que biológicos. Ahora habrá que ver que se limpie la arqueta periódicamente...

         En cuanto a la evacuación de aguas grises, es decir, las de la ducha y lavabos, las vamos a conducir directas a la acequia, ya que así no irán a la fosa y durará más tiempo. En cualquier caso irían a la acequia, ya que la fosa verterá en ella, pero cuando no hay red de desagües no se puede hacer otra cosa. La intención es que esa acequia contenga solo aguas grises y no aguas grises en las que floten otras cosas... ya me entendéis.

         Llegamos a un acuerdo, aunque es difícil, ya que el constructor habla malgache, aunque su hijo sabe inglés porque estuvo dos años trabajando con una empresa americana. Yo me comunico con el chico en inglés, él se lo explica al padre en malgache. Remy me traduce las palabras técnicas que no sabe en inglés, y a él las que no sé yo... con una chica allí presente, y responsable del centro, hablamos en francés... total, que al final es una conversación de dos personas en la que intervienen cuatro parlantes.... un caos. Pero finalmente nos entendemos bien... o eso creo.

         Terminada la internacional conversación, vamos a ver a los chicos. Ya me conocen de ayer, y se acuerdan de mí. Vienen todos a darme la mano con un saludo extraño marca de la casa, que consiste en darse un golpe puño contra puño y luego llevarse el puño al pecho.

         Una vez saludados todos, quieren que les eche fotos en posturas de todo tipo, así que me pongo manos a la obra y fotografío a todos los niños. Por razones obvias no puedo publicar estas fotos, ya que son presos, por muy niños que sean. Os aseguro que algunas son de lo más gracioso que he visto.

         Después de la sesión de fotos al natural, uno me coge mis gafas de sol y se las pone, y cuando se me ocurre echarle otra foto con las gafas, me doy cuenta del error: ahora todos quieren otra foto con las gafas de sol.

         Terminada la segunda ronda de fotos, me quito la gorra y, sigilosamente, la meto en la mochila, no sea que a alguno se le ocurra querer echarse otra foto con la gorra y tengamos que hacer un tercer pase de modelos.

         Acto seguido nos reunimos todos para charlar, enseñarles algunos juegos y saludos extraños y después me dice Remy que el educador de los chicos tienen una sorpresa para mí. Cuando me dan la sorpresa se me ponen los pelos de punta, pues se trata de una canción africana preciosa. En un momento me parecía estar en la sabana africana entre tigres y leones. Los chicos cantaban al unísono una canción ensayada a la perfección. Cada cual hacía una voz, de modo que el producto musical es perfecto, y la grabé en vídeo, pero es una pena no poder reproducirlo, aunque intentaré sacar el audio para ponerlo. Vais a flipar...

         Después de esto nos vamos a comer Remy, Karima y yo a un restaurante. Allí nos espera David, y nos sentamos a la mesa. Como no, a la hora de pedir, como no sé qué estoy pidiendo, he pedido pasta... esto es el colmo!. Estaba buenísima, eso sí, y con pollo. Karima pidió lo mismo y el resto una hamburguesa, que por si no lo sabéis, no viene de EE. UU, sino de Alemania (Hamburgo). El caso es que hasta en Madagascar hay hamburguesas.

         Terminamos de comer y la comida de cuatro personas no llega, al cambio, a los diez euros. Vamos, que la comida en los restaurantes sale casi más barata que comer en casa. Lo bueno de estos sitios es que para un extranjero todo es baratísimo, por ejemplo, un trayecto en autobús de hora y media cuesta 600 Ariarys, es decir, veinte céntimos de euro... ¿No es ridículo?

         Nos vamos David y yo en la moto all ministerio, donde él tiene una entrevista con el ministro de asuntos internos, casi ná... Lo malo es que el ministro no anda ni presentándose, así que tenemos que irnos. Le han dicho que volvería en una hora, así que me dice que vamos a hacer turismo mientras tanto, y nos subimos a lo alto de la montaña donde viven los ricos de Antananarivo, y donde están los miradores que miran a los cuatro puntos de la rosa de los vientos... vamos, que la montaña está en el centro.

         Vemos iglesias protestantes, iglesias católicas, miradores y calles con coches que nada tienen que ver con los que circulan por las calles de los mercados, y cuando llega la hora de la entrevista, volvemos. Nuestro gozo en un pozo, pues el ministro sigue sin aparecer y ya no volverá, así que nos vamos.

         Pasamos por unas calles abarrotadas de gente donde se celebra el mercado, como en muchos sitios, pero de una manera tan brutal que el rastro de Madrid es, como se suele decir, una “cagá de mosca”.

         Ya en casa, llegamos al menos tres horas antes que Remy, el cual tiene la llave de la habitación, así que no puedo entrar ni a ducharme, ni a escribir, ni a nada de nada, así que David aprovecha para enseñarme el centro de los Salesianos de Don Bosco, el cual es precioso. Tienen todo tipo de animales, incluso avestruces. Como nota cómica os diré que un avestruz, sin saber cómo, se saló del recinto donde estaban encerrados, así que nos pusimos manos a la obra para intentar que volviera dentro. Por más que lo pensábamos no dábamos con la forma de la cual habría salido de allí, hasta que, investigando a fondo, nos dimos cuenta de lo obvio: por la puerta.

         Resulta que la puerta estaba abierta, y nosotros buscando la rendija por todos lados... No sabíamos si los avestruces son peligrosas. En la tele he visto que atacan a la gente si les tocas las narices, y para meterla dentro del redil había que tocárselas bien. Uno por un lado, otro por el otro, la vamos conduciendo hasta la puerta, y cuando llega, ni corta ni perezosa, entra sin rechistar. Ha sido el trabajo más fácil de mi vida, y menos mal, porque si veis las patas de un avestruz os aseguro de que en nada se diferencian de las de un “Velociraptor”... solo de pensar que nos aporreara con semejantes espolones, se me helaba la sangre...
Menudo el pájaro
         Dejando al enorme pájaro (o lo que sea) de lado, me sigue enseñando la finca, y es preciosa, hasta que tenemos que dejar de verla porque hay una señora que nos ofrece su piso para alquilarlo Remy, Karima y yo. Ahora vivimos con David y Hèléne en su casa, pero nos mudamos pronto. Esta tarde vimos David y yo una casita muy maja, aunque en un barrio que parece una fabela. La casa es de ensueño, pero no penséis que es una mansión ni nada por el estilo, sino que se trata de una casa viejísima de muchos colores, sin muebles y con un baño con un ventanuco sin puerta. Es pobrísima, pero muy acogedora. Me encanta, y así se lo hago ver a David. Habrá que ver lo que piensa el resto. Más tarde vamos a ver otras tres casas. La primera es mejor no describirla, pues podría haber sido el plató de rodaje de “el exorcista”. La segunda es demasiado lujosa para nosotros, y la tercera tiene tres piezas separadas, comedor-dormitorio, baño y cocina. Vamos, que para ir al baño o a la cocina hay que atravesar el patio por donde pasa la comunidad entera. Imagínate por las mañanas para ir a ... ya sabes. Y por las noches a lavarte los dientes. Creo que la primera opción es la mejor.

La cocina de la colorida casa colonial
         Ya en casa, cenamos y los franceses y yo y les doy a probar el producto estrella español: el jamón ibérico que mi madre me había preparado. El caso es que, como la comida aquí no es como la de Perú, no he tenido que prepararme ningún bocadillo. Me preguntan por el jamón, por los cerdos y porqué sé esas cosas, y les digo que lo sé porque soy extremeño, y Extremadura es la cuna del jamón (entre otras muchas cosas), por mucho que otros se piensen lo contrario... y quien piense lo contrario, que venga a Madagascar a decírmelo.

         Les gusta, y a mí la cena de patatas revueltas con cebolla. Y después me quedo un rato con Karima, ella leyendo y yo escribiendo, mientras los demás están reunidos en la habitación donde dormimos... ¡y yo no he hecho la cama!...

         Bueno, la vida del peregrino es así.... y aquí acaba el día. Entre unas cosas y otras se ha pasado volando, y mañana Dios dirá, que para eso es quien manda. Me remito al principio, al cartel en malgache que nos recordaba que Jesucristo es el camino, la verdad y la vida... con esto me despido. Sabias palabras del amigo Marcos, que sabía lo que decía. Piénsalo, y si es posible, síguelo...

         Hasta mañana!












lunes, 21 de enero de 2013

La primera toma de contacto

     Hoy ha amanecido pronto porque cuando nos levantamos Remy y yo a las seis menos cuarto de la mañana era de día ya. Teníamos que estar listos para las seis, porque en la familia Muller se reza el oficio con las lecturas bíblicas correspondientes al día. Lo cierto es que no me habría enterado de nada si no fuera porque he buscado las citas en mi biblia. Esta mañana empezó triste por el recuerdo de Sor María, fallecida ayer. Le pedía al Señor que la tuviera en donde le corresponde, en un lugar bien alto del cielo.

         Después de esto, y de publicar una entrada en honor a ella, nos hemos preparado Remy y yo para ir a cargar sacos de arroz para llevarlos a la prisión. Los cargamos en un fórmula 1, a juzgar por las apariencias. Lo mejor no es su aspecto, sino su feroz respuesta en carretera. Toma las curvas a dos ruedas, literalmente.


Cinco velocidades, servo-frenos con ABS, Aire acondicionado, navegador y ordenador de "a bordo". Una máquina...
         En el techo, sobre el retrovisor, lleva una inscripción de una cita bíblica escrita en malgache, con lo que no tenía ni idea de qué decía. Por la noche, en casa, viendo la cita del Evangelio de San Juan, hemos deducido que significa: “Jesucristo es el camino, la verdad y la vida”. Buena cita para llevar en el bólido.

         A medio interminable camino, en una cuesta arriba, tenemos que apearnos del coche si queremos continuar el camino, porque dijo que ya no quería andar más. Fue necesario que pasase por el “pit stop” para continuar. 
Como las balas el mecánico...

Nosotros subimos la cuesta a patita y llegamos a la prisión de Antanimora. Allí nos esperan los guardias, prestos a darnos la mano y decirnos “Bonjor”, o “Manao ahoana” si lo dicen en malgache. Lo malo es que bonjour lo dicen por la mañana, por la tarde y por la noche, algo que me sorprendió hasta que Remy me contó que lo hacen así porque así lo aprendieron un día en la escuela y se extendió a todo el país.

         En la cárcel conocemos a los niños, y el trabajo que mis amigos llevan haciendo desde hace algunos años. La verdad es que es admirable la labor de Hèléne y David, así como la de Remy y Karima, con estos niños que tanto lo necesitan.

         Empezamos en la cárcel a ver todas las instalaciones, si es que se pueden llamar así. En cuanto entro a los cuartos de baño y los dormitorios, me entra un agobio por dentro difícil de explicar. Creo que jamás me entraron tantas ganas de renegar de mi condición de humano, por la parte de culpa que me toca al permitir esta injusticia como hombre que soy. Es más fácil mostrar unas fotografías de las condiciones que a diario tienen estos niños que explicar con palabras el hedor, la tristeza de las celdas, la suciedad, las ratas, las caras de esos niños... Sin embargo no publicaré esas fotos para no herir vuestra sensibilidad.

         Si pudiera cambiarlo todo de un plumazo lo haría, pero no puedo ni siquiera cambiar la vida de uno solo de estos pequeños. Eso le hace a uno sentirse impotente ante tal injusticia que se ve por aquí. Una cosa es que alguien pague un delito con la pérdida de la libertad y otra bien distinta es que esa pérdida de libertad implique también una pérdida de la dignidad. No sé cómo puede salir rehabilitado de aquí ningún chico. Si no fuera por el cariño de estas personas que colaboran haciendo su vida un poco distinta, no sé qué sería de ellos. Afortunadamente aquí hay un equipo, entre el que me encuentro, que está dispuesto a dejarse la piel para que estos niños recuperen algo de su dignidad perdida.

Cocinando
         Mi labor en la cárcel es reconstruir las letrinas, tarea complicada. También será la dirección de la construcción de una fosa séptica, la cual es muy necesaria y no parece que sepan de cómo funciona una. Los vertidos fecales van directos a una calle trasera por la que mejor no pasear. Años y años de vertidos hacen de esa calle un infierno en la tierra.

         También debo inventar un sistema para aumentar la presión y el caudal del agua, ya que ahora mismo sólo hay agua en un grifo y sale un hilo tan fino que llenar una botella puede ser tarea desesperante. Todos los chicos hacinados en un rincón se cocinan su propia comida en fueguecitos individuales, junto al mismo canal por el que discurre todo tipo de desechos orgánicos e inorgánicos. Esta tarde he estado pensando un sistema y mañana se lo explicaré al constructor, para ver su viabilidad, ya que aquí los materiales y la tecnología distan mucho de los europeos. Se hará lo que se pueda, aunque en cualquier caso, creo que la alternativa es viable. Mañana, si el constructor me dice que puede hacerlo, os lo explico.

         Cuando acaba la visita a los pobres chicos de Antanimora, vamos corriendo a comer, ya que hemos quedado con David y Hèléne en un sitio bastante lejos. Tenemos que tomar dos autobuses que me recuerdan mucho a las combis peruanas. Son furgonetas de nueve plazas en las que caben más de veinte personas. No me preguntéis cómo, pero caben... Al fin llegamos al restaurante, junto a la embajada americana en Madagascar. No podemos sacar fotos delante de la embajada, no podemos andar por la acera de la embajada, no podemos mirar a la embajada.... pero, ¿qué podemos hacer delante de la embajada?...

No tenia mala pinta el restaurante
         Podemos caminar sin parar hasta el restaurante... y una vez hemos llegado, nos espera David y todos esperamos a Hèléne. Cuando llega pedimos de comer, y para variar, pido pasta con una especie de bechamel y algo de carne sin identificar y que prefiero que siga sin identidad. Llevo ya tres días comiendo pasta para comer y para cenar, es todo un récord...

         Terminada la comida nos vamos rápido porque hemos quedado con la directora del Centro de acogida de los chicos huérfanos, expresidiarios o ingresados aquí para protegerles de otros peligros peores en la calle. Cuando llegamos me presentan a la directora. A simple vista no parece muy habladora. Quiere hablar conmigo, pero ni ella sabe español o inglés ni yo sé francés ni malgache. Vamos, que la comunicación que tenemos se limita a un estrechar de manos.

         Pasando de ella de largo, me dirijo a ver a los chicos, el verdadero motivo de nuestra visita. Parecen más felices que los de antes, aunque con algunas reservas... Están en un régimen de semi-libertad, ya que no tienen las puertas cerradas, pero sí guardias que les impiden salir. Algunos tienen una especie de tercer grado penitenciario y salen por las tardes, otros permanecen siempre.
         Remy me enseña las instalaciones, que aunque algo mejores que las de Antanimora, son también muy precarias. El olor es el mismo en los cuartos de baño, y las duchas y letrinas están como para comer del suelo (espero que hayas captado mi ironía).

         Vemos rápido un plan de acción, y mientras mis compañeros están de charlas y reuniones con los responsables del centro, yo me siento a pensar el plan de abastecimiento de agua de Antanimora. Creo que no tiene fallas, aunque está mal que yo lo diga... el caso es que cuando acabo, me pongo a jugar con los chicos, los cuales lo agradecen sobremanera. Pronuncian mi nombre a voces porque para ellos soy la atracción del día. Están más acostumbrados a Remy y Karima, así que me pongo con ellos a usar mi francés improvisado que no va más allá de “cómo te llamas, cuántos años tienes, yo me llamo Martín...”. Eso sí, los saludos malgaches a todo momento.

         Ellos son de dar la mano. Siempre que me cruzo con uno le tengo que dar la mano aunque se la haya dado ya siete veces antes. Me buscan para jugar al fútbol, para jugar al baloncesto, así que juego con ellos y les propongo juegos que ellos nunca habían visto. Uno es muy sencillo, pero ha causado furor. Consiste en ver quien es capaz de encestar la bola en la canasta desde el centro del campo. Parece una tontería, pero nos ha llevado más de una hora, hasta que hemos cambiado la distancia hasta la del tiro de triples. Media hora después, la tuve que volver a cambiar a la línea de tiros libres.... y finalmente tuve que coger a uno en los hombros y ponerle junto al aro para que encestara.... ¡por Dios, qué malos son jugando al baloncesto!... Al fin y al cabo da igual, pues de lo que se trataba era de pasar un buen rato, y vaya si lo hemos pasado.

         Otra cosa que ha causado furor es grabarlos en video con el móvil. Es una tontería para nosotros, pero unos niños que ni se conocen porque no tienen espejos, disfrutan como locos viéndose en la pequeña pantalla. Parece que no se creyeran que son ellos mismos.

La cocina
         Al final llegó el tiempo de irnos, y cuando me iba, todos venían a despedirse de mí.  Era una pena, y en francés me decían: “Mañana, mañana”, sin saber que mañana no tenemos plan de volver. Eso sí, volveré, y cargado de esos enredos que tanto gustan a los niños y que tuvo tanto éxito en Perú: juguetes y golosinas.          Por supuesto, también material escolar, que es lo principal, pero sin olvidar que son niños y quieren y deben jugar.

La toma de agua

         Nos vamos del centro y tenemos que andar durante más de media hora hasta llegar al primer autobús. Cuando lo tomamos, les digo a mis amigos que quiero ir a comprar a un supermercado. Quiero leche, desinfectante de manos (que aquí es indispensable), maiz, atún, etc... vamos, las cosas básicas del buen europeo.

         Llegamos a un supermercado francés que tiene productos europeos, así que hacemos el acopio. Es increíble ver lo que cuestan unos simples bombones de esos dorados que todos conocemos. Viendo el precio parece que lo que se vende es oro de verdad.... sin embargo, al cambio no es tanto. Por supuesto, no los compré.


         Salimos bolsas en mano y nos dirigimos a otro autobús que nos llevará a un mercado donde poder comprar tomates y cebollas. Karima nos invita a unas brochetas de cebú. Ya sabía yo que tendría que comer algún bicho raro por aquí. El caso es que están buenos.

         Llegamos a casa y nos disponemos a hacer la cena. Lo primero es una ducha, ya que el día ha sido largo y de mucho calor. Cuando acabo de ducharme, ya tienen hecha la cena. Qué curioso..... ¡pasta!... Me da a mí que el récord seguirá aumentando... y de segundo, ensalada de tomate con atún y maiz. Eso es receta mía, aunque lo han hecho ellos.

         Toda la tarde venía pensando en las recomendaciones que Remy me da acerca de cómo se pagan aquí los delitos de robo: robar una gallina equivale a seis meses de prisión, matar un cebú equivale a cinco años, robar una chirimoya equivale a seis meses, etc. Menos mal que no está en mis planes robar una gallina ni matar un cebú... y si me como una chirimoya pediré la factura como comprobante...

         Esto es todo. La noche acaba con una charla con David acerca de las condiciones de un barrio de aquí llamado Bidonville. Casi mejor os reto a que veáis la sección de fotos de Google cuando pongáis ese nombre. Aunque parezca mentira, esto aquí existe.

         Por la noche tengo una charla privada con mi amigo Remy, y poco después nos vamos a la cama... cada uno a la suya, claro. Me quedo un rato más para poder compartir mi día con vosotros, porque de momento no he tenido ni un minuto libre en todo el día. Mañana Dios dirá.

            Hasta mañana!!

¡FELIZ VIAJE, HERMANA MARÍA!

     
     Apenas dos días después de salir de España me he enterado de una triste noticia: Sor María ha muerto.

     Me da mucha pena estar a miles de kilómetros de allí y no poder estar acompañando a mis hermanas pobres de Santa Clara en estos momentos. El convento entero estará conmocionado, me imagino, al igual que todos los amigos cercanos. Es una noticia que, aunque esperada, me ha emocionado. Sor María era para mí muy querida y puedo dar gracias a Dios por haberme concedido la oportunidad de conocerla más de cerca.

     Lejos de ser una noticia mala, creo que es bonito saber que ella está disfrutando ya de su querido Jesús, de su querida María. Yo estoy convencido de que no está sola, y ahora me encomiendo a ella para que me ayude en mis aventuras peregrinas y para que interceda por mí ante el Señor para que me guíe por una senda llana. 

     Cuando murió mi padre, escogimos como cita para su lápida una de Lucas:

"¿Porqué buscáis entre los muertos al que vive?. 
No está aquí, sino que ha resucitado...". 
(Luc. 24, 5). 

     Pues bien, Sor María también resucitó. No busquemos entre los muertos, pues ahora ella vive plenamente en el Señor. Eso es motivo de alegría, de alegría franciscana. 

     Yo me quedo con los recuerdos de sus mejores momentos, y esta mañana cuando rezaba un Ave María por ella, me sonreía cuando decía: "... santa María...". Desde luego que Sor María es una santa con mayúsculas.

     Te deseo un feliz viaje, hermana. Sabes que desde la distancia estoy contigo, y con nuestras hermanas del Convento de Ntra. Sra. del Amparo. Me gustaría poder vivir con ellas estos momentos, pero no puedo.

     Espero verte un día en el cielo y que los dos podamos compartir los viejos momentos aquí en la tierra, y cuando vuelva a hacer el Belén de Santa Clara, te recordaré como la mujer que fue y será un ejemplo para todo Almendralejo.

     Desde aquí envío también un abrazo a mis queridas hermanas, para que sepan que desde la distancia no las olvido.

                                                                                                 Tu hermano Martín