Asómate al mundo exterior...Y VERÁS TODO LO BUENO QUE TIENE!

Asómate al mundo exterior...Y VERÁS TODO LO BUENO QUE TIENE!
Asómate a la ventana y mira, escucha, habla...y comparte conmigo tus impresiones.

"Hermanos, comencemos, ya que hasta ahora poco o nada hemos hecho..."

Un gran Santo, el más pobre en lo material, pero el más rico en lo espiritual dijo en su lecho de muerte: "Hermanos, comencemos, ya que hasta ahora poco o nada hemos hecho...". Ese gran Santo era Francisco, y si él dijo no haber hecho nada, ¿que hemos hecho nosotros? Empecemos a hacer algo para cambiar el mundo, ¿no os parece?

Eres el visitante número:

Busca aquí lo que quieras

jueves, 9 de febrero de 2012

Lunes plagado de héroes...


La explicación es lo más absurda que me habría podido imaginar... ¡¡¡Filo ha llevado a su hijo a un brujo....!!!. Lo sé porque esta mañana, en el desayuno, Amado me ha dicho que la ha llamado y que ella se lo ha dicho.

No me puedo creer lo que oigo... ¡¡La catequista llevando a su hijo a un brujo!! Ya me decía y redecía Don Emiliano que mi europeismo mental aquí no es válido... Y hablando acerca del tema, Amado me explica qué es exactamente un brujo peruano.

Se trata de un señor (o señora si es bruja) que, calavera en mano, y con velas y demás archiperres esotéricos, formula hechizos sobre los moribundos y desgraciados enfermos, los cuales se dejan hechizar porque nunca se puede cerrar una puerta a la curación, sea cual sea... Eso sí, entre los múltiples objetos paganos y la calavera que en su día alojaba un verdadero cerebro pensante, para el ritual de brujería se necesita la Biblia y un crucifijo...

Efectivamente mi europeismo mental no da más de sí...

No sabía que Jesús en los evangelios podría llegar a decir: “¡¡¡Cuando veas a un enfermo, ponte un taparrabos y cuatro plumas de gallina vieja en la cabeza... salta alrededor del enfermo y sacúdele unos mamporros con un palo mojado en sangre humana... coge una calavera y haz el baile de San Vito, después formula un hechizo mientras le escupes a la cara un brebaje de aguardiente... y por último, en mi nombre, cúralo.....!!!”

            De todos modos releeré el evangelio, no sea que el equivocado sea yo...

En fin... que nada puedo hacer, porque de echarme a la cara a Filo lo mismo la estrangulo que lo mismo me compadezco de la pobre... Ya me enteraré de los “milagros” del curandero bailón... y si da resultado, lo mismo le copio. A lo mejor me gano la vida en España a base de bien...

Acabado el desayuno, me voy a buscar la compañía que saca a la calle a diario un “combi” o lo que nosotros llamamos furgoneta. Es el medio de transporte colectivo al que aquí también le llaman “colectivo”... bien elegido el nombre. Pero para mi sorpresa, los combis salen a las 5:00 de la mañana...

Aquí todo es temprano, los combis, las comidas, las misas, las cenas y la hora de dormir... También es cierto que a las 17:00 ya es casi de noche.

Pues nada, hoy es lunes, tenía que estar camino de Granada y no lo estoy, pero nunca está de más captar la señal de que cuando estas cosas pasan es porque el Señor te tiene preparadas otras bien distintas. Quien maneja es Él, no nosotros...   

Voy a llamar al alcalde de Granada, Toni. Vamos Don Emiliano y yo a ver al alcalde provincial de Chachapoyas, el Dr. Diógenes. Aquí a los alcaldes provinciales se les llama doctores. Espero que a los doctores no les llamen alcaldes...

El alcalde Diógenes llama a Toni, pero éste se encuentra en Chiclayo y hasta mañana no vendrá, así que ya sé que voy a pasar otro día en Chachapoyas, lo sabe Don Emilano y por ende, lo sabe también Diógenes, el cual aprovecha la coyuntura de tal situación, y a sabiendas de que no tengo nada que hacer porque tenía pensado viajar a Granada y no puedo, se lanza al barro y me pide que le acompañe a visitar otra Iglesia, esta vez en Molinopampa, el poblado donde vive Juan de Dios. Como no puedo escaquearme de ningún modo, y además no tengo nada mejor que hacer, acepto. Estoy de ver Iglesias hasta la coronilla. He visto tantas ya que ya no sé cual es de cada sitio, y aquí la gente confía en que las arregle todas.

Quedamos en que me recoge en el Obispado cuando termine una reunión que tiene, así que ahí le espero. A eso de las 10:00 me viene a buscar, me monto en su Toyota (cómo no) y nos vamos de viaje. No imaginaba entonces la aventura que me esperaba.

Al principio la cosa es un poco tensa, ya que cuando no conoces a alguien y te vas a pegar un viaje de un par de horas con él, lo primero que dices es:

- Llueve, ¿eh?
- ¡Claro, claro..! responde el otro.
- Bueno... estooo... ¿y cómo está la cosa por Chachapoyas...?
- Malogradita... bien malogradita...

Pero poco a poco va entonándose la conversación, sobre todo porque nada más salir de Chachapoyas tenemos un huaico que os tapa el camino y tenemos que esperar a que la máquina lo quite. El derrumbe ha sido de la ladera sobre la carretera y esos huaicos son más fáciles de reparar porque sólo hay que quitar la tierra de la pista y verterla abismo abajo. Los huaicos en los que lo que se desprende es la pista en sí, son más trabajosos porque lo que hay que hacer es comer terreno a la ladera y verterlo sobre lo que antes era pista y ahora es abismo... y así hasta llenarlo o abrir un camino más pegado a la ladera.

Con el alcalde Diógenes en San Francisco de Daguas
 Salimos del coche y esperamos fuera, porque es tontería pasar una hora o más sentado en el coche. Por suerte, hace más de una hora que está la máquina sacando tierra y cuando llegamos ya casi está acabado. Una vez terminado, seguimos la marcha.



El alcalde Diógenes ha contactado con el alcalde de Molinopampa para concertar la visita. Sólo espero que no me hagan otro recibimiento al estilo andino, como en Granada. Seguimos por la pista de tierra, bordeando piedras, palmeras y todo tipo de obstáculos hasta que nos topamos con otro corte. Esta vez ha sido un camión que ha salido disparado ladera abajo y las máquinas tratan de tirar de él con eslingas. Me parece que el trabajo será en vano, pues el camión está lo menos a 300 metros ladera abajo. Por fortuna el chófer ha sufrido pocos daños.


Bordeamos las máquinas que trabajan para sacar al infortunado y proseguimos, y unos minutos más adelante le llaman por teléfono... Una urgencia.

Ya nos advirtió Diógenes que la máquina de Chachapoyas no podrían prestárnosla para la obra de Granada porque normalmente está trabajando en los haicos, cuando no hay uno aquí hay dos o tres allá... El maquinista está especializado sólo en huaicos y dudo que haya abierto alguna vez una cimentación.

Vereda abierta para el paso provisional
La llamada era para que enviara la máquina al camino de Chontapampa, el cual ha sufrido un derrumbe de la pista y sus gentes están incomunicadas. Son personas muy pobres que dependen del camino para vender diariamente sus productos agrícolas y su leche en Chachapoyas. Un día o dos sin salir a vender produciría la pérdida de la mercancía perecedera, y no están para pérdidas precisamente. Hay un conflicto de intereses, porque por cuestión de escasos 10 metros, el derrumbe se produce en el distrito de San Francisco de Daguas en lugar de en el de Quinjalca, así que le toca la papeleta a la alcaldesa de San Francisco de Daguas. Los pobladores aislados no entienden de política, sólo de bestias y hortalizas, y saben que sus bestias no pueden acarrear sus hortalizas... por lo demás, quien les arregle el camino les da igual.

Aquí empiezo a ver los héroes a la fuerza, héroes de día a día en la cordillera andina. Cómo hombres, mujeres y niños empiezan a trabajar por su cuenta sin esperar a nadie para, por lo menos, abrir una vereda por la que poder pasar los mercaderes con la mercancía. Resulta que, además, el terreno es rocoso, cosa poco frecuente en un huaico, y como lo que se ha derrumbado ha sido la pista, tienen que comer manualmente terreno a la pared de roca para abrir un pequeño paso. Y empiezan a picar mientras llueve sin parar y justo al borde de una caída de unos 50 metros... y cuando llegamos a valorar los daños Diógenes y yo, ya tienen una veredita abierta y están pasando los borriquillos, ajenos a lo que tiene debajo... Lo mismo no son ajenos, pero saben que si no pasan puede ser peor...

Alcalde al pie del cañón, nunca mejor dicho...
El alcalde hace sus llamadas y localiza la máquina, pero da la casualidad de que está trabajando en otro derrumbe cercano. Les dice a los lugareños que en cuanto acabe la máquina en el otro sitio la envía, pero claro, él pone la máquina y el combustible lo tendrá que poner la alcaldesa de San Francisco de Daguas... aquí las cosas funcionan así, por cooperación.

Hace mucho que no comparo continentes... así que ahí voy:

En España la alcaldesa habría dicho que le da igual que el derrumbe sea en su distrito, que tiene obligación de repararlo, sí, pero que ya lo hará cuando pueda, que ahora está muy ocupada y está escasa de efectivo para gastarlo e gasóil... y mientras tanto, el alcalde del otro distrito habría puesto el grito en el cielo metiendo prisa y amenazando con ir a los tribunales militares si fuera el caso. Al final, los perjudicados habrían sido los lugareños que, con su leche cortada, habrían tenido que dar media vuelta y rezar porque las vacas aguantaran sin su ordeño al menos una semana.. eso o beber leche para desayunar, comer y cenar.

Luda, alcaldesa de San Francisco de Daguas
Pero en Perú no. La cosa fue exactamente todo lo contrario. Una combinación de cooperación, preocupación por los afectados y no tener miedo a realizar el trabajo sucio aunque seas un alcalde, es lo que acabó por solucionar el problema y que todo acabara como en los cuentos de Disney.

La secuencia sucedió así:

- Por la mañana temprano, el alcalde de Quinjalca envía un fax a la alcaldesa de San Francisco de Daguas, donde le comunica lo ocurrido y la importancia de arreglarlo cuanto antes en beneficio de los pobres pobladores afectados. Lo primero que me sorprende es que la alcaldesa no pone pegas en que fotografíe un “documento oficial” y me lo presta encantada.


- Acto seguido, la alcaldesa se pone en contacto con el alcalde de Granada, pero al no estar en su despacho por estar conmigo y no tener cobertura por esas tierras montañosas, se pone manos a la obra y empieza a buscar máquinas para arreglar el problema.

- La alcaldesa tiene suerte, ya que a quien tanto llamaba para pedirle la máquina, por casualidad, va conmigo a ver la Iglesia de Molinopampa y pasamos a saludarla, así que se vuelve loca de alegría...

- Informado de lo ocurrido, el alcalde entra en la alcaldía de San Francisco de Daguas para llamar con el fijo. Se informa de dónde está la máquina y por suerte, está cerca de nosotros.

Explicando los pasos que vamos a dar...
- Mientras la alcaldesa se va a preparar y a buscar fondos para “el petróleo”, Diógenes y yo vamos a ver el derrumbe y vemos a los lugareños trabajando, les decimos que estamos en ello y que en breve vendremos con una máquina. Vamos a buscar a la máquina para valorar cuánto le queda de trabajo en el otro derrumbe. Cuando llegamos, le queda poco, más o menos una hora, así que le esperamos para que termine, pero como le queda poco gasoil, le explica que tiene que ir a San Francisco de Daguas y que la alcaldesa le guiará al nuevo trabajo. Nosotros vamos a procurar el combustible.

- Cuando llegamos a San Francisco de Daguas, informamos a la alcaldesa y vamos a por gasoil. Ella guiará a la máquina, pero entre preparativos y tal, llega la máquina y no hemos salido todavía a por el gasoil. Le dejamos trabajando en el derrumbe y nos vamos con la alcaldesa a por el combustible.

- Recogemos a un Ingeniero que trabajaba cerca para acercarle a Chachapoyas, pero si quiere venir con nosotros, tendrá que acompañarnos hasta que acabemos y luego, cuando todos vayamos a casa, le llevaremos... Como no le queda otra, acepta... Aquí todos aceptan todo... Conozco un país donde nos habrían mandado a freir espárragos si les decimos que antes de llevarles tenemos que hacer unos asuntos.

Con Hilmer, el Ingeniero solidario
- En compañía de la alcaldesa, que por cierto se llama Luda y del Ingeniero, llamado Hilmer, vamos en busca del preciado líquido, pero antes tenemos que comer, porque son las 14:00 y aquí se almuerza a las 12:00. A la alcaldesa no le importa lo más mínimo invitar a tres personas, aunque dos seamos agregados.

El menú de Luda
- Comemos rápido. Sopa de esas hierbas con gallina y pasta y cómo no, nuestro queridísimo amigo el Kui, sonriente sobre una base de arroz, patatas y garbanzos. De refresco nos pone una bebida caliente que prefiero no preguntar qué es. El concepto de refrescar no creo que lo tengan muy depurado.

- Salimos todos hacia Molinopampa, después de haber avisado al alcalde que nos esperaba y al que ya se le hacía raro que tardaramos tanto para ir a ver la Iglesia. Pero como aquí lo normal es que pase algo por el camino, la gente no se preocupa y piensa que lo más lógico es que nos hayamos entretenido por algún derrumbe o desastre similar.

- Llegamos a Molinopampa y el alcalde está en la alcaldía trabajando aunque son las 15:30 horas. Su turno no acaba hasta las 20:00 horas, como de costumbre de lunes a sábado... los domingos sólo trabajan por la mañana... y si hiciera comparaciones ahora sería un poco cruel.

- Como el responsable del grifo (surtidor) tardará en venir, optamos por tomar un café en un bar frente a la municipalidad (ayuntamiento). Aquí no merece la pena perder los nervios por las prisas, sobre todo cuando no puedes hacer nada. Mientras viene y no viene, y negocia el precio del líquido y acepta que tiene que ser fiado porque, lógicamente, no veníamos con este fin, nos tomamos el café. Todos lo toman solo, y yo le digo al camarero que mitad café mitad leche, porque otro día dije café con leche y me pusieron el café por un lado y la leche por otro a rebosar los dos. Y mi sorpresa es que para tomar con el café no trae pastas o dulces, ni bombones o galletas.... ¡¡nos trae queso!! Y pan, por supuesto. Nos lo jalamos y proseguimos. Incluso su forma de cortar el queso me parece de lo más extraña. Yo lo habría cortado haciendo cuñas desde el centro a los bordes. Ellos lo cortan igual que si fuera cuadrado, de un extremo al otro... así que al que le toca el primer corte prácticamente no mueve mandíbula, mientras que el que coge el del centro se frota las manos.
Haciendo tiempo en un pequeño bar
- Salimos del bar y llega el responsable del gasoil. Llena un depósito que echó el alcalde Diógenes (él mismo, sin delegar como se haría en España) en el maletero y salimos a que el maquinista pudiera seguir trabajando.
Alcalde de Molinopampa y responsable del surtidor

- Llegamos al derrumbe y los pobres lugareños están todos mojados y mirando cómo trabaja la máquina, asistiendo al maquinista en todo cuanto necesita. Cuando llegamos nos vienen a saludar saltando sobre el abismo como aquellos que no tienen vida que perder... mujeres y niños incluidos. Están muy agradecidos porque sabe que, de no ser por la máquina, lo mismo en un mes todavía no habrían terminado.

- Con la máquina llena, nos acercamos con ellos a ver un puente en mal estado, ya que el ingeniero y yo entendemos algo del tema y les podemos orientar.. cuando llegamos me sorprendo de que a eso le llamen puente. No puedo entender cómo pasan a diario por encima con el combi lleno de leche y verdura hasta las trancas.. y encima te dicen que el pilar central del puente “lo llevó el agua” tan tranquilos mientras siguen pasando con la combi cargada.

Esto es el puente del que depende el poblado de Chontapampa... el pilar central se lo llevó el agua
- Les orientamos sobre qué hacer y el alcalde decide que la máquina se quede mañana también para arreglar los desaguisados. Ya que está aquí, lo mejor es rematar la faena y hacer las cosas bien. Así que, como nos tenemos que llevar al maquinista de vuelta a Chachapoyas, porque no suelen dormir al raso, tenemos que esperar a que termine de arreglar la pista y su jornada laboral y así poder ir los cinco a Chachapoyas.

Y aquí un día normal es así, sales a por pan y te vienes con dos alcaldes un Ingeniero y un maquinista, mojado hasta los huesos y lleno de barro. Cosas del Perú, dicen ellos tan tranquilos.

La moraleja del día es que una aventura así te hace ver que las personas aquí son de otra pasta:

- Los alcaldes se preocupan por su pueblo, y trabajan como cualquier otro. No les importa mojarse ni meter los pies en el barro, ni cargar o descargar o ser los mozos de los recados para acarrear gasóleo.

- El ingeniero tiene que vivir una aventura más cuando le corresponde ir a casa a descansar, que para eso ha terminado su jornada, y sin embargo, se presta como cualquier otro a cooperar en lo que haga falta y llenarse de barro cuando había logrado ir a casa bien limpio, fruto de un cuidado extremo en obra.

- Los lugareños son entregados y trabajan de sol a sol, recorren distancias a pie que nosotros no haríamos ni en moto, cargan con los niños y las bestias, y después de perder un día de trabajo y su mercancía, no pierden la sonrisa porque al final, que la carretera esté repuesta es una buena noticia, y con esa se quedan, no con el día de perros que han tenido. Se van a la cama con la única cosa buena que ha pasado y ni se acuerdan de las 18 horas de penurias anteriores. Y después de decirnos que no han podido comer porque el pueblo está a 2 horas andando, se van contentos, aunque todavía les queda llegar y es de noche. Eso sí, no han traído comida, pero una botella de 2 litros de aguardiente sí, y tras un discurso del alcalde y luego de la alcaldesa, hay unos brindis con aguardiente. Al alcalde se le ocurre decir que el Sr. Martín de España ha donado 50 soles para la compra del gasóleo, con lo que de nuevo las miradas se clavan en mí y me tratan como si fuera San Martín de Porres... me aplauden, me vienen todos a dar un gesto de cariño, manos y besos, y el gerente del aguardiente me dice: “Dos son mis ojos...”. Yo, ajeno a lo que quiere decir, me entero cuando los alcaldes se ríen, porque por lo visto, cuando alguien es persona grata por ser un bienhechor, se le dice eso, haciéndole saber que mientras todos han tomado un trago del aguardiente, a mí me corresponden dos... ¡Toma ya! Y cómo no, me clavo otro chupito, o mejor dicho, otro culo de botellín de agua partido con una navaja. Entonces pienso que menos mal que no di 100 soles, porque de haberlo hecho lo mismo me dicen “diez son mis dedos” y me tengo que agenciar los dos litros de aguardiente...

El Ingeniero Hilmer dándole al aguardiente...
Cuando dicen que te llevas más de lo que das cuando vienes a estos sitios, me parece que es algo típico de decir, pero luego ves que no puede ser más cierto. Me voy de aquí viendo héroes y heroinas, incluso heroininos... no los que tienen cargo político, que también, sino los que no tienen nada...

Los heroininos... bonito collar de cuerda... 
Y por mucho que se quieran expresar estas cosas con palabras, jamás se podrá expresar lo que uno ha vivido, por más que uno intente reflejarlo todo... Yo le había dicho a Juanita, la cocinera del Obispado, que llegaría a la hora de comer... mientras tanto, nos daban las 19:00 y seguíamos embarrados.

Si 50 soles, que al cambio son poco más de 15 euros, han ayudado para que estas personas caminen dos horas cantando de vuelta a casa en lugar de lamentándose, es que efectivamente uno se lleva más de lo que da. Por cierto, esos 50 soles salieron de la parte que corresponde a la aportación de Pepi del  Centro Juvenil Francisco y Clara de Almendralejo, así que gracias a ella, esto ha sido posible hoy... esta es la prueba de que, a pesar de estar a 10.000 Km, estamos más cerca de lo que pensamos. ¡Gracias Pepi!

Por eso, hoy el homenaje es para estas personas. Da igual quienes sean... lo que a mí me importa es que, de nuevo, he vivido el evangelio en los montes andinos: ayuda al necesitado..., haz bien y no mires a quién...,y cómo no, todos somos hermanos...

La Iglesia de Molinopampa, mientras tanto, puede esperar...




Y aquí, mi pequeño homenaje a estos héroes de diario, héroes a la fuerza...


Hasta mañana! 

miércoles, 8 de febrero de 2012

DOMINGO DE VISITAS: VIRGEN ASUNTA


Catedral de Chachapoyas

Hoy es domingo, y como hay misa de 7:00 y siempre me levanto a las 6:00, decido ir a la catedral, justo al lado del Obispado. Y da la casualidad que hoy, para variar, me he despertado a las 8:00. Por un lado me fastidia, pero bueno, también necesitaba dormir algún día más de 6 horas.

No pasa nada, y al final lo agradezco. Son estas cosas que pasan, señales de Dios, que permite ciertas cosas porque sus planes son otros. Él quería que hoy fuera a misa de 9:00 en la Iglesia de la Virgen Asunta, donde se encuentra un asilo de ancianos al cargo de unas monjitas muy saladas.

Estoy un poco pendiente de la visita que nos prometieron Filo y su marido, cuando nos aseguraron que bajarían a Javier al hospital y que nos avisarían, pero como no puedo comunicarme con ellos y en el Obispado siempre hay gente, me voy tranquilo, porque la misa será una hora como mucho.

Iglesia de la Virgen Asunta
Amado me da explicaciones para llegar sin problemas a la Iglesia, y como aquí todo el centro de Chachapoyas está hecho en cuadrícula, no tengo problemas para llegar. Lo más curioso es que el padre Ilder me dice que la Iglesia está a 7 minutos andando. Me acuerdo de cuando tomé el bus a las 16:31 de la tarde... parece que aquí se toman en serio cada uno de los minutos.. Yo habría dicho que está a 5 minutos, o a 10 si vas más despacio.

Una vez en la Iglesia, entro por la puerta principal, en el hastial frontal y abiertas de par en par sus dos hojas. La Iglesia es bonita. Se accede a través de un patio con escalones para llegar al nivel del piso de la Iglesia.

Una vez dentro del patio veo a una señora ataviada con sus mejores galas, que constan de: alpargatas roidas, falda descosida y rebeca agujereada... ¡¡¡muy franciscana, sí señor...!!! Hoy el Salmo responsorial dice: “El Señor sostiene a los humildes...” y vaya si es verdad. La señora va cabeza erguida y viento en popa surcado los vientos con toda la dignidad del mundo a celebrar la resurrección del Señor. Y como hoy es domingo, me voy a abstener de hacer comparaciones con España.

En la Iglesia, montones de personas, sobre todo mujeres, como suele ser habitual. Los hombres son católicos, y no les importa levantarse a las 5:00 de la mañana para ir al campo bajo lluvias torrenciales, descalzos, de noche y mirando de reojo por si tienen que pegar un brinco para sortear un huayco... Eso sí, levantarse a las 8:00 los domingos para ir a misa es todo un sacrificio... ¡hace falta ser mandril!...

Los ancianos del asilo de Virgen de Asunta
 No importa, aquí estamos todos y cada uno de los que Dios quiere que estemos, así que nos sentamos y comienza la celebración.

El celebrante es el padre Antonio, y como todavía no lo conocéis, os lo presento un poco:

Antonio es un cura de esos que si le escuchas en la homilía te asombras, primero porque hace participar al gentío con preguntas o frases a medio terminar para que el pueblo las termine.. por ejemplo, dice:

"Nos reunimos hoy domingo ¡¡¿¿como...??!!

y todo el pueblo responde: “¡¡Iglesia...!!”

y dice, ¡¡¿¿y como....??!! , y el pueblo: ¡¡comunidad!!

Y vuelve, ¡¡¿¿y como...!!??,  y los fieles: ¡¡hermanos!!

            ¡¡Sí señor..., muy bien!!


             Me recuerda a cuando iba a catequesis de primera comunión y Don Sabino usaba con nosotros la misma táctica...

El Padre Antonio. Lo mismo te predica que te fríe los huevos del desayuno, oye...
 Concelebran dos sacerdotes, a uno no le conozco y al otro sí... espero conocerle mejor para hablaros de él, pero os anticipo que es un inglés que lleva 40 años en Perú y todavía no se le entiende cuando habla. Pero tiene una historia bastante interesante.

El padre inglés hizo un Vía Crucis para la Iglesia de Virgen Asunta, y como el idioma no lo domina todavía, la inscripción de una de las estaciones está un poco equivocada... no deja de producir risa:
¿Cicerón?...Yo pensaba que era Cirineo...
Bueno, pues el primer día que llegué a Chachapoyas, el padre Antonio en mitad de la homilía hizo que casi me cagara en los calzones del susto cuando de repente dice: ¡¡Tenemos con nosotros a un chico español que viene a cooperar con una causa muy bonita, y quiero que todos le demos un aplauso y que salga a decir unas palabras...!!

¡¡La madre que lo trajo...!! yo ahí, totalmente anónimo si no fuera porque soy más blanco que todos, tan tranquilo en mi banco y ahora tengo que hablar, y cómo no, de nuevo sin haber preparado nada... ¿quién me iba a decir que iba a hablar en una homilía...?

Qué voy a hacer... pues salir. Tampoco me quedaba otra, sobre todo cuando 150 cabezas con sus respectivos 300 ojos (imagino) volteaban el periscopio dirigiendo sus miradas al Ilustre, aunque por entonces yo no era Ilustre.

Salgo a la palestra y me da el micrófono de pinza que lleva colgado de la solapa para hablar, y entonces, ¡¡salvado por la campana...!! No funciona el micro... se ha estropeado justo en ese momento.... Así que vuelvo a mi sitio después de recorrer toda la catedral, notando las miradas clavadas en mi nuca.

Bueno, mejor, porque qué les iba a decir: “Hola, qué tal...” o mejor “Vengo de España a ayudaros...” o quizás “Gracias por esos tan merecidos como espontáneos aplausos... je,je...”.

Me siento, acaba la misa y cuando vamos a cenar le tiro de las orejas y se ríe...

Pues bien, pensaba yo que se le había olvidado aquel percance técnico de sonido, y aunque lo recordara, estaba tan atrás en la Iglesia que seguro que no me veía... pero no... me equivoqué de plano... cual águila peregrina clavando sus ojos en el ratoncillo que corretea por las briznas del suelo, me sentí observado y me achanté... ¡¡Ay Dios!! Lo vi venir... y, en efecto, vino... y dijo:

Venido de España, tenemos a un joven que viene a realizar un proyecto muy bonito y que quiero que conozcáis.... un aplauso a... ¡¡¡Martíiiiiiiiiiin!!! De nuevo, los periscopios giraron al unísono, y como estaba de los últimos, tuve que hacer el incómodo paseillo por el pasillo central hasta adelante del todo... De nuevo, un micrófono de pinza, pero ya iba a ser mucha casualidad que no funcionara... este estaba perfecto... así que pensé y dije algo así:

          “Muchas gracias por vuestros aplausos... no se merecen. La verdad es que me costó bastante salir de España y dejar tantas cosas, pero una vez aquí, siento que estoy como en mi propio país y como en mi propia casa... vengo a realizar un proyecto de restauración de las Iglesias de Granada y Olleros y os pido que me tengáis presente en vuestras oraciones para que Dios me ayude y este proyecto tenga buen fin... Me alegro mucho de estar con vosotros y conocer vuestro país y vuestra cultura... El viaje ha sido duro, pero bien merece la pena... Gracias...”

Y otro aplauso... hasta que llego a mi sitio... y entre los calores y el abrigo que llevo, empiezo a sudar como un Kui cuando viene un ilustre invitado a cenar...

Ya las conoceis...
Cuando acaba la misa, voy a saludar a los presentes... y a ver si el padre Antonio capta mi mirada penetrante que dice: ¡¡padreee, padreeeeee...!!, pero no parece haber penetrado nada, y sin darle más importancia, me toma del brazo y casi me lleva a rastras a enseñarme el asilo, los viejecitos y las monjitas... y he ahí a las heroínas hermanas de una congregación que no recuerdo, pero que está fundada por una hermana mejicana, y que atienden a todos estos pobres ancianos. La mayoría es o deficiente mental o está en silla de ruedas, pero ni un atisbo de pena en sus caras... Para muestra la foto con las dos abuelillas ataviadas con sus mejores y más coloridas galas.

Después de esto, volvemos al Obispado y, ya casi en la plaza de armas, nos encontramos con un abuelo que prácticamente no puede andar y que se ayuda con dos palos... un paso pequeño cada 5 segundos es su velocidad punta, pero ahí le tienes al tío, casi en la otra punta del pueblo dando su dominical paseo... otro héroe. Y lo mismo, si le coges del brazo te mete un guantazo para que no le ayudes...
A las "niñas" también las conoceis ya.... algunos...
Y siguiendo con la descripción del padre Antonio, os diré que, junto con Monseñor Emiliano, son los “españoles por el mundo” en Chachapoyas. Es natural de la Rioja, creo que de Logroño, aunque tiene familia en más lugares riojanos... Sigue la liga de fútbol español, y con tanta pasión, que no le importa ver un partido Almería-Alcorcón, porque lo que le importa es ver fútbol... Indudablemente, le gusta más un clásico, y aquí se ven gratis por la televisión peruana.

Es alto, de complexión fuerte, peina alguna que otra cana, aunque la chapela a la que él llama boina se las tapa un poco. Tiene el timbre de voz fuerte y habla con autoridad... y si te tiene que pegar una voz te la pega y punto... En sus homilías, cuando más tranquilo estás sentadito escuchándole, te pega de pronto un grito para decir algo que quiere que se nos grabe, y entonces, como si hubiera un resorte en los bancos, todos pegamos un sobresalto y quien más quien menos despega la pestaña pensando... “el tío este... que un poco más y me saca el corazón por la boca...”

          Como le digo que he dejado de fumar y entre bromas hablamos de fumar puros, se me presenta hoy después de comer con un puraco sacado de no sé donde, ya que en Chachapoyas no fuma nadie...y por supuesto, no hay estancos. Y como no puede ser de otra manera, me lo clavo... pero soy consciente de que tiene que durar para más días, no sea que coja el vicio... lo raciono mentalmente en tres partes, para tres días, y acto seguido me fumo dos partes de un golpe...

Ya en el Obispado, se pasa el día entre pitos y flautas... más pitos que flautas, pero menos pitos que lluvia... Ya son cinco días seguidos sin parar de llover día y noche...

Se hace de noche, cenamos, escribo un poco y nos vamos cada cual a su celda. No sé porqué le llaman celda, porque una habitación con luz artificial, cama, armario, mesita escritorio y cuarto de baño completo con ducha caliente no es precisamente lo más parecido a una celda...

No me puedo acostar sin antes mencionar que, gracias al padre Amado Guevara, puedo comunicarme con todos vosotros, ya  que me ha prestado su módem USB, el cual he instalado y funciona perfectamente. Vamos, que a mi celda le tenemos que añadir una comodidad más: internet.

Pero lo cierto es que a partir de mañana se acabaron las comodidades. Me llevaré el módem a Granada, a ver si con suerte hay cobertura y puedo seguir escribiendo y subiendo aventuras al “peregrino”.

Y cómo no, voy a describiros también al padre Amado, siquiera a grandes rasgos.

El padre Amado es uno más de la comunidad parroquial. Junto con Ilder es uno de los jóvenes, aunque no quiero decir que el resto sean mayores... Es de estatura media y generalmente vestido de azul... pantalón azul y camisas azules... Es tranquilo y no muy hablador, aunque cuando habla sube el pan.

Como es natural de Perú, habla seseando... y por supuesto dice palabras como ahorita mismo, en la mañana, tomar (cuando se refiere a beber), y no dice padresito porque no tiene necesidad, ya que él mismo lo es.

Es generoso, yo diría que en extremo, pero esos extremismos nunca son malos... ojalá todos fuéramos extremadamente generosos... Se implicó conmigo en el “proyecto Javier”, e incluso he sabido que ha llamado varias veces a Filo para interesarse, porque cuando hablo con él para comentar algo acerca del chico me dice que ha llamado a su madre pero no lo cogía, o que ha llamado y le ha dicho que iría al médico.

Amado debe ser algo descuidado, porque hace 20 años fue de caza, y como entonces los cartuchos de la escopeta venían con poca pólvora, él les inyectaba, no sé cómo, más pólvora todavía... Imagino que si se pasaba de pólvora de las liebres no quedarían ni las orejas, si es que hay liebres aquí...

El caso es que una de esas veces, se pasó de pólvora... y por lo visto, le reventó el cartucho en la cara, con tan mala suerte que se le clavó una esquirla de hierro en la frente, la cual le ha creado un bulto como si fuera una espinilla eterna... Pues bien, han pasado 20 años y ahora acaba de decidir que es momento de ir al médico para quitarse la esquirla... Nunca es tarde, desde luego...

Por eso, en el video de Javier, en un momento dado, aparece Amado y comento que le han operado en la frente... para animar un poco a Javier antes de que nos dejara muertos con su contestación.

Cuando me contó el incidente de la escopeta, no fui capaz de reprimir una pregunta...

- Matarías la pieza al menos, ¿no?

- ¡¡La maté!!, me responde...

            - ¡¡Menos mal, al menos valió la pena la metralla...!!

Y así es Amado, aparte de ser el director del colegio público de Chachapoyas.

Con nuestro amigo común, Javier.
Y para finalizar el día, os comentaré que la nota triste es que no ha habido señal ninguna de que hayan venido Filo y su marido a traer e Javier al hospital... no sabemos qué ha pasado, pero imagino que nos enteraremos... De todos modos, sabiendo la dificultad que hay aquí para transportarse entre lluvias, distancias, caminos de cabras y huaycos, no le doy más importancia porque tendrá su explicación...


Hasta mañana!

martes, 7 de febrero de 2012

JAVIER, UNA DE MIS MEJORES EXPERIENCIAS.


Me equivoqué... me volví a despertar a las 6:00.

Pero no pasa nada, porque aprovecho para hacer el equipaje y recoger todo, ya que a partir de mañana me quedaré en el obispado, y luego a Granada. Luego, cada vez que venga me quedaré en el obispado, donde tengo una habitación para mí.

Boleta de Nina
El viernes 3 no tiene mucho que contar, sólo que pasé el día dando vueltas por Chachapoyas porque aquí llueve a todas horas... No hay mucho que hacer. De todos modos, aproveché para ir a recoger lo que con la aportación de Nina Rodríguez encargué días atrás...

Tengo una caja llena de material de todo tipo: Balones, combas, cochecitos y cacerolitas, bolis, lápices, cuadernos, colores de cera, gomas y sacapuntas...


También quiero recordar, aunque todavía está por invertir, que otras personas han colaborado con algo para que los niños de granada tengan una sonrisa en la boca, así como para que los habitantes del pueblo tengan una Iglesia renovada, en todos los sentidos.

Boleta de Carmen
Empezaré por Carmen Gordillo, aunque las demás también tendrán su momento.... Y sé que me voy a ganar una reprimenda, por eso de "que no sepa tu mano derecha lo que hace la izquierda..." Como su aportación es conjunta con otras, no sé cómo desglosarla, pero da igual... el caso es que gracias a ella he podido comprar 36 cochecitos de juguete, 3 muñecas grandes, cinco coleteros y un sombrero de agua... éste último es para mí: ya está bien de tener el pelo mojado... de todos modos me han dicho que aquí, si no hace falta sombrero para el agua, lo hace para el sol... Mi cabeza estará protegida gracias a amigos franciscanos. Y todavía quedan cosas por comprar... Compré estas cantidades porque eran las existencia que había en la tienda, pero para esta próxima semana me han dicho que traerán más... ya he encargado otros 20 coches, otras 40 muñecas y otros tantos coleteros... Sombreros, de momento, ninguno más.

El sábado 4 de febrero dejé la pensión Chachapoyas para instalarme en mi nueva casa: El Obispado... Aquí tenemos un claro ejemplo de la colaboración de la Iglesia Católica en las misiones, en Perú y en todas partes del mundo...

Con cuarto de baño y todo...
 No hace mucho, me batía el cobre con muchos que ven sólo la parte de la Iglesia que les interesa sacar a la luz. No saben, o lo que es peor, sí saben y no quieren decirlo, que la Iglesia está volcada con los pobres del mundo entero. ¿Qué sería de Chachapoyas sin la Iglesia Católica? Pero si todo, absolutamente todo el apoyo que recibe esta provincia es a través de sus sacerdotes, naturales de aquí y misioneros de España e Inglaterra... a través de multitud de hermanas religiosas que gastan sus días aquí, donde no llegan ni los periódicos... aquí donde nadie se acuerda que vive gente... y allí en Granada, donde nadie sabe que existen niños. ¿Qué beneficios se creen que tienen estas personas? ¿Es que es tan difícil entender que su beneficio no es económico sino algo mucho más grande? ¿Quién de los que tanto critica a la Iglesia estaría dispuesto a venir aquí a gastar sus días ayudando a los demás sin recibir nada a cambio? La realidad es que al final, se recibe mucho más de lo que uno cree, pero eso no se puede explicar con palabras.

Pues esta Iglesia Católica, dirigida aquí por Monseñor Don Emiliano Cisneros, OAR, misionero español también y Obispo de Chachapoyas, es la que ha coordinado conjuntamente con Ofra-ONG y conmigo el trabajo que vamos a desarrollar. Esta Iglesia es la que ha abierto sus puertas y la que mantiene al peregrino mangurrino para que pueda desarrollar su labor en Granada... Si no fuera por eso, yo no estaría aquí. Os recuerdo que yo duermo en unas instalaciones que me han prestado, que viajo en unos coches por caminos inhóspitos que son propiedad del Obispado y para el servicio de los demás, y que como y gasto luz y agua del Obispado... Y todavía no me han dicho que tenga que abonar factura alguna... Ya se la abonará Cristo.

Hoy he visto que mi amiga Teresa Jaraquemada se batía también en duelo en facebook, defendiendo lo que yo ya me he dado cuenta que no merece la pena.... los ataques a una Iglesia a la que muchos ven como una empresa, pero solo porque no son objetivos en su opinión, no se quieren informar de la verdad de lo que hace la Iglesia en el mundo... sólo ven unos pedófilos por aquí y unos cálices de oro por allá... Como si la Iglesia Católica no estuviera presente en TODOS los países subdesarrollados del mundo, como si la Iglesia Católica no mantuviera a miles de misioneros, como yo, por el mundo, como si la Iglesia Católica no cuidara de los enfermos en tantos hospitales católicos de manera totalmente altruista, como si la Iglesia Católica no cuidara de tantos ancianos y niños en tantos asilos y orfanatos del mundo... ¿Eso no se ve?

La verdadera Iglesia, la de las jóvenes que gastan sus días para atender al asilo de  Chachapoyas
Ciegos, inválidos, deficientes mentales de los que nadie se hace cargo y que la Iglesia Católica cuida y mantiene
Por eso le digo a Teresa que no se preocupe más, que más que me he enzarzado yo con esos que ven y hacen ver sólo lo que les interesa, a la vez que se tildan de imparciales, no lo ha hecho ella.... y no merece la pena. Es estrellarse contra muros de hormigón. He aprendido que las personas, con el tiempo, terminan por descubrir al Jesús que antes perseguían: Le pasó a Pablo, me pasó a mí, y ahora le está pasando a unos cuantos que conozco que antes eran perseguidores de la Iglesia y ahora van con su “Mercedes clase C” puesto en venta a recoger su asignación semanal de alimentos a Cáritas. 

Sólo espero que esos que tanto critican a la Iglesia no tengan que aprender lo que es la auténtica Iglesia de Jesucristo igual que el propietario de este coche, que ahora, me confiesa que pide perdón a Dios por haber criticado tanto a quien ahora le da de comer.... ahí está el dinero de la Iglesia, ahí y aquí en Chachapoyas, en Somalia, en Angola, en Etiopía o en Santo Domingo... Por supuesto, hay que reconocer los errores que todos sabemos que tiene la Iglesia, pero que me digan quien es perfecto... y “quien esté libre de pecado que tire la primera piedra”.

Así y todo, la Iglesia a la que pertenezco ha pedido perdón por sus errores y por los de sus antecesores, algo que podemos esperar sentados si queremos que lo hagan otros sectores del mundo que sí que han hecho daño de verdad a la humanidad.

Ahora que estoy aquí, me doy cuenta de que lo que merece la pena es no perder el tiempo en memeces y aprovecharlo en vivir este evangelio, el de las calles de Lima, Chachapoyas y Granada.

En fin, prosigo...

Este mismo sábado hemos ido Amado y yo con el Toyota del Obispado a ver a Javier, el niño cojito hijo de Filo. Le había comprado como sabéis unas cositas, cuyo desglose hasta los 70 soles de María es el siguiente:

Dinero en metálico a Filo:            30 soles.
Balón de reglamento:                  15 soles.
Camiseta Selección de Perú:         13 soles.
Golosinas:                                    2 soles.
Material escolar:                          10 soles.

Total:                                      70 soles.

Como dicen aquí, está cancelada la cuenta de María y la de Nina. Primera misión cumplida y empezamos con el resto.

No tengo necesidad de dar explicaciones acerca de donde gasto el dinero y en qué, porque sé que quienes me lo han dado no me las van a pedir. De todos modos, me gusta hacerlo para que quede constancia de lo que se puede hacer con la colaboración particular de personas que no tiene obligación de ayudarme, y que también son Iglesia.

Ni que decir tiene que ni cuando volaba en parapente sentía nudos en el estómago como el que estaba a punto de llegar.

Llegamos a casa de Filo, con un tiempo de perros, aunque Amado pilota el Toyota por las escarpadas carreteras andinas como nosotros lo hacemos por autovía. Recordaba que estaba más cerca la casa de Filo, aunque hoy se me ha hecho largo el camino. Sólo de pensar en que diariamente tienen que ganarse el pan saliendo al pueblo, o llevar a Javier al colegio, o salir al médico en esas condiciones, tan alejados y sin coche, le dan ganas a uno de echarse a temblar.

Nosotros tenemos el coche bajo nuestro salón comedor esperando para llevarnos a comprar al “súper”... ellos tienen que esperar horas a que pase un triste Jeep para subirse en su remolque, y otro tanto para regresar después. Y si tienen suerte, no lloverá.

Filo y su familia tienen suerte. Acaban de empedrarle media calle y le han hecho unas escaleras que cuando llueve son practicables. En una pendiente de 45º de barro no es posible subir con lluvia a no ser que sea hincando las uñas a modo de piolet... y para bajar, mejor no os cuento la odisea. Puede ser más rápido, pero de catastróficas consecuencias, como le pasó a Javier.

Javier hace un mes que se cayo por esos terrenos que parecen preparados para las más ágiles gacelas, con tan mala suerte que se ha tenido que romper algo interno o algún hueso de la parte trasera, por la zona de la cadera.

Sus padres le llevaron al médico en Chachapoyas, pero aquí las radiografías muestran los huesos rotos sólo si la fractura está desplazada 10 centímetros. Dicen que las radiografías no son muy precisas el el hospital de Chachapoyas, que deberían llevarlo a Chiclayo. Para una familia sin coche, y para la que un autobús es un lujo al alcance de pocos, y más si es para recorrer 600 km, que se tardan en cubrir 14 horas, lo más normal es quedarse con la fractura y volver a casa.

Después de un mes, al chico le está doliendo cada vez más, hasta el punto de que ya no puede ni andar. Se pasa el día en cama y llorando, y eso no es lo más aconsejablle para un niño de 8 años. Si a la pobreza de su familia, a la soledad sin sus amigos y a la lejanía de todo lugar habitado, le sumas un hueso roto y dolores continuos, tenemos como resultado una situación que no vamos a permitir, ni Amado ni yo.

Cuando llegamos, Filo nos recibe como siempre. Ya le advertí a Amado que prefería no volver a tomar el café con maiz, porque la otra vez no me sentó muy bien, no sé si por el agua sin cocer o por el maiz y las moscas. Así lo pactamos y cuando Filo nos ofreció su café le dijimos que ya habíamos tomado.

Llegamos y Filo está preocupada. Javier está en la cama porque tiene unos dolores muy fuertes. Los pasa como puede atiborrándose de calmantes que le han dado. Nosotros la hacemos entrar en razón, y le decimos que no puede pasar un día más sin llevarlo al Hospital de Chachapoyas. El mismo médico que le vio hace un mes sabrá que lo que tiene no es normal, ya que una contusión como le diagnosticaron en su día, ya habría desaparecido. El decidirá si va a Chiclayo o a Lima o a donde sea.

Aquí no hay seguridad social, pero para estos casos hay algo parecido, así que el niño puede ser atendido. Lo que no sé es qué costes conllevará. Filo tiene miedo, no sé si  es por los costes o porqué. El caso es que todavía no lo ha llevado. Le decimos que nos lo llevamos nosotros, pero tiene que consultarlo con su marido. Cuando su marido llega le conozco personalmente, y está agradecido de la visita, pero han quedado en que mañana domingo le llevarán al hospital y que nos avisarán para que vayamos a acompañarles. Nosotros hemos hecho lo que hemos podido. Nos lo habríamos llevado en el momento, aunque nos conformamos con que lo lleven mañana.

El caso es que cuando llegamos el niño está tendido boca abajo en un camastro de una especie de habitación con multitud de telas, trapos, cuerdas y otros objetos colgando por todos lados. Yo pensaba que era porque estaba dormido, pero lo que pasaba es que en esa postura no sentía el dolor.

Cuando llegamos, Amado graba en video, y yo le hago entrega de los regalos. Al principio parecía no reaccionar muy bien, como si no le interesara mucho, pero poco a poco fue incorporándose y mostrando más alegría en su cara. Primero el balón, que recoge casi sin inmutarse. Luego la camiseta, que parece que le va entonando... luego las golosinas, con las que cambia de cara entre sonrisas... y por último el material escolar.

Termina por incorporarse y darse la vuelta, con los dolores del movimiento, y una vez boca arriba, ya es él, el que conocí hace días manoseando al gato como si fuera a sacarle brillo al lomo.

Se pone la camiseta por encima, toma la pelota, saca los lápices... se ríe, cuenta cosas... y da las gracias a María con un “gracias, que Dios te bendiga..” poco propio de un chaval de 8 años.

El chico es increíble, y con esa edad tiene palabras que a uno le quedan de piedra. El chico habla de Dios y de su fe como lo podríamos hacer nosotros. A la pregunta de que si sabe qué tres cosas son las más importantes en la vida, me dice que la primera es el amor, la fe.... y yo me quedo del otro lado. Le digo que sí, que todo eso es Dios y que tiene razón. Y con la Virgen María a la que también quiere mucho. 

La segunda es su familia, que le quiere y le cuida, aunque entiende que lo que él tiene no se lo puede quitar su “mamita”. 

Lo tercero son sus estudios, para lo cual tiene que aplicarse y sacar buenas notas para venirse conmigo un día a España.

Le digo que me tiene que hacer un dibujo con las pinturas que le he llevado, y su primera respuesta es:

¿Cómo es María? Es que le tengo que hacer un dibujo también a ella...

Yo le digo que es morena, y me responde: “¿Negrita como mi madre?”

No, no... le digo. Me refiero al pelo. Y le explico cómo es, aunque le enseñaré la foto en la que estamos todos.

Mientras tanto, nosotros hablábamos acerca de lo que le pasa como quien habla delante de un niño de 8 años, esperando que no se entere de las cosas porque no entiende de nada, sin embargo, en niño le dice a su madre:

“Mamita, tienen razón... lo que tengo me lo tienen que ver porque no es normal que un golpe me dure tanto... A mí no me importa ir al hospital como la otra vez, pero no quiero que me pongan la aguja del agua (el gotero) en esta mano (la derecha), porque entonces no voy a poder hacer los dibujos...”

Y con esta frase me queda muerto y con cara “atontao” ...“¡la madre que lo parió...!”

Me acuerdo cuando yo tenía esa edad y sólo de pensar que alguien iba a pincharme con algo era capaz de batir el récord mundial de los 100 metros lisos con tal de salir de ahí pitando. Y el tío estaba dispuesto a venirse con nosotros.

Como nos prometió Filo que mañana domingo nos llamarían para ir con ellos, nos quedamos tranquilos, nos despedimos y volveos al Obispado, no sin antes despedirme de mis nuevos amigos los Kuis, a los que tanto cariño les he cogido, especialmente cuando los veo en el plato fritos y con arroz.


Aquí os dejo otro vídeo de Javier ya más repuesto



De regreso a casa, encontramos a una mujer cubierta con plástico que nos pide que la llevemos a Chachapoyas... hoy ha tenido suerte y acaba de llegar. El día que fuimos a Granada recogimos a otra que llevaba esperando 3 horas a que pasara un coche. Más adelante una familia, el padre y sus dos hijas de unos 10 y 15 años más o menos... nos piden que les llevemos y cuando estoy esperando a que monten atrás, me quedo de piedra... ¡en lugar de entrar en el coche han subido al maletero descubierto del Toyota... 

      Ahí los tienes a todos agarrados a los hierros del coche para no salir disparados al primer bache. Llegamos a Chachapoyas y se bajan con la misma naturalidad que nosotros salimos del metro o de un autobús... simplemente increíble.


Yo no sé cómo plantearme las cosas después de ver a esta gente humilde y sencilla en extremo, a la que le sacas una sonrisa rápido con un “hola” antes de darte cuenta de que andan descalzos por las piedras del camino... Después son todo “gracias, Dios les bendiga, ¿les debo algo...?” Y Amado, se queda tan natural y les dice que no. Para él es algo normal, sin embargo para mí es descubrir la realidad de muchas personas que se conforman con tan poco que un simple viaje en la parte de la carga de la camioneta es un lujo. 

¿Son mercancía? No, amigos... ¡son nuestros hermanos!, aunque a ellos no les importe viajar en la zona de carga para evitar incomodarnos dentro con su presencia.

Mañana más... ¡hasta otra!