Asómate al mundo exterior...Y VERÁS TODO LO BUENO QUE TIENE!

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Asómate a la ventana y mira, escucha, habla...y comparte conmigo tus impresiones.

"Hermanos, comencemos, ya que hasta ahora poco o nada hemos hecho..."

Un gran Santo, el más pobre en lo material, pero el más rico en lo espiritual dijo en su lecho de muerte: "Hermanos, comencemos, ya que hasta ahora poco o nada hemos hecho...". Ese gran Santo era Francisco, y si él dijo no haber hecho nada, ¿que hemos hecho nosotros? Empecemos a hacer algo para cambiar el mundo, ¿no os parece?

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martes, 7 de febrero de 2012

JAVIER, UNA DE MIS MEJORES EXPERIENCIAS.


Me equivoqué... me volví a despertar a las 6:00.

Pero no pasa nada, porque aprovecho para hacer el equipaje y recoger todo, ya que a partir de mañana me quedaré en el obispado, y luego a Granada. Luego, cada vez que venga me quedaré en el obispado, donde tengo una habitación para mí.

Boleta de Nina
El viernes 3 no tiene mucho que contar, sólo que pasé el día dando vueltas por Chachapoyas porque aquí llueve a todas horas... No hay mucho que hacer. De todos modos, aproveché para ir a recoger lo que con la aportación de Nina Rodríguez encargué días atrás...

Tengo una caja llena de material de todo tipo: Balones, combas, cochecitos y cacerolitas, bolis, lápices, cuadernos, colores de cera, gomas y sacapuntas...


También quiero recordar, aunque todavía está por invertir, que otras personas han colaborado con algo para que los niños de granada tengan una sonrisa en la boca, así como para que los habitantes del pueblo tengan una Iglesia renovada, en todos los sentidos.

Boleta de Carmen
Empezaré por Carmen Gordillo, aunque las demás también tendrán su momento.... Y sé que me voy a ganar una reprimenda, por eso de "que no sepa tu mano derecha lo que hace la izquierda..." Como su aportación es conjunta con otras, no sé cómo desglosarla, pero da igual... el caso es que gracias a ella he podido comprar 36 cochecitos de juguete, 3 muñecas grandes, cinco coleteros y un sombrero de agua... éste último es para mí: ya está bien de tener el pelo mojado... de todos modos me han dicho que aquí, si no hace falta sombrero para el agua, lo hace para el sol... Mi cabeza estará protegida gracias a amigos franciscanos. Y todavía quedan cosas por comprar... Compré estas cantidades porque eran las existencia que había en la tienda, pero para esta próxima semana me han dicho que traerán más... ya he encargado otros 20 coches, otras 40 muñecas y otros tantos coleteros... Sombreros, de momento, ninguno más.

El sábado 4 de febrero dejé la pensión Chachapoyas para instalarme en mi nueva casa: El Obispado... Aquí tenemos un claro ejemplo de la colaboración de la Iglesia Católica en las misiones, en Perú y en todas partes del mundo...

Con cuarto de baño y todo...
 No hace mucho, me batía el cobre con muchos que ven sólo la parte de la Iglesia que les interesa sacar a la luz. No saben, o lo que es peor, sí saben y no quieren decirlo, que la Iglesia está volcada con los pobres del mundo entero. ¿Qué sería de Chachapoyas sin la Iglesia Católica? Pero si todo, absolutamente todo el apoyo que recibe esta provincia es a través de sus sacerdotes, naturales de aquí y misioneros de España e Inglaterra... a través de multitud de hermanas religiosas que gastan sus días aquí, donde no llegan ni los periódicos... aquí donde nadie se acuerda que vive gente... y allí en Granada, donde nadie sabe que existen niños. ¿Qué beneficios se creen que tienen estas personas? ¿Es que es tan difícil entender que su beneficio no es económico sino algo mucho más grande? ¿Quién de los que tanto critica a la Iglesia estaría dispuesto a venir aquí a gastar sus días ayudando a los demás sin recibir nada a cambio? La realidad es que al final, se recibe mucho más de lo que uno cree, pero eso no se puede explicar con palabras.

Pues esta Iglesia Católica, dirigida aquí por Monseñor Don Emiliano Cisneros, OAR, misionero español también y Obispo de Chachapoyas, es la que ha coordinado conjuntamente con Ofra-ONG y conmigo el trabajo que vamos a desarrollar. Esta Iglesia es la que ha abierto sus puertas y la que mantiene al peregrino mangurrino para que pueda desarrollar su labor en Granada... Si no fuera por eso, yo no estaría aquí. Os recuerdo que yo duermo en unas instalaciones que me han prestado, que viajo en unos coches por caminos inhóspitos que son propiedad del Obispado y para el servicio de los demás, y que como y gasto luz y agua del Obispado... Y todavía no me han dicho que tenga que abonar factura alguna... Ya se la abonará Cristo.

Hoy he visto que mi amiga Teresa Jaraquemada se batía también en duelo en facebook, defendiendo lo que yo ya me he dado cuenta que no merece la pena.... los ataques a una Iglesia a la que muchos ven como una empresa, pero solo porque no son objetivos en su opinión, no se quieren informar de la verdad de lo que hace la Iglesia en el mundo... sólo ven unos pedófilos por aquí y unos cálices de oro por allá... Como si la Iglesia Católica no estuviera presente en TODOS los países subdesarrollados del mundo, como si la Iglesia Católica no mantuviera a miles de misioneros, como yo, por el mundo, como si la Iglesia Católica no cuidara de los enfermos en tantos hospitales católicos de manera totalmente altruista, como si la Iglesia Católica no cuidara de tantos ancianos y niños en tantos asilos y orfanatos del mundo... ¿Eso no se ve?

La verdadera Iglesia, la de las jóvenes que gastan sus días para atender al asilo de  Chachapoyas
Ciegos, inválidos, deficientes mentales de los que nadie se hace cargo y que la Iglesia Católica cuida y mantiene
Por eso le digo a Teresa que no se preocupe más, que más que me he enzarzado yo con esos que ven y hacen ver sólo lo que les interesa, a la vez que se tildan de imparciales, no lo ha hecho ella.... y no merece la pena. Es estrellarse contra muros de hormigón. He aprendido que las personas, con el tiempo, terminan por descubrir al Jesús que antes perseguían: Le pasó a Pablo, me pasó a mí, y ahora le está pasando a unos cuantos que conozco que antes eran perseguidores de la Iglesia y ahora van con su “Mercedes clase C” puesto en venta a recoger su asignación semanal de alimentos a Cáritas. 

Sólo espero que esos que tanto critican a la Iglesia no tengan que aprender lo que es la auténtica Iglesia de Jesucristo igual que el propietario de este coche, que ahora, me confiesa que pide perdón a Dios por haber criticado tanto a quien ahora le da de comer.... ahí está el dinero de la Iglesia, ahí y aquí en Chachapoyas, en Somalia, en Angola, en Etiopía o en Santo Domingo... Por supuesto, hay que reconocer los errores que todos sabemos que tiene la Iglesia, pero que me digan quien es perfecto... y “quien esté libre de pecado que tire la primera piedra”.

Así y todo, la Iglesia a la que pertenezco ha pedido perdón por sus errores y por los de sus antecesores, algo que podemos esperar sentados si queremos que lo hagan otros sectores del mundo que sí que han hecho daño de verdad a la humanidad.

Ahora que estoy aquí, me doy cuenta de que lo que merece la pena es no perder el tiempo en memeces y aprovecharlo en vivir este evangelio, el de las calles de Lima, Chachapoyas y Granada.

En fin, prosigo...

Este mismo sábado hemos ido Amado y yo con el Toyota del Obispado a ver a Javier, el niño cojito hijo de Filo. Le había comprado como sabéis unas cositas, cuyo desglose hasta los 70 soles de María es el siguiente:

Dinero en metálico a Filo:            30 soles.
Balón de reglamento:                  15 soles.
Camiseta Selección de Perú:         13 soles.
Golosinas:                                    2 soles.
Material escolar:                          10 soles.

Total:                                      70 soles.

Como dicen aquí, está cancelada la cuenta de María y la de Nina. Primera misión cumplida y empezamos con el resto.

No tengo necesidad de dar explicaciones acerca de donde gasto el dinero y en qué, porque sé que quienes me lo han dado no me las van a pedir. De todos modos, me gusta hacerlo para que quede constancia de lo que se puede hacer con la colaboración particular de personas que no tiene obligación de ayudarme, y que también son Iglesia.

Ni que decir tiene que ni cuando volaba en parapente sentía nudos en el estómago como el que estaba a punto de llegar.

Llegamos a casa de Filo, con un tiempo de perros, aunque Amado pilota el Toyota por las escarpadas carreteras andinas como nosotros lo hacemos por autovía. Recordaba que estaba más cerca la casa de Filo, aunque hoy se me ha hecho largo el camino. Sólo de pensar en que diariamente tienen que ganarse el pan saliendo al pueblo, o llevar a Javier al colegio, o salir al médico en esas condiciones, tan alejados y sin coche, le dan ganas a uno de echarse a temblar.

Nosotros tenemos el coche bajo nuestro salón comedor esperando para llevarnos a comprar al “súper”... ellos tienen que esperar horas a que pase un triste Jeep para subirse en su remolque, y otro tanto para regresar después. Y si tienen suerte, no lloverá.

Filo y su familia tienen suerte. Acaban de empedrarle media calle y le han hecho unas escaleras que cuando llueve son practicables. En una pendiente de 45º de barro no es posible subir con lluvia a no ser que sea hincando las uñas a modo de piolet... y para bajar, mejor no os cuento la odisea. Puede ser más rápido, pero de catastróficas consecuencias, como le pasó a Javier.

Javier hace un mes que se cayo por esos terrenos que parecen preparados para las más ágiles gacelas, con tan mala suerte que se ha tenido que romper algo interno o algún hueso de la parte trasera, por la zona de la cadera.

Sus padres le llevaron al médico en Chachapoyas, pero aquí las radiografías muestran los huesos rotos sólo si la fractura está desplazada 10 centímetros. Dicen que las radiografías no son muy precisas el el hospital de Chachapoyas, que deberían llevarlo a Chiclayo. Para una familia sin coche, y para la que un autobús es un lujo al alcance de pocos, y más si es para recorrer 600 km, que se tardan en cubrir 14 horas, lo más normal es quedarse con la fractura y volver a casa.

Después de un mes, al chico le está doliendo cada vez más, hasta el punto de que ya no puede ni andar. Se pasa el día en cama y llorando, y eso no es lo más aconsejablle para un niño de 8 años. Si a la pobreza de su familia, a la soledad sin sus amigos y a la lejanía de todo lugar habitado, le sumas un hueso roto y dolores continuos, tenemos como resultado una situación que no vamos a permitir, ni Amado ni yo.

Cuando llegamos, Filo nos recibe como siempre. Ya le advertí a Amado que prefería no volver a tomar el café con maiz, porque la otra vez no me sentó muy bien, no sé si por el agua sin cocer o por el maiz y las moscas. Así lo pactamos y cuando Filo nos ofreció su café le dijimos que ya habíamos tomado.

Llegamos y Filo está preocupada. Javier está en la cama porque tiene unos dolores muy fuertes. Los pasa como puede atiborrándose de calmantes que le han dado. Nosotros la hacemos entrar en razón, y le decimos que no puede pasar un día más sin llevarlo al Hospital de Chachapoyas. El mismo médico que le vio hace un mes sabrá que lo que tiene no es normal, ya que una contusión como le diagnosticaron en su día, ya habría desaparecido. El decidirá si va a Chiclayo o a Lima o a donde sea.

Aquí no hay seguridad social, pero para estos casos hay algo parecido, así que el niño puede ser atendido. Lo que no sé es qué costes conllevará. Filo tiene miedo, no sé si  es por los costes o porqué. El caso es que todavía no lo ha llevado. Le decimos que nos lo llevamos nosotros, pero tiene que consultarlo con su marido. Cuando su marido llega le conozco personalmente, y está agradecido de la visita, pero han quedado en que mañana domingo le llevarán al hospital y que nos avisarán para que vayamos a acompañarles. Nosotros hemos hecho lo que hemos podido. Nos lo habríamos llevado en el momento, aunque nos conformamos con que lo lleven mañana.

El caso es que cuando llegamos el niño está tendido boca abajo en un camastro de una especie de habitación con multitud de telas, trapos, cuerdas y otros objetos colgando por todos lados. Yo pensaba que era porque estaba dormido, pero lo que pasaba es que en esa postura no sentía el dolor.

Cuando llegamos, Amado graba en video, y yo le hago entrega de los regalos. Al principio parecía no reaccionar muy bien, como si no le interesara mucho, pero poco a poco fue incorporándose y mostrando más alegría en su cara. Primero el balón, que recoge casi sin inmutarse. Luego la camiseta, que parece que le va entonando... luego las golosinas, con las que cambia de cara entre sonrisas... y por último el material escolar.

Termina por incorporarse y darse la vuelta, con los dolores del movimiento, y una vez boca arriba, ya es él, el que conocí hace días manoseando al gato como si fuera a sacarle brillo al lomo.

Se pone la camiseta por encima, toma la pelota, saca los lápices... se ríe, cuenta cosas... y da las gracias a María con un “gracias, que Dios te bendiga..” poco propio de un chaval de 8 años.

El chico es increíble, y con esa edad tiene palabras que a uno le quedan de piedra. El chico habla de Dios y de su fe como lo podríamos hacer nosotros. A la pregunta de que si sabe qué tres cosas son las más importantes en la vida, me dice que la primera es el amor, la fe.... y yo me quedo del otro lado. Le digo que sí, que todo eso es Dios y que tiene razón. Y con la Virgen María a la que también quiere mucho. 

La segunda es su familia, que le quiere y le cuida, aunque entiende que lo que él tiene no se lo puede quitar su “mamita”. 

Lo tercero son sus estudios, para lo cual tiene que aplicarse y sacar buenas notas para venirse conmigo un día a España.

Le digo que me tiene que hacer un dibujo con las pinturas que le he llevado, y su primera respuesta es:

¿Cómo es María? Es que le tengo que hacer un dibujo también a ella...

Yo le digo que es morena, y me responde: “¿Negrita como mi madre?”

No, no... le digo. Me refiero al pelo. Y le explico cómo es, aunque le enseñaré la foto en la que estamos todos.

Mientras tanto, nosotros hablábamos acerca de lo que le pasa como quien habla delante de un niño de 8 años, esperando que no se entere de las cosas porque no entiende de nada, sin embargo, en niño le dice a su madre:

“Mamita, tienen razón... lo que tengo me lo tienen que ver porque no es normal que un golpe me dure tanto... A mí no me importa ir al hospital como la otra vez, pero no quiero que me pongan la aguja del agua (el gotero) en esta mano (la derecha), porque entonces no voy a poder hacer los dibujos...”

Y con esta frase me queda muerto y con cara “atontao” ...“¡la madre que lo parió...!”

Me acuerdo cuando yo tenía esa edad y sólo de pensar que alguien iba a pincharme con algo era capaz de batir el récord mundial de los 100 metros lisos con tal de salir de ahí pitando. Y el tío estaba dispuesto a venirse con nosotros.

Como nos prometió Filo que mañana domingo nos llamarían para ir con ellos, nos quedamos tranquilos, nos despedimos y volveos al Obispado, no sin antes despedirme de mis nuevos amigos los Kuis, a los que tanto cariño les he cogido, especialmente cuando los veo en el plato fritos y con arroz.


Aquí os dejo otro vídeo de Javier ya más repuesto



De regreso a casa, encontramos a una mujer cubierta con plástico que nos pide que la llevemos a Chachapoyas... hoy ha tenido suerte y acaba de llegar. El día que fuimos a Granada recogimos a otra que llevaba esperando 3 horas a que pasara un coche. Más adelante una familia, el padre y sus dos hijas de unos 10 y 15 años más o menos... nos piden que les llevemos y cuando estoy esperando a que monten atrás, me quedo de piedra... ¡en lugar de entrar en el coche han subido al maletero descubierto del Toyota... 

      Ahí los tienes a todos agarrados a los hierros del coche para no salir disparados al primer bache. Llegamos a Chachapoyas y se bajan con la misma naturalidad que nosotros salimos del metro o de un autobús... simplemente increíble.


Yo no sé cómo plantearme las cosas después de ver a esta gente humilde y sencilla en extremo, a la que le sacas una sonrisa rápido con un “hola” antes de darte cuenta de que andan descalzos por las piedras del camino... Después son todo “gracias, Dios les bendiga, ¿les debo algo...?” Y Amado, se queda tan natural y les dice que no. Para él es algo normal, sin embargo para mí es descubrir la realidad de muchas personas que se conforman con tan poco que un simple viaje en la parte de la carga de la camioneta es un lujo. 

¿Son mercancía? No, amigos... ¡son nuestros hermanos!, aunque a ellos no les importe viajar en la zona de carga para evitar incomodarnos dentro con su presencia.

Mañana más... ¡hasta otra!

  

lunes, 6 de febrero de 2012

¡¡POR FIN GRANADA Y OLLEROS...!!


2 de febrero de 2012
           
         Una vez más me despierto a eso de las 6:00 de la mañana y ya no vuelvo a dormirme. Doy vueltas en la cama y pongo algo de “La rosa de los vientos” o de “Luces en la oscuridad”. En España, cuando me pasaba esto, al escuchar la voz de Juan Antonio Cebrián o Pedro Rivas, me quedaba dormido antes de que supiera de qué iban a hablar. Aquí no funciona. De todos modos, hoy hemos quedado a las 7:00 para salir de viaje, así que me levanto.

         Es un buen momento para despejarse uno, y una ducha es lo mejor. Tengo que aprovechar que tengo ducha, porque en unos días se acabará este privilegio. Se me va juntando la ropa sucia y todavía no he tenido tiempo de lavarla. De mañana no pasa.

         Anoche en la cena estuvimos hablando del viaje, y no sé porqué, hablando de varias cosas dije algo de pinchar una rueda del coche. Algunos de los curas (los peruanos) me miraron con cara extraña y se rieron, y entonces D. Emiliano salió al quite y me dijo que en Perú no se me ocurra decir la palabra “pinchar” si no quiero tener problemas. De paso me aconsejó que tampoco usara la palabra “fregar”, que tampoco traería buenas consecuencias. Es bueno saber todas estas cosas antes de meter la pata, aunque para mí las ruedas se seguirán pinchando y los platos se seguirán fregando. Para ellos las ruedas “se bajan” y los platos “se lavan”... vamos, que habrá que tenerlo en cuenta por si acaso...

Mons. Emiliano Cisneros. Obispo de Chachapoyas
         A las 7:00 en punto, Juanito, el chófer del Obispo me viene a buscar hasta la planta segunda de la pensión: “Don Martín, don Martín... ¿está usted despierto?”... Voy, voy... le digo. Tengo el sueño cambiado, me despierto antes de tiempo y encima llego tarde. No queda bien que el obispo me espere, debería ser más bien al revés. De todos modos, este obispo es algo peculiar, no tiene nada que ver con lo que nosotros conocemos como Obispo en España. No es ni mejor ni peor que los demás, pero las cosas que hace este no las hacen los demás. Será por lo distinto de la situación, pero D. Emiliano es otra cosa. Es la primera vez que cuando hablo con un Obispo, hablo como si hablara con un compañero del trabajo... Se nota que es Obispo por la cruz colgada al pecho, por lo demás, es un hombre igual que cualquiera. Desde el primer momento, cuando me vino a buscar al aeropuerto, me di cuenta de su sencillez. Cualquier otro habría mandado a buscarme. El, no solo me fue a buscar, sino que me acompañó al hotel y cenó conmigo. En Chachapoyas me fue a buscar a la estación de autobuses y, acto seguido, me hizo una visita turística por todo Chachapoyas con el chófer Juanito. Me explicaron todo lo explicable. Me llevaron a la pensión y me acompañaron para enseñarme el Obispado y cenar. Solo conozco a otro como él, y no en persona. Me refiero al Obispo de Yauyos que tan bien describe Samuel Valero en su libro "Yauyos, una aventura en los andes". Las cosas que le pasaban a Don Ignacio, el Obispo, no eran normales... Al igual que él, Don Emiliano vive la  aventura andina a diario, no exenta de riesgos y contratiempos, entre temblores, huaycos y asaltos para llevar el evangelio allí donde es tan difícil.

Juanito (izq). La ayuda que todo Obispo querría
         Juanito no se queda atrás. Es como el típico mayordomo-chófer-multiusos de los ricos de las telenovelas. Noble, bueno, atento... A veces me resulta incómodo que me llame Don Martín. También que cuando subo al coche me abra y cierre la puerta. Cuando voy a entrar a algún sitio sólo le falta tirarse en plancha para que no toque el pomo de la puerta... Es un buen conductor, y se nota que controla los caminos andinos que conoce con los ojos cerrados.. Esos caminos, carreteras para ellos, para nosotros son caminos de cabras, pero os aseguro que va más seguro él por ellos que nosotros por una carretera convencional. Sólo tiene un defecto: que corre que se las pela... Sólo de pensar que tenemos un constante abismo debajo de nosotros, y que conduce como si fuera por autovía, se me ponían los pelos como escarpias... Las curvas ya las quisiera tomar así Fernando Alonso, y los adelantamientos son dignos de una carrera en “Le mans”... El Obispo delante, disimula su angustia constante... o eso creo yo. Yo también, aunque me pongo los cinturones hasta alrededor del cuello... pero bien pensado, en una caída de más de 3.000 metros no creo que sirvan de mucho... 

    Cuando le veo me acuerdo de Sor Isabel, del convento de monjas de Santa Clara de Almendralejo, ya que, al igual que ella, no usa calzado cerrado. Da igual si hace calor como si hace frío o llueve... él va con los pies al aire, porque dice que lo natural son los "zapatos de piel" que el lleva... y tiene razón: esos sí que son zapatos de piel... ¡¡humana!!

      Bueno, pues el camino, como decía, ha sido un poco espeluznante. Sólo pensaba: “verás tú con el Juanito de los ...., cómo después de hacer todo el viaje hasta aquí sin contratiempo, nos despeña por estos barrancos...”

         Y así, entre espasmos, encomiendas y rezos, llegamos al final de un camino de abismos, aunque llano, para pasar a un camino campo a través, sin grandes caídas, pero digno del mejor rally “París-Dakar”... Por estos caminos quería ver yo al Carlos Sainz.
  
Juan de Dios preparando el desayuno
  Paramos en Molinopampa a desayunar, ya que nos esperaba Juan de Dios, el párroco de Molinopampa, Granada, Olleros, el alto Imaza y varios pueblos más... Es digno de admiración este hombre. A diario recorre los caminos de peñas y barrancos para llevar la palabra de Dios a las pobres gentes perdidas por las laderas de las montañas, en moto, todo-terreno y caballo..., indistintamente, como comprenderás.

 La gente vive generalmente en comunidades, aunque pequeñas. Unas comunidades de otras distan varios kilómetros, que ya os dije que se miden en horas. Sin embargo, existen muchos núcleos pequeños de dos o tres familias, e incluso familias individuales solas perdidas por los montes... A todos visita más tarde o más temprano.

         Es muy bohemio ver cómo los pobladitos donde el cura no llega más que una vez al mes, su figura la suple la “catequista”, que para nada se asemeja a la figura del catequista que conocemos nosotros en España. La catequista hace las veces de cura: da la comunión, proclama la palabra, dirige los rezos de la comunidad, organiza los rosarios, catequiza a los niños, se ocupa del agua bendita para que dure hasta la próxima venida del cura, para lo cual antes pregunta cuando será la próxima visita y así calcula si el cura debe bendecir un litro o quice... y aparte de esto, la catequista es madre, ama de casa y trabajadora en el campo o vendedora en mercados ambulantes... Mientras tanto, nosotros, en nuestros países “civilizados” donde nos dan todo hecho, nos cuesta hasta trabajo vestirnos para ir a misa...

         Bueno, dejando las críticas aparte, sigo con la aventura granadina...

Especie de mermelada de no sé qué, pero buenísimo...
   Juan de Dios nos prepara un desayuno típico andino, con café peruano con leche evaporada, pan de maiz con mermelada de fresa natural, nada de comprada en mercados. También una mezcla pastosa de una especie de mermelada de una fruta que no me acuerdo, pero que no había oído nunca, y que sabe bastante bien. Todo esto en una cocina tradicional peruana, con pucheros andinos y un paisaje en la ventana de los que dan ganas de no dejar de mirar... Seguro que a más de uno os gustaría desayunar mientras ves cómo liba néctar un colibrí... ¡espectacular! Pero esos bichos salen como alma que lleva el diablo en cuanto te acercas, así que os quedáis sin foto.

Iglesia de Molinopampa
         Terminado el desayuno, nos enseña la casa de la Iglesia y la Iglesia. Como todas las casas de perú, la gente construye a medida que tiene algo de dinero para comprar el material. Esta casa es de estructura de hormigón, con pilares con ferralla. Pero hacen la planta baja completa y rematada y después empiezan la segunda, con lo que nunca tienen tejado y tienen unas goteras por toda la vivienda que soportan estoicamente, porque aquí la humedad es el mal menor. Y cuando tienen dinero comienzan la segunda planta, y lo mismo, la rematan por dentro hasta con ventanas, yesos y pinturas... y vuelven a dejarla uno, dos o diez años hasta que hacen el tejado... Son cosas que nosotros no entenderíamos nunca, sin embargo aquí es más que normal... Incluso le dije que deberían haber invertido el dinero de los pisos, las instalaciones, alicatados y aparatos sanitarios, yesos, pinturas, etc... en hacer el piso superior en bruto y el tejado, a lo que me respondió:

 ...y entonces, ¿dónde me meto?... 

... te quedas patidifuso... En España le habría dicho que se metiera en mis... pero aquí simplemente lo entiendes, aunque no por eso le dejo de decir que le ponga al menos un plástico por encima, ... ¡que parecen tontos, hombre!

         Nos montamos en el coche y proseguimos el viaje. Llevamos unas dos horas y todavía nos queda hora y media... Me dice Don Emiliano a modo de guasa: tranquilo, que ahora cambia el camino... Yo, pensando que cambiaría para ser un camino asfaltado, me quedé de piedra cuando entramos en el camino y empezamos a votar dentro de la furgoneta como si estuviéramos en un castillo hinchable lleno de críos saltando. Vamos, que te arrascas la cara y te saltas un ojo... ¡Y así hora y media!.. Al principio te ries, al final te desco...yuntas.

         Lo malo de estos caminos no es la distancia, sino el tiempo. Son interminables, y cuando miras el cuenta kilómetros, te das cuenta que llevas media hora de pegar cabezazos en el techo y cuatro kilómetros recorridos. Cuando no te metes en el barro hasta la cintura, saltas por encima de piedras que no se las salta un galgo. Y encima con el desayuno recién tomado... Para mi sorpresa, me acuerdo de la biodramina de Nina... ahora sí que la necesitaría. Pero tampoco, no la he necesitado tanto como un collarín.

Las perdices se quedan calvas por saltar compulsivamente dentro de la jaula... nosotros nos vamos a quedar calvos de viajar a Granada.

         ¡Y por fin, llegamos a Granada! No me lo puedo creer... casi un año detrás de este proyecto, a ciegas porque google no se acuerda de estos pueblos, y de repente, estoy aquí... Me acuerdo de las horas de viaje y del camino de cabras, pero aquí estoy... Me siento como Ronald Admunsen cuando pinchó su bandera en la antártida, aunque creo que aún mejor todavía.

         La sorpresa no hace más que empezar... Nos espera el pueblo a modo de comitiva de bienvenida... Hombres, mujeres, niños, perros y gatos... todo el pueblo vestido de gala, como quienes reciben a una alta personalidad de estado. Veo vestigios de que ha llegado la luz eléctrica... ¡qué sorpresa! Me dijeron que no había. Tienen una nave que hace las veces de salón de actos, y en unas sillas de plástico nos hacen sentar para darnos la bienvenida... Habla el alcalde... se emociona y nos emociona a nosotros... ¡anda que...! Pero lo mejor es que se refiere a mí como El Ilustrísimo señor Arquitecto don Martín de España...¡toma ya!...

         Menos mal que llevaba una bolsa llena de caramelos para repartir entre los niños: chupa-chups, caramelos, peta-zetas, gominolas... Las tiraba y los niños las cogían al vuelo. Yo creo que ni un solo caramelo llegó a tomar la parábola en sentido descendente... Si los hubiera tirado al tejado de la Iglesia, habrían subido a él como un cohete de feria y los habrían barrido ipso-facto.

Eso sí que es ilusión... cuando un niño no tiene nada en absoluto, un caramelo le hace más ilusión que una Wii a un niño portugués. No se imaginan lo que tengo preparado para ellos... Cine diario con cientos de pelis que llevo para ver de dibujos animados, y 500 euros que al cambio son unos 2.000 nuevos soles peruanos para invertir sólo en ellos: material escolar, juguetes de todo tipo (individuales y colectivos), golosinas, plastilinas y material de manualidades, pizarras y tizas, y un largo etcétera de lo que se me vaya ocurriendo, todo ello gracias a los generosos aportes de mis amigos.... Por lo pronto ya tengo un cargamento encargado de balones, combas, muñecas, caramelos, cuadernos, bolis, lápices y sacapuntas, gomas, libros para colorear, ceras y rotuladores, cuadernos y blocs.... y todo por poco más de 180 nuevos soles, es decir, unos 50 euros. Para que os hagáis una idea, un arquitecto que trabaja para el Obispado cobra 300 nuevos soles al mes, y yo tengo para ellos 2.000... Por una vez estos niños van a tener lo mismo que los europeos. Y todo este material en España me habría constado al menos 300 ó 400 euros.

         Ya os imaginaréis la sencillez y humildad de estas gentes, que reciben a un extranjero como si fuera el mismo Papa venido del Vaticano... Lo que en cualquier lugar pasa desapercibido, aquí se le da una atención especial. Nos dan el discurso, agradecimientos y demás honores...y después sacan la artillería pesada: los niños cantando y bailando a coro especialmente para nosotros... Yo no doy crédito a lo que veo... Han estado ensayando los coros y las danzas para recibirnos... pero esto no acaba aquí... Resulta que después de esto, nos sacan a la calle para celebrar “el muy noble y honroso gesto del izado de la bandera nacional peruana...” Ahí tienes al señor Obispo izando la bandera con cara de asustado... y todo el pueblo cantando el himno nacional peruano sobre una base de música grabada en un disco... hasta los niños...

          Vamos, una entrada triunfal en Granada...

      Lo mejor es que para mi sorpresa, la luz eléctrica ha llegado a ambos pueblos, con lo que será todo más fácil. Venía predispuesto a no contar con este privilegio y traía mi equipo personal.

         Por supuesto, han venido personalidades y altos cargos de distritos vecinos del Alto Imaza, como un representante de la policía nacional y el teniente de alcalde del distrito de Olleros. Se quieren unir a tan honorable ceremonia... Y ahí, entre alcaldes, tenientes, representantes de las fuerzas armadas, Obispos, niños, perros y gatos... me sacan a la palestra para dar “mi discurso”... y yo, por supuesto, sin haber preparado nada.

Teniente Alcalde Olleros (izq). Alcalde Granada (dcha)
          Pero agarro el toro por los cuernos, y tomo el micrófono en la mano sin darme cuenta de que de nada sirve cuando hablas en una pequeña habitación para cuatro gatos... sin embargo, me lo arrimo bien y les doy mi discurso:

         “Amigos Granadinos... Ante todo quiero daros las gracias por tan caluroso recibimiento... no lo esperaba, y me ha emocionado. Sólo este recibimiento bien vale el largo viaje que he hecho desde España. Dos días de viaje para venir a veros y compartir con vosotros mis experiencias y mi persona. No puedo estar más orgulloso de haber llegado al fin a este vuestro pueblo que siento como mío, porque es más de un año el que llevo trabajando sin que nos conociéramos para poder estar ahora aquí. Sin vosotros saberlo, hemos movido muchos hilos en la Ofra, con Don Humberto desde Madrid, en España, al cual le habría encantado estar aquí. Doy gracias también a Monseñor Don Emiliano, que tan generosamente nos ha allanado todos los caminos y nos ha facilitado todos los medios a su disposición. Hoy comenzamos un trabajo común, la restauración de ésta, vuestra Iglesia de Granada. Yo no vengo sólo a construir muros, sino que vengo a construir lazos, entre vosotros y yo, entre vuestro pueblo y el mío... Y vengo a construir algo más grande que un edificio de piedra: la casa de Dios. Y vamos a hacerlo todos, hombres, mujeres y niños... cada uno en la medida de sus posibilidades. Yo no vengo a dirigiros, ni a ser el jefe de esta obra. Vengo a trabajar con mis manos junto a vosotros, y traeré mis guantes, mi poncho impermeable y mis botas de agua para trabajar codo con codo con vosotros. También quiero que sepáis que esta es la primera vez que vengo, pero deseo que no sea la última, sino que a partir de ahora podamos seguir colaborando y poco a poco establecer una amistad que dure más allá del plazo de ejecución de la obra. Ahora me voy hasta el lunes, pero este fin de semana seguiré trabajando elaborando un plan de acción para ponerlo en marcha cuanto antes. El lunes comenzaremos y entre todos, ya veréis cómo hacemos un trabajo digno de reconstrucción del templo de nuestro Señor... Que Dios nos ayude y nos de las fuerzas y el ánimo necesario. Muchas gracias.....”

         El clamor y el sonido de los aplausos no hacían justicia al número de personas, ya que parecía que estaba aplaudiendo el mismo estadio Santiago Bernabeu en partido de Champions. Se les iluminó la cara al escuchar el discurso, especialmente en la parte que digo que voy a trabajar con ellos, con guantes y botas, al pie del cañón... ¡serán los tíos! Es como si pensaran: ¡¡este viene de señorito...!!, y luego se dieran cuenta de que iba a pringar como el que más.

Y por supuesto, llegó el momento del brindis... por Monseñor y por Don Martín... y nos clavamos un chupito de un licor fabricado por ellos... y los niños, inca-cola, una variedad peruana de la extendida bebida gringa, pero de color amarillo. El caso es que me hizo gracias que hicieran partícipes a los niños del brindis.. En España los padres les habrían dicho: “Iros a tomar por..... un rato, niños”

         Se me hincha la vena crítica más de lo que quisiera... prosigo:

Después del brindis, salimos por fin a ojear la Iglesia y os podéis imaginar... todos detrás del Ilustrísimo señor Don Martín esperando cada frase y cada opinión que tengo acerca de la construcción... voy andando, echando fotos y valorando, y cuando miro atrás... mil ojos observándome.. ¡hasta los del obispo!

         - ¡Dejen que Don Martín valore...!, decía el Obispo.

         - Está muy malogradita la Iglesia... dicen ellos...

         - Esto tiene tela..., digo yo...

         - ¿¿... tela...?? , dicen ellos...

         - ejem,.. quiero decir que tiene mucho trabajo....

         - claro, claro, don Martín... nosotros vamos a trabajar..., responden.

Aspecto exterior
Aspecto interior

         Y acto seguido comienza el segundo acto de acogida.. la comida. Los peruanos tienen la costumbre de ofrecer lo mejor que tienen a sus visitas, y como por regla general no tienen nada, lo mejor que pueden ofrecer es una buena comida caliente...

         De primer plato sopa de no sé qué... calentita y bastante buena... aderezada con unas hierbas que saben fuerte, pero bien... De segundo un plato de arroz, con una especie de habas pequeñas verdes que saben fuerte también, un trozo de trucha frita y un trozo de tronco de yuca. Después un vaso de agua caliente para echarle café en polvo y azúcar de caña, sin leche ni nada... a pelo.

Primer plato
Segundo plato
     Es gracioso ver lo detallistas que son. Como ejemplo os diré que en un momento dado me apetecía orinar, así que pregunto si tienen cuarto de baño... Luego pienso en lo absurdo de la pregunta viviendo en medio de una selva, así que me dirijo a la calle para ir a mear tras la primera palmera que encuentre... y de repente, empiezan a murmurar:

         ¿Mayores o menores... eh, eh...?

         No sé, no sé... acompáñale...

         Don Martín.... miccionar o defecar...
        
         Y yo: ejem... no, no... sólo voy a mear... gracias, gracias...

         Llévale, llévale... decía uno...

         Don Martín, espere, por favor....
        
           Y se dirige a por su moto todo terreno de 49 c.c.

         Así que el tío se pega una carrera de 150 metros para ir a por la moto para llevarme a un cuarto de baño que está a 20... y otro sale corriendo a buscar algo... y yo en medio sin saber qué hacer... y por fin se presenta uno por un lado con la moto para que no me manche los pies de barro y el otro corriendo por el lado contrario con un rollo de papel higiénico en la mano para dármelo...

         Y ahí me tenéis a mí montado detrás en la moto, con el rollo de papel en la mano, bajo la lluvia y, mientras tanto, el resto de Ilustres ven el espectáculo como algo digno de sustituir al mejor programa de entretenimiento televisivo.

Terminada la faena, me dirijo hacia ellos, y me espera el motorista con el puño en el acelerador para acercarme de nuevo. Me monto para no parecer hosco y vuelvo con sus señorías.

Después de ésta anécdota, salimos rumbo a Olleros, ya que allí nos espera otra comitiva. Aunque el teniente de alcalde de Olleros no esperaba que fuéramos para allá, nos convenció porque quería que viéramos también su Iglesia. Pero como no había avisado a nadie, nos dijo que, por favor, demoráramos un poco nuestra visita mientras ellos iban como un torpedo camino abajo para darles tiempo de avisar al pueblo y recibirnos lo más dignamente posible, no fuera a ser que nos presentáramos como si tal cosa. Mira que Juanito corre con el Toyota, pero los Olleranos salen como un tiro para dejar el pabellón lo más alto posible... volaban ladera abajo... me dio la impresión de una viñeta de mingote, de Mortadelo y Filemón, saliendo humo y chispas de las ruedas del coche...

Efectivamente, cuando llegamos ya han reunido al pueblo entero que nos espera en la plaza mayor (y menor, y única...) para la recepción de rigor... Como no estaba previsto, sólo pueden pasar uno a uno a darnos besos y abrazos y a desearnos lo mejor, y mil gracias, y encantados... etc, etc...

Pasamos a ver la Iglesia rápido porque se nos echa el tiempo encima y no conviene viajar de noche en esos parajes... vemos los interiores y los alrededores.. y para mi sorpresa, esta Iglesia está peor que la de Granada... pero a ver quién dice ahora que vamos a cambiar los planes... Nos conmueven tanto, que decidimos sobre la marcha hacer una actuación conjunta... lo más gordo en Granada, pero escapándome puntualmente a Olleros para marcarles las pautas para la reconstrucción de su Iglesia. Lo primero será quitar toda la vegetación de las paredes... Tanto en Granada como en Olleros, han dejado crecer auténticas parras, palmeras y otras variedades botánicas entre las juntas de las piedras, lo que está haciendo que sus raíces las separen y se caigan...
Conservación (si se puede llamar así) de Iglesia de Olleros

Vemos la posibilidad de una limpieza general de los alrededores, a los que sólo les faltan los monos colgando de las ramas... y para ello Don Emiliano dice que el Alcalde de Chachapoyas nos cederá gustoso una máquina excavadora... yo pienso que el alcalde estará gustoso, pero al que le toque llevar la máquina por esos andurriales no lo va a estar tanto... sobre todo al bajar.

Todos se me echan encima con mil preguntas acerca de su Iglesia y cómo salvarla...

¡¡Sálvela, por favor, don Martín... aquí somos todos católicos...!!, decían..., y en bajito, para que no lo oyera el alcalde de Granada, me espeta: “No como en Granada, que están divisionados y hay evangélicos...” Me quedé patidifuso...

La papeleta que tengo es chunga... creo que piensan que vengo con las alforjas llenas de milagros para verterlos sobre las piedras de sus Iglesias.. y yo pensaba: ¡so mandurriales...!, ¡¡si no hubierais permitido crecer hasta higos en las paredes, ahora estarían en pie...!!

Y cuando estamos a punto de irnos, nos sorprenden con otro halago culinario... nos tienen la mesa preparada... ¡¡Pero si acabamos de almorzar en Granada!!, decía Monseñor... Yo no daba crédito... y Juanito callaba.

Pero nada, con eso de que no se puede rechazar una invitación a un indígena, nos metemos en su choza y en el porche de la misma nos disponemos a tomar nuestra segunda comida de primero y segundo plato, postre y café de nuevo... en menos de una hora desde que nos metimos pal cuerpo la primera... El alcalde de Granada se reía... pero él decía que se iba a hacer cosas...

Después de comer la sopa, le pregunto a Don Emiliano...

Don Emiliano, ¿es una falta de respeto dejar el plato a medias?

Hombre, siempre lo es, aquí y en Rumanía.... dice.

¡Qué bien! Y acabada la sopa, viene el segundo plato... que me puso nervioso nada más verlo... Resulta que ayer, en casa de Filo, vi un monton de ratitas preciosas todas felices chillando en una especie de cerquita... Mi abuela tenía una igual, a la que no conocí en vida, pero que estaba harto de ver en casa porque la disecó... sería por cariño.

Os dejo una muestra de los Kuis que grabé en casa de Filo


Se llaman Kuis, no sé si está bien escrito, pero lo pongo tal y como suena. Pues bien, los kuis los “cultivan” porque es un exquisito plato que se suele servir cuando tienen invitados... como un acto de alto honor... y son las típicas cobayas o conejillos de indias que tenemos en España..., es decir, una rata.


Y de pronto, los mismos animalejos que ayer juraba y perjuraba que no comería en mi estancia andina por lo asqueroso que me parecía comer rata, lo tenía frito en mi plato sobre un montón de arroz, patatas cocidas y dos hojas de lechuga... Intuía lo que era, pero aún así lo pregunté... en la hora...

Y de nuevo, ahí me tenéis, tras un menú completo y el primer plato del segundo, me ponen bajo el hocico una rata muerta que encima es un plato servido con los honores de exquisito manjar para el Ilustrísimo... y venga, a comer...

La cara de Monseñor tampoco es muy halagüeña, aunque él ya lo había comido antes... Su cara tenía más que ver con la manera de negociar el cuarto plato del interminable menú. La mía era una combinación de lo suyo y la rata.

Segundo primer plato
Segundo segundo plato (Kui)
 Mientras tanto, Juanito se metía entre pecho y espalda rata, arroz, papas y aún tenía hueco para algo más... Y yo decidí excusarme por haber comido antes, aludiendo al Teniente de alcalde y diciéndole que él mismo había sido testigo de ello...y aún así me comí la rata, medio arroz y una patata... ya no fui capaz de comer ni una de las hojas de lechuga. Pues así y todo, tuvimos que tomarnos los chupitos de licor con alcalde y teniente de alcalde... Monseñor se libró por ser religioso, Juanito por ser conductor... yo no me libré y me tuve que clavar tres... Lo cierto es que el primero era obligado, y los otros dos porquee me dio la gana a mí... Llevaba la receta perfecta en el estómago para un camino de vuelta en el que, si la subida había sido un infierno, la bajada prometía.

Peor que la experiencia gastronómica era pensar en el centrifugado que produciría el Toyota, el cual nos esperaba ya para negociar la bajada por el camino de cabras. Sin embargo, una vez más, me sorprendí al no padecer el mal del pavo relleno... Bajamos sin contratiempos digestivos, eso sí, botando de nuevo como saltarines sobre camas elásticas.

Al fin acaba el sendero mortífero y comienza el camino llano de tierra, con terraplenes y abismos de 3.000 metros... pero los prefería con tal de no dar botes. Esta vez era peor, porque a la ida, íbamos por el lado de la ladera, pero ahora nos tocaba por el lado del abismo, y Juanito parecía no dar importancia a éste aspecto y seguía acelerando como aquel que iba a perder el barco... Pero es que encima, aquí nadie tenía prisa por regresar... y entre esto y las historias sin fin de camiones, coches, motos y hasta personas andando que cuenta que han caído para abajo, me dan ganas de sacar la navaja y desollarle ahí mismo... Hasta dice que el camión de la basura cayó mientras descargaba la basura en el abismo... se despistó, decía Juanito...

Cuando llegamos me parece que más habría ganado quedándome en Granada, porque el domingo tengo que volver a pasar por lo mismo.

Otra vez, una vez en Chachapoyas, asistimos a misa, oficiada por Don Emiliano, el cual parece no haber hecho gran esfuerzo.. y yo con el cuello desviado y sin poder moverlo...

Después de misa, vamos a cenar y para la pensión, que hoy hay que descansar.... Creo que esta noche dormiré bien. Comentamos la jugada y a dormir.

Os dejo algunos videos que muestran un poco como fue la cosa:


La primera parte del camino a Granada:



La segunda parte del camino ya empieza a complicarse:



Y por fin, la llegada a Granada:




Esto es todo por hoy... hasta mañana!!

domingo, 5 de febrero de 2012

Visita a Filo y mirador de Huancas...


Preciosas vistas desde la pensión Chachapoyas
     Hoy es 1 de febrero. Me levanto temprano, como de costumbre aquí. No sé si es la pensión que me da un poco de grima o las ganas de ver más cosas, pero no aguanto mucho en la habitación.

Aspecto de la misteriosa bola rellena...
Voy a desayunar al obispado y mi sorpresa es que me ponen una especie de bolsita como de pasta, que no es pasta, sino una tela como de una fruta rellena de cosas. Me sirvo el café y le meto el diente, y dentro hay un hueso de pollo con algo de carne, una aceituna y algo más que no acierto a adivinar. Me dan ganas de echar lo que tenía en el estómago, pero como todavía no tenía nada me ahorro dar un buen espectáculo nada más comenzar el día... Para no parecer descortés, me como sólo el envoltorio, y ni siquiera entero, ya que me ven la cara y me dicen que hay mermelada, mantequilla y tostadas...      
                                                            ¡menos mal! 

Después voy al banco nacional de Perú a cambiar los pocos dólares que traía y que al final no me han servido de nada. Me dijeron que los aceptan en muchos sitios, aunque no sale rentable, nada más llegar a Lima cambié en el aeropuerto los euros que traía, y nada más entrar en Perú ya tenía nuevos soles peruanos. Una cosa me ha impactado del Banco en Perú. Hay tantos cajeros como cajas... En Chachapoyas hay cinco cajas con sus respectivos cajeros, y fluye el público que da gusto... me acuerdo de las colas de tres cuartos de hora de Cajalmendralejo...


Si que quedó algo tocada la Iglesia...
         Después de cambiar me dice D. Emiliano que le gustaría que visitara con él la Iglesia del Señor de Burgos, que quedó bastante deteriorada de los dos últimos temblores. Quedamos con una señora que viene con la llave para enseñárnosla y para que le de una primera valoración de lo que creo que se debe hacer. La señora cuando llega me da un beso, y yo voy a darle el segundo y me quedo con el amago y cara de tonto por darle un beso al aire... allí hay costumbre de dar un solo beso. La mujer rápidamente se da cuenta de que soy un ignorante extranjero y viene corriendo a darme el otro beso, pero eso ya no me hace dejar de sentir ridículo.

         Vemos la Iglesia, y tiene mala solución, ya que tiene varias grietas que harán necesaria una demolición parcial, y como está hecha de adobe y el gobierno no deja actuar en ella más que con adobe, no se puede consolidar como yo quisiera... Las normas peruanas en este sentido son un poco extrañas, ya que en lugar de querer progresar constructivamente prefiera quedarse en lo tradicional de un material que no sólo ha quedado obsoleto, sino que ni siquiera es práctico ni resistente.... en fin, así y todo le doy mis opiniones y D. Emiliano y yo nos vamos a ver el Seminario Menor que están acabando de construir, para que le de mi impresión acerca de los acabados y la obra en general... Cuando terminamos de verlo, le hago saber todas las cosas que he visto incorrectas, y son tantas que tenemos que apuntarlas para corregir... lo típico, en cuanto una empresa hace una obra para alguien que no tiene ni idea, hace lo que le da la gana... pero hoy va a tener mala suerte el albañil-maestro de obras-constructor que está haciendo la obra, porque tendrá que trabajar para corregir lo que, en algunos casos, son auténticas chapuzas que no voy a mencionar.

         Después de esto, vemos unos salones amplios y en una calle principal con los que cuenta el obispado y que tiene deshabitados y abandonados. Le propongo al obispo que los arregle bien y los alquile, ya que se encuentran en la calle más comercial y resulta que media calle está con sus locales cerrados porque son del obispado y los tiene muertos de risa. Hablamos, echamos números y vemos las posibilidades... le ha gustado tanto la idea que mañana, después de visitar Granada, tendremos que empezar a hacer los planos para comenzar la obra... así, sin anestesia. En el fondo gusta que a uno le hagan caso, pero que lo que uno diga sea inmediato, da más gusto... Ya estoy puesto con los planos.

         Aprovecho para hacer un poco de turismo callejero por la ciudad, y cuando llego a comer a las 13:00 h al obispado, me está esperando Iván, el chico ruso que está trabajando también para la Ofra en una labor de investigación de animales peruanos. Habíamos oído hablar mucho el uno del otro, pero no nos conocíamos. Me lleva al ayuntamiento, donde el alcalde nos ha cedido un espacio con wifi para nuestras comunicaciones y trabajos, aunque es una pena que no vaya a estar más que los fines de semana. De todos modos da igual, porque una de las cosas de los funcionarios peruanos es que trabajan mañana y tarde y de lunes a domingo.... creo que en España anda la cosa parecida.

         Hablamos un rato y compartimos impresiones. Menos mal que habla español, porque yo de ruso no ando muy fino. Quedamos en que el viernes tomaríamos unas cervezas mientras nos contamos nuestros respectivos trabajos peruanos.

Agua caliente + café + leche evaporada... y maiz.
         Después de comer, me voy con Amado a ver un paisaje de los buenos que se ven aquí, un mirador llamado Huancas. Subimos con el Toyota hasta la mitad del camino, ya que allí vive Filo, la catequista de Huancas, que nos va a enseñar la Iglesia de allí. Nada más llegar a su casa, nos hace entrar y nos obliga a tomar un café con leche evaporada, unas palomitas de maiz natural y otro maiz húmedo que ni siquiera pruebo por el tema de higiene. Las moscas se confunden entre el maiz y no sé si cuando meta la mano voy a sacar una cosa o la otra. Prefiero las palomitas. El caso es que desde el primer momento que conozco a Filo y a su hijo, me han causado un impacto tal de austeridad y alegría dentro de la pobreza, que no he podido evitar pensar en que mi amiga María Solano me dio 20 euros para compartir con quien los necesitara. Al cambio son unos 70 soles, así que le dejo 30 soles debajo del plato del pan para que los descubra cuando no esté. Y como el niño está solo porque no tiene hermanos de su edad, ya que tiene una hermana de 28 años fuera del pueblo hace tiempo, y una hermanita pequeña que se murió. Está alejado del pueblo como quince kilómetros, solo y sin un triste juguete, así que decido que el resto del dinero hasta los 70 soles los voy a dedicar a él. Como me cuenta que le gusta el futbol, le pregunto si tiene balón y me dice que no, así que ya sé qué comprarle... el resto del dinero irá en chucherías y cosas para pintar, etc. María Solano puede estar contenta porque su dinero ya está donde ella quería, es decir, donde me parezca que debía emplearlo lo mejor posible. El niño se llama Javier, y es muy simpático para estar tan solo. Quizá por eso lo sea, no sé... Lo que no sé es dónde va a jugar al fútbol, porque su casa está en una pendiente de 45º... Javier está cojito porque sufrió una caída hace tiempo que le ha dejado bastante mal... 

Con Javier y su gato mantúo

Aquí se puso el poncho para la foto.

Con Amado, seguidor del blog desde hoy...

Con Filo y Javier en su modesta casa.
El horno: última tecnología en fabricación de pan
   Nos enseñan la casa y el horno donde hacen el pan, ya que se ganan la vida vendiendo pan en los mercados de los pueblos. El marido de Filo es agricultor y está fuera trabajando.

  Después nos vamos a Huancas todos menos el niño, al que la madre deja solo en casa. Pronto a un niño español de su edad le dejan solo en casa... No sería capaz ni de sacarse un moco sin la ayuda de la madre.

 Llegamos a la Iglesia y la inspeccionamos entera, retablos, torre, carpinterías, coro... fotos y tal y nos vamos para el mirador de Huancas.

         Cuando llegamos al mirador no doy crédito. No he visto el cañon del colorado, pero no debe andar muy lejos de esto. Es impresionante ver la creación de un trocito del planeta. Sólo de pensar en que esa mole de montañas no son más que un grano en la tierra me hacen pensar otra vez en la grandeza de Dios. Estamos hablando de la cordillera andina, una de las cadenas montañosas más impresionantes del mundo, y yo encima de ella como un conquistador plantando la bandera.




Y como vale más un vídeo que mil imágenes:


         Por la zona de Huancas pasa el río Sonche, que más adelante se une al Utcubamba para desembocar los dos en el río Marañón. El río Marañón separa las regiones de Cajamarca y Amazonas, y termina desembocando en el río amazonas y así hasta el atlántico. Es un río digno de verse, y sólo es afluente de afluente del amazonas... vamos, que sólo de pensar cómo será el amazonas se me ponen los pelos de punta.

         Regresamos al pueblo justo a tiempo para asistir a misa de siete, cenamos y nos quedamos un rato hablando y contando las cosas.

         Después me voy para la pensión para poder escribir, que luego se me olvida. Y con esto acaba el día, ya que mañana tenemos previsto madrugar para viajar a Granada, por fin...

         Hasta mañana!